domingo, 28 de octubre de 2012

Como nosotros

Eran personas como uds y como yo, con vidas como las suyas y la mia.

Vidas hechas de olvidos, recuerdos y nostalgias, de miedos, de esperanzas, de ilusiones, de sueños cumplidos y sin cumplir, de temores, de planes para el futuro, de incertidumbres y de certezas, de amores y odios profundos.

Vidas llenas de risas y de lágrimas donde aún hay cabida para la esperanza.

Y entonces...alguien pasa un plumero por sus existencias y todo desaparece de repente, incluida la dignidad humana.

Solo quedan cuerpos vacíos, famélicos al cabo de algunos días. Fantasmas sin alma que se pasean mal abrigados por las barracas, que caminan arrastrando los pies mal calzados entre el barro y la nieve sucia, que miran el mundo de allá afuera a través de los alambres de púas, con miradas vacías y sin brillo donde se asoma la desesperanza.

Ven la vida volatizarse en columnas de humo que tiñen de gris el cielo, muy arriba de las chimeneas de los hornos crematorios.

Para la mayoría, ya no habría más planes de cara al futuro, ni albaricoques maduros y frutas jugosas cuyo néctar se escurre por las comisuras de los labios, ni latkes de manzana y porciones de guefilte fish, ni tartas de frambuesa enfriándose en la ventana, ni juegos con los chicos del barrio apostando carreras en bici, ni besos robados entre jóvenes enamorados escondidos en la penumbra...no más reuniones de familia, con risas siempre y enfados de vez en cuando...con comida abundante y variada, con tazas de te humeante, compartidas al calor del fuego de las chimeneas, donde crepitan alegramente trozos de madera seca.

No más veranos con viajes familiares de vacaciones a la playa, al campo o a la montaña. No más otoños oyendo quebrarse bajo los pies las hojas secas y amarillentas que el viento arrastra en remolinos. No más primaveras con temperaturas suaves, ni lluvias claras ni ramas de árboles llenas de promesas de verdor y florecimiento. No más inviernos blancos revolcándose en la nieve recién caida, lanzando al aire esas frías bolas de algodón que se deshacen con la tibieza de las manos.

Es noche oscura y se está escribiendo una de las páginas más negras en la historia de la humanidad.
 
A dónde se ha ido todo? Por qué los han despojado?

La mayoría de las victimas ni saben ni se explican por qué. Yo tampoco lo se y sobre todo: no consigo comprenderlo. NUNCA lo comprenderé.
 
 




(Mi recordatorio no es solamente para el pueblo judío sino para todas las victimas de estas atrocidades: gitanos roma, opositores al régimen, enfermos mentales, discapacitados fisicos y psiquicos, homosexuales, ciudadanos polacos y otros eslavos, que fueron asesinados o murieron de hambre y de frio)
 
 
                             


"La niña de la lista de Schindler" y Maria Antonia en París

Domingo cerca del mediodía.

Hoy he decidido dejar de lado mi pc y dedicarme a la lectura de un libro en papel, es decir, “de los antiguos”.

“Mi-hermano-el-médico”, su esposa y su hijito Abraham, de 11 años, más otra sobrina nuestra y su hermano, acaban de regresar de un viaje por Europa en el cual visitaron Viena, Praga, Bratislava, Budapest, Cracovia y el campo de extermino de Auschwitz-Birkenau, Barcelona y aterrizaron durante tres felices e inovidables días en el apartamento de las Grandes Duquesas en Lyon.

Este viaje lo tenían programado desde dos meses antes del “suceso” de mi padre (que va viento en popa en su recuperación) y justo 5 días antes de la fecha de partida pasa lo del Accidente Cerebrovascular de papá…el viaje estuvo teóricamente cancelado pero luego de una Junta Médica con los especialistas encargados del caso y en vista de que “lo peor ya había pasado”, la familia animó a estas cinco personas a que retomaran su viaje.

Todo novedoso, todo hermoso, todo marchó sobre ruedas (las reservas de hoteles, trenes y vuelos domésticos en Europa las hicimos Nathalie y yo), los días de ellos con mis hijas “lo mejor del viaje” pero lo más impactante fue la visita a Auschwitz-Birkenau.

El Holocausto es un tema fetiche para este hermano mío y para mi. El año entrante, por estas mismas fechas y si Dios lo permite, mi hermanita María Antonia y yo haremos el mismo recorrido, solas, en un viaje de hermanas (aunque yo parezco realmente la mamá de ella!).

