Eran personas como uds y como yo, con vidas como las suyas y la mia.
Vidas hechas de olvidos, recuerdos y nostalgias, de miedos, de esperanzas, de ilusiones, de sueños cumplidos y sin cumplir, de temores, de planes para el futuro, de incertidumbres y de certezas, de amores y odios profundos.
Vidas llenas de risas y de lágrimas donde aún hay cabida para la esperanza.
Y entonces...alguien pasa un plumero por sus existencias y todo desaparece de repente, incluida la dignidad humana.
Solo quedan cuerpos vacíos, famélicos al cabo de algunos días. Fantasmas sin alma que se pasean mal abrigados por las barracas, que caminan arrastrando los pies mal calzados entre el barro y la nieve sucia, que miran el mundo de allá afuera a través de los alambres de púas, con miradas vacías y sin brillo donde se asoma la desesperanza.
Ven la vida volatizarse en columnas de humo que tiñen de gris el cielo, muy arriba de las chimeneas de los hornos crematorios.
Para la mayoría, ya no habría más planes de cara al futuro, ni albaricoques maduros y frutas jugosas cuyo néctar se escurre por las comisuras de los labios, ni latkes de manzana y porciones de guefilte fish, ni tartas de frambuesa enfriándose en la ventana, ni juegos con los chicos del barrio apostando carreras en bici, ni besos robados entre jóvenes enamorados escondidos en la penumbra...no más reuniones de familia, con risas siempre y enfados de vez en cuando...con comida abundante y variada, con tazas de te humeante, compartidas al calor del fuego de las chimeneas, donde crepitan alegramente trozos de madera seca.
No más veranos con viajes familiares de vacaciones a la playa, al campo o a la montaña. No más otoños oyendo quebrarse bajo los pies las hojas secas y amarillentas que el viento arrastra en remolinos. No más primaveras con temperaturas suaves, ni lluvias claras ni ramas de árboles llenas de promesas de verdor y florecimiento. No más inviernos blancos revolcándose en la nieve recién caida, lanzando al aire esas frías bolas de algodón que se deshacen con la tibieza de las manos.
Es noche oscura y se está escribiendo una de las páginas más negras en la historia de la humanidad.
Vidas hechas de olvidos, recuerdos y nostalgias, de miedos, de esperanzas, de ilusiones, de sueños cumplidos y sin cumplir, de temores, de planes para el futuro, de incertidumbres y de certezas, de amores y odios profundos.
Vidas llenas de risas y de lágrimas donde aún hay cabida para la esperanza.
Y entonces...alguien pasa un plumero por sus existencias y todo desaparece de repente, incluida la dignidad humana.
Solo quedan cuerpos vacíos, famélicos al cabo de algunos días. Fantasmas sin alma que se pasean mal abrigados por las barracas, que caminan arrastrando los pies mal calzados entre el barro y la nieve sucia, que miran el mundo de allá afuera a través de los alambres de púas, con miradas vacías y sin brillo donde se asoma la desesperanza.
Ven la vida volatizarse en columnas de humo que tiñen de gris el cielo, muy arriba de las chimeneas de los hornos crematorios.
Para la mayoría, ya no habría más planes de cara al futuro, ni albaricoques maduros y frutas jugosas cuyo néctar se escurre por las comisuras de los labios, ni latkes de manzana y porciones de guefilte fish, ni tartas de frambuesa enfriándose en la ventana, ni juegos con los chicos del barrio apostando carreras en bici, ni besos robados entre jóvenes enamorados escondidos en la penumbra...no más reuniones de familia, con risas siempre y enfados de vez en cuando...con comida abundante y variada, con tazas de te humeante, compartidas al calor del fuego de las chimeneas, donde crepitan alegramente trozos de madera seca.
No más veranos con viajes familiares de vacaciones a la playa, al campo o a la montaña. No más otoños oyendo quebrarse bajo los pies las hojas secas y amarillentas que el viento arrastra en remolinos. No más primaveras con temperaturas suaves, ni lluvias claras ni ramas de árboles llenas de promesas de verdor y florecimiento. No más inviernos blancos revolcándose en la nieve recién caida, lanzando al aire esas frías bolas de algodón que se deshacen con la tibieza de las manos.
Es noche oscura y se está escribiendo una de las páginas más negras en la historia de la humanidad.
A dónde se ha ido todo? Por qué los han despojado?
La mayoría de las victimas ni saben ni se explican por qué. Yo tampoco lo se y sobre todo: no consigo comprenderlo. NUNCA lo comprenderé.
(Mi recordatorio no es solamente para el pueblo judío sino para todas las victimas de estas atrocidades: gitanos roma, opositores al régimen, enfermos mentales, discapacitados fisicos y psiquicos, homosexuales, ciudadanos polacos y otros eslavos, que fueron asesinados o murieron de hambre y de frio)









