No es ninguna primicia, por supuesto. Ya el mundo sabe que la
original y sin igual Duquesa de Alba ha
fallecido y ha quedado reducida a un puñado de cenizas que reposan, una parte
en el panteón familiar en Madrid y el resto en una capilla lateral de la
Iglesia de los Gitanos aunque alcancé a leer que éstas serían repartidas en cada
una de las propiedades que Cayetana poseía a todo lo largo de la geografía
española. Parece que fue un bulo que alcanzó a hacer carrera en lo que ya es
la leyenda de su vida.
La niña descendiente de aquella también Duquesa de Alba que fue
inmortalizada como la Maja por Goya, fue apadrinada por Alfonso XIII y por la
Reina Victoria Eugenia.
"En la pila bautismal le fueron impuestos 19 nombres: María del
Rosario Cayetana Paloma Alfonsa Victoria Eugenia Fernanda Teresa Francisca de
Paula Lourdes Antonia Josefa Fausta Rita Castor Dorotea Santa Esperanza
Fitz-James Stuart y de Silva Falcó y Gurtubay. Aunque le gustaba que le
llamasen Cayetana, Tana o Tanita."
Me gusta esta mujer que vivió a su aire, haciéndole caso a su
corazón, rompiendo moldes y desafiando estrechas y arcaicas estructuras
sociales. Yendo en contra de la mojigatería “que enmarcaba la vida española
durante los años de la dictadura de Franco”
Un espíritu libre que, en buen lenguaje castizo, hizo lo que le
dio la real gana.
Hay quien dice que respaldada por su inmensa fortuna (calculada
en 2.800 millones de euros) y por los enemil títulos de nobleza que cargaba
encima (dicen que 50), era fácil para ella ponerse el mundo por montera. Podría
ser.
"Catorce veces Grande de España, María del Rosario Cayetana
Fitz-James Stuart y Silva, atesoraba cinco títulos de duquesa, uno de
condesa-duquesa, 18 de marquesa, 18 más de condesa y un último de vizcondesa,
fruto de las uniones de sus ancestros durante siglos a lo largo y ancho de
Europa, según el libro Guinness de los récords."
Cayetana no lo supo y obviamente ya no lo sabrá nunca pero ambas
compartimos un enamoramiento eterno por nuestra Sevilla del alma; pensamos que "un corazón enamorado late igual a los 14 que a los 80
años” y resumimos nuestro buen hacer en el fino arte de la conquista con las mismas
palabras:
“Siempre me ha gustado coquetear y flirtear, un poco por
divertimento. He sido más bien 'matacorazones'. Pero, eso sí, flirtear sin
faltar al respeto".
Que hasta para ganarse el título de Reina de Corazones hay
que ser una dama con todas sus letras.
Es por todo eso que me
hubiera gustado ser una de sus amigas más cercanas y haber disfrutado juntas de su
forma de ver y vivir la vida.
Si así hubiese sido hoy en día estaría llorando la pérdida de
una amiga entrañable pero tendría el privilegio de estar consolando a su viudo
en el Palacio de las Dueñas.
Ah, verdad que no. Que Alfonso Díez no hereda nada del patrimonio original de la Casa de Alba.
En fin... unas son de cal y otras son de arena. Cosas de la vida. Y de las capitulaciones matrimoniales.


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