El sueño de la Marianto es París y eso desde muy pequeñita. Yo estoy rogando a todos los dioses para que esa parte del viaje la pueda hacer ella con nuestro padre.

Que recorra a pie las calles y barrios parisinos y se pasee a orillas del Sena tomada de la mano con él. Sería el mejor regalo de la vida para ambos porque a mi papá también le encantó París en su momento y aunque se lo planteé a él hace pocos días y contestó “Noo, qué va!”, yo lo estoy animando en su rehabilitación diciéndole que todavía tiene que cumplir  muchos de sus (y nuestros) sueños pendientes, especialmente éste.

Bueno, toda esa parrafada para comentar que, esculcando en mi extensa biblioteca sobre el tema del Holocausto y especialmente sobre los testimonios de los sobrevivientes, he encontrado un libro que no había leído ni recordaba poseerlo: “La niña de la lista de Schindler” de Stella Müller-Madej.

Stella tenía apenas 9 años cuando empezó la Guerra y el hostigamiento a los judíos en su natal Polonia, vivió en el ghetto de Varsovia antes de ser deportada con sus padres primero al campo de concentración de Plaszow y luego con su madre al de exterminio de Auschwitz-Birkenau.

Ellas son dos de las personas judías que sobrevivieron al horror gracias al industrial alemán Oskar Schindler. Sí, el de la película “La lista de Schindler”.

Luego les cuento más sobre el libro porque en este momento (llevo como tres horas leyendo sin querer parar, éste es un recreíto) Stella todavía está viviendo las restricciones, vejámenes y humillaciones a los que fueron sometidos aquellos a quienes los nazis condenaron a vivir en el ghetto de Varsovia, cruel antesala del horror que vendría después y que muchos de ellos  ya presentían aunque nunca imaginaron de qué calibre sería aquello de la internación y la “Solución final”.

Kadish Yatom por las almas de todos aquellos seres inocentes que fueron torturados, humillados y sacrificados por la intolerancia y el odio racial de algunos engendros del mal.

sábado, 20 de octubre de 2012

Un responso para doña Olga



Láquesis, (la que asigna el destino), midió con su varita inflexible y con precisión milimétrica, la longitud del hilo otrora blanco, en algunas ocasiones de un color negro profundo y ahora de un tono grisáceo ceniciento por cuenta de los altibajos, los dolores mal asumidos y las duras pruebas de la vida terrenal de los mortales. Setenta y dos años. Ni un día más ni un día menos. Los justos. Los que debían vivirse antes de que las circunstancias personales y los asuntos de salud empeorasen aún más.

Cloto, (la que hila), detuvo su huso, sin ningún amago de reproche o rebeldía. La señal era inequívoca. La orden estaba dada. Así, sin palabras. Con sólo un gesto.

Átropos, (la inflexible), se levantó presta y el ruido de su túnica oscura al rozar el suelo de piedra cuando avanzó hacia las dos mujeres, dispuesta a cumplir su tarea, rompió el silencio de la gruta sumida en penumbras. Sin piedad, o quizá por éso mismo, Atropos cortó el hilo con sus tijeritas de oro y sin remordimientos volvió a ocupar su sitio.

Una brisa fría atravesó el recinto e hizo temblar las lenguas de fuego de las lámparas de aceite.

En el mundo de los humanos, doña Olga "entregó su alma al Creador" y "descansó en la paz del Señor", como tan bellamente se acostumbra informarlo en nuestros obituarios locales.

Doña Olga era la suegra de uno de mis tantísimos hermanos. Lo fue durante los últimos 24 años de su vida y a pesar de nuestra diferencia de edades, en los últimos tiempos entre ella y yo se había tejido una sólida relación de amistad, que ahora las moiras habían decidido que era hora de terminar.

Me duele su partida. Me duele hondamente. Me duelen los dolores que se llevó a su tumba sin haberlos podido resolver. Dolores del alma porque físicos no alcanzó a tener a pesar del cáncer gástrico que precipitó su partida. Quizá lo de Atropos fue una decisión piadosa porque dado su diagnóstico, no le esperaban buenos días.

El domingo pasado, a media mañana, fue el entierro de doña Olga después de un servicio fúnebre con fondo musical de violines. Sobre el féretro, sus hermanas habían colocado un enorme y precioso arreglo de rosas en tonos salmón.

La mañana estaba soleada pero fresca cuando sus sobrinos sacaron a hombros el ataúd por la misma puerta lateral por la cual, hace ya 18 años, mi padre y mis hermanos sacaron el féretro de mi hermano asesinado, para acompañarlo hasta su última morada.

