No siempre
marcho al mismo ritmo que todo el mundo.
Cuando algunos apenas van, yo ya vengo pero lo usual es que en ciertos temas y tópicos, cuando los demás vuelven yo apenas estoy juntando fuerzas y ánimos para ir.
Resulta que
por azar, totalmente por azar, caí en una película “por internet”. Más exactamente, por Youtube.
No me gusta
ver cine en casa: ni en la tele ni en el pc ni con video. No señor: yo soy de
butaca en sala oscura, con los presentes en total silencio y solamente los
sonidos en estéreo propios de la película.
Ahhhh y con
una buena provisión de crispetas (palomitas de maíz, popcorns… cómo les llaman
ustedes en sus países?) Mejor dicho: cine sin crispetas no es cine (para mí).
Decía que no
me gusta ver películas en casa por razones que se caen de su peso: llamadas
telefónicas (y encima interminables) justo cuando más metida estoy en la trama,
toques en la puerta para hacerme asomar la cabeza y preguntarme cualquier
babosada, el míster al lado comentando escenas, nombres de actores y actrices y
de películas similares o no tan similares pero iguales de buenas o incluso
mejores que la que estoy tratando de ver. Provoca amordazarlo y atarle las
manos a los barrotes de la cama… pero no, eso es apropiado para otras
actividades, no precisamente para ver cine en casa.
Sigamos: al míster
le gustan las películas de acción: intriga, misterio, puños, patadas y gotas de
sangre en la pantalla.
Al míster NO
le gustan (es más: le repelen) mis películas romanticonas, edulcoradas, las que
son medio enredadas (que se prestan a múltiples interpretaciones), con finales inesperados
y nada clásicos y aquellas en las que lloro a moco tendido. Masoquista que es
una.
Solo
nos encontramos mutuamente a gusto el uno con la otra en los films de guerra,
los de misterio y suspenso y en las comedias. El puede ver tres y hasta cuatro
veces seguidas las películas o los episodios en tv de Mister Bean y siempre se ríe
igual, como si les tuvieran haciendo cosquillas con una pluma en las plantas de
los pies.
Bueno: la
película que vi hasta las dos de la madrugada (empecé tarde, cuando todo el
mundo en casa estaba en el quinto sueño, de ahí que hubiera tenido tranquilidad
absoluta) fue SIN IDENTIDAD, con Liam Neeson y aunque tiene todos los
ingredientes que le fascinan al míster, a mi me atrapó.
Cuando le
dije: “Tienes que verte la peliculaza que vi anoche hasta la
madrugada” preguntó:
- “Es un thriller?”
-“Un
thriller? Y eso como qué cosa es, señor míster? Con
qué se come?”
-“Pues una
película de suspenso, de intriga”
-“Entonces si
es un thriller en toda regla” y empiezo a ponerlo al tanto pero no me deja ir
muy lejos: -“Ya me la vi”
Llamo a saludar
a mi amiga Amparo, recién operada de la vejiga y le recomiendo que para
sobrellevar esos días de recuperación en absoluto reposo en cama se vea por
Youtube “Sin identidad”. No me da tiempo a contársela, me la empieza a contar
ella y remata con un “Ya me la vi”.
Les comento vía telefónica a mis hijas (amantes del Séptimo Arte, sobre todo apretujadas en la cama de una
de las dos y bajo los edredones en esas noches de frío y nieve en que no es
evidente salir a rumbear y ponerse el mundo por montera) que
ví una película super buena, “de ésas que le gustan a su papá pero no teman, ésta sí les va a gustar a ustedes así como me gustó a mí… se trata
de un investigador que viaja con su esposa a….”,
-“Si, mamita, a Berlín y al
llegar al hotel Adlon se va inmediatamente de vuelta al aeropuerto porque ha
olvidado su maletín personal y allí empieza todo… ya nos la vimos”.
O sea que la
que estaba atrasada de noticias era yo. Que mi descubrimiento fílmico no lo
era tanto, que todo el mundo ya conocía la película pero nadie me la había
recomendado. Genial, oigan, se les agradece el detallazo y se les tiene en cuenta.
Google acaba
de informarme que la película es de 2011 y siiiiii, ya se que todos/as ustedes
se la vieron en su momento, quizá el día del estreno mismo o en premier pero al
menos díganme que tal les pareció. Como para no perder el post y tener tema de
conversación, digo yo.