Todo, todo fue igual. El ritual, el mismo: los dolientes marchando detrás, con ramos de flores, pañuelos, gafas oscuras. Silencio total roto solamente de vez en cuando por las oraciones fúnebres, que todos rezan entre murmullos. Cantos de aves matutinas. La brisa que hace mover las hojas de los árboles. El ruido de las pisadas sobre el cemento caliente. Las poleas y las cadenas que rechinan cuando los sepultureros descienden el ataúd a la fosa. El silencio espeso que se instala entre los asistentes. Los sollozos apenas contenidos. La lluvia de flores sobre la caja mortuoria antes de que empiecen a caer las paladas de tierra oscura y seca. El dolor de la pérdida. El miedo a la muerte. Los duelos viejos que vuelven a actualizarse. Los fantasmas de nuestros muertos que regresan porque no hemos sido capaces de despedirlos definitivamente. Porque continuamos aferrándonos a sus túnicas blancas. Porque los mantenemos envueltos en sudarios hechos de recuerdos y tejidos con los finos hilos de la añoranza. Esos difuntos que quizá tampoco quieran irse porque sienten nostalgia de nuestros afectos, de nuestra tibieza, de nuestros cálidos abrazos, de nuestras palabras de amor.

Una mirada distraida a los alrededores pone en el primer plano de la atención, otras tumbas llenas de flores frescas, recién puestas o de flores marchitas, achicharradas bajo el sol inclemente del trópico. Se leen declaraciones de un amor que traspasa las barreras del más allá. Angeles blancos lloran lágrimas de mármol al pie de las lápidas, escondiendo sus rostros entre sus enormes alas plegadas.

"Por entre las tumbas sopla el viento, pronto llegará la libertad,
y saldremos de estas sombras, estas auténticas sombras..."
(Leonard Cohen, The partisan)


Hay fosas que esperan abiertas. Para cual de nosotros? Y sobre todo, para cuándo?

Han reformado el enorme camposanto. Han levantado nuevos muros, más altos.

Para qué? Si los que están adentro no pueden salir y los que aún estamos afuera no queremos entrar...

Another day in paradise


 El paseo con una quinta o sexta parte de la familia fue en Julio de este año (es que se trataba precisamente de éso: de "un paseo" y no de una peregrinación).

Un domingo en que el calor apretaba más de lo normal "subimos" a Dapa buscando temperaturas más amables.

 Hasta hace pocos años tuvimos una casa de campo familiar allí pero como era solamente de recreo pues tocó venderla porque costaba casi un ojo de la cara sostenerla sin que ella produjera nada.

Seguimos yendo con frecuencia pero en el día. Apenas oscurece y la niebla lo cubre todo, "bajamos" de nuevo a Cali.

Dapa es como un paraiso al alcance de la mano. Cuando uno va subiendo la montaña van apareciendo paisajes como de los Alpes Suizos pero sin nieve, sin rebaños de ovejas y sin Heidi y su abuelito.

En algunos puntos se puede divisar toda Cali, ciudad asentada en un valle.

Hay una buena oferta de restaurantes típicos y campestres. La gente acostumbra "subir" a tomar agua de panela o chocolate caliente (hirviendo!) con queso y arepa para matar el frio mientras se recompone el país y se arregla la situación mundial a punta de lengua...es que se bota corriente y se charla rico en este sitio, a 2.105 mts sobre el nivel del mar.

Ese domingo de Julio organizamos el paseo para ir con Tatiana y con mi papá.
Terminamos la tarde en el restaurante super conocido y acreditado de un señor español afincado en la región desde hace una pila de años.

Allí pedimos calamares apanados (yo) y chocolate con churros (al mejor estilo español) los suertudos que todavía pueden darse el lujo de consumir el chocolate bien espeso con azúcar (sale asi de la cocina, no hacen concesiones con edulcorantes) y una bandeja de churros revolcados en azúcar blanca granulada, de la cual me robé al escondido dos o tres pedacitos para calmar el antojo...aunque Tatiana y "mi-hermano-el-médico" me miraron fija y severamente a los ojos (pero yo me hice como que el asunto era con algun comensal de la mesa vecina).

Aquí van las fotos (menos aquella del post anterior...estoy pensando seriamente en desheredar a la Tatiana...a ésa si la habré parido yo o me la cambiaron en la clínica?)


La neblina comienza a descender y cubrir la región hacia las 5 de la tarde
                   
Las dos banderas ondeando al viento que baja de las altas cimas de la Cordillera Occidental



El restaurante consta de dos edificaciones

Pero la Joya de la Corona es la casa de Manolo, el propietario del restaurante.
Está situada a un lado del mismo, en la ladera de una montaña un poco más alta.
He sentido envidia de la mala, de la rastrera, de la que provoca bilis...
mi conciencia está ronca de tanto repetirme en todos los tonos posibles
que "no debo codiciar la casa del prójimo".


 Será mucho pecado seguir codiciándola, deseándola, envidiando a su propietario?






En que se parecen...

 


SUSAN BOYLE
 
GLENN CLOSE interpretando a Cruella de Vil
 
y.......
 
MADRESELVA ?????
 
He ocultado mi cara en la foto para evitarles el espectáculo porque además de 
 "chascona" salí " con cara de poto", como dice Macarena en su blog y específicamente en este post: http://macarenahenriksdatter.blogspot.com/2012/09/mommy-you-look-so-pretty.html
 
Mi desventaja es que no tengo ningún hijito que venga a consolarme diciendo que parezco una princesa de cuento de hadas...a cambio, tengo dos niñas que no me tienen respeto ni consideración y publicaron ESA foto (feto-grafía) en sus Facebooks... con hijas así para qué enemigos!!!!

(Fue un final de tarde dominical en un sitio paradisíaco: Dapa, un pequeño pueblo sobre la Cordillera Occidental a solo 30 minutos desde mi casa, que queda en un barrio del sur de Cali mientras que la subida a Dapa se hace por la parte norte de la ciudad. El clima es delicioso, muy fresco, apenas cae la noche cae también la neblina. Este paseo fue en el mes de Julio de este año)


miércoles, 17 de octubre de 2012

"Tengo el corazón contento, lleno de alegría"

Pues qué les cuento! Que la lloradita que me pegué anoche (post inmediatamente anterior a éste) me sirvió de bálsamo cicatrizante para curarme el corazón lleno de raspones.

Yo nunca he tenido pereza para lagrimear a chorros. Lo que he tenido es vergüenza para hacerlo delante de todo el mundo cuando la pena es del alma porque me cuesta un mundo expresar y compartir mis sentimientos y pensamientos más íntimos. Este blog y estos posts son verdaderamente un avance y una primicia.

Yo lloro abiertamente en los entierros ajenos (al punto de que me dan el pésame), en las películas emotivas, en los noticieros cuando cuentan desgracias personales, en los momentos dolorosos de mi familia.

Pero cuando el dolor es solamente mio y viene de muy adentro, cuando se trata de asuntos muy personales, aguanto las lágrimas hasta que estoy sola y me puedo encerrar en algun cuarto (incluso en el baño) o espero a llorar de noche con la cara hundida en la almohada tratando de que el señor de al lado no escuche mis sollozos...porque me revienta que empiecen a preguntarme qué me pasa y a minimizar mi pena (con buenas intenciones, lo reconozco).

A veces me gusta llorar, necesito llorar. Me aliviana el corazón pero en medio del diluvio de lágrimas siempre hay un momento de cordura y lucidez en que me grito: ¡¡¡ STOP!!!... y entonces seguir llorando me parece sin sentido. Soy muy obediente conmigo misma y hay una partecita mía que llega a tiempo (afortunada o desafortunadamente?) para poner limites a los que considero mis excesos emocionales.

Hoy escribo contenta. Hay avances significativos en la evolución de mi papá. Algo verdaderamente milagroso, no lo concibo de otra manera. Hace poco rato pude tener con él una conversación más o menos fluida en sus tres niveles de lenguaje: lo que todavía dice muy enredado, lo que a pesar de la dificultad para expresarlo se le puede entender y lo que ya vocaliza correctamente.

Lo que más le agradezco a Dios es que pude decirle una vez más, de viva voz, cuanto lo amo. Y que él pudo escucharlo con sus oidos terrenales.

sábado, 13 de octubre de 2012

Con mi papá en casa

Otro post que escribo tal cual me sale de los dedos.

Hace tres dias tenemos a mi papá en casa con home care que le provee su servicio de salud. Lo más preciado que incluye ésto es una enfermera diurna durante 12 horas porque mi viejo llegó a casa, a su propia cama y a su entorno de todos los dias, con sonda vesical, administración de medicamentos por via endovenosa y alimentación por sonda nasogástrica pues no ha recuperado aún el reflejo de tragar.

Casi nos morimos del pánico (enredado entre oleadas de felicidad) cuando nos anunciaron que ya lo iban a dar de alta, necesitando todavía ciertos cuidados hospitalarios. Poquito me faltó para ir a rogarle a los médicos de rodillas que lo dejaran otros días allá mientras estaba más funcional y manejable.

Luego su esposa y yo encaramos el miedo y entendimos que parte de su recuperación es sentirse de nuevo en su entorno y entonces nos comunicaron que nos asignarían una enfermera en casa. (Mi esposo y yo compartimos vivienda con mi padre, su mujer y mis tres hermanos menores)

Su manejo en  casa ha sido relativamente fácil (con la ayuda de la enfermera) y de noche duerme bien, tranquilo, en su cama, rodeado de una verdadera Muralla China de almohadas. Amanece siempre sobre un costado, que es su manera habitual de dormir. Es decir, que ese movimiento de voltearse ya lo hace por su cuenta.

Hace más de una semana le empezaron las terapias físicas y del lenguaje. Ha recuperado mucha fuerza en el lado izquierdo que es el afectado (no quedó paralítico de ese lado sino con debilidad muscular), está empezando a vocalizar mejor aunque todavía tiene el habla enredada.

Lo levantan con ayuda y ya da pasos corticos y arrastrando los pies pero siempre sostenido, pide que lo sienten en el wc porque no resiste los pañales y asi han empezado a hacerlo.

Ayer y hoy le hemos visto desanimado, como deprimido, no nos contesta pero sabemos que entiende perfectamente lo que se le dice porque sus funciones intelectuales le quedaron intactas.

En estos dos días ha hecho las terapias a regañadientes y no se ha dejado bañar (lo llevan al baño y lo bañan sentado en una silla plástica).

Suponemos que sufre viéndose impedido (por ahora) sobre todo para ciertas actividades: aseo personal, evacuación. El siempre ha sido un hombre independiente y muy pudoroso. Toda la vida nos ha dicho que no quiere ser una carga para nadie en ningún sentido y así debe sentirse ahora.

Yo le hablo mucho, le explico lo sucedido, su situación actual y las enormes posibilidades que tiene de recuperarse. Le recuerdo lo que él siempre nos ha inculcado: que no hay nada malo en caerse pero que uno tiene que levantarse, sacudirse el polvo y seguir caminando. Que no hay que desperdiciar tiempo lamiéndose las heridas, por mucho que duelan.

Maria Antonia le recuerda entre sonrisas y mimos que " tu me enseñaste que tengo que tener paciencia, que todo en la vida es un proceso. Tu recuperación será lenta y un poco larga asi que PACIENCIA, haz tus ejercicios con juicio". Le digo a mi papá que la niña le está dando a probar de su propia medicina y se le dibuja una sonrisa en el rostro.

Le alabamos todos los progresos que ha hecho espontáneamente. A medida que se reabsorbe el sangrado en el cerebro se van recuperando ciertas funciones. Su neurólogo y el resto de su equipo médico están maravillados con su nivel de recuperación a menos de 20 días del "suceso".

Ser padre de un médico y abuelo de cinco estudiantes de Medicina ha sido siempre una gran ventaja para él (algun coletazo nos toca al resto de la familia, no nos quejemos): lo atienden profesionalmente a cuerpo de rey en las clínicas y tiene una legión de médicos detrás suyo pendientes de su atención y evolución todas las veces que ha sido necesario.

En cuanto a mi...anoche tuve un bajón impresionante, asunto que en nada le conviene a mi hipertensión y a mi diabetes pero a veces me parece peor seguir haciéndome la fuerte, la valiente, la corajuda, la super mujer.

Tengo una fe ciega en Dios y sobre todo en la fortaleza de mi padre y de su organismo. Me asiste la certeza de que su recuperación será rápida y lo más completa posible pero anoche que entré a su cuarto a despedirme y lo vi durmiendo sobre un costado, con sus sondas, su pañal (porque se quita la cobija o la sábana) se me arrugó el alma...me quedó el corazón en carne viva.

Mi Niña Interior, la eterna hijita de papá, lloró y lloró hasta quedarse dormida y en el sueño se encontró de pronto en pleno París...pero éso lo cuento en otro post (si no se me olvida o no me da pereza)

sábado, 6 de octubre de 2012

"Presente y combatiendo!"

Grito de combate guerrillero (hago honor a los guerrilleros de verdad, no a los de pacotilla que tenemos por acá actualmente).

Esa frase resume la situación actual de mi papá a los 10 días del "suceso". (Nos cuesta decir "derrame cerebral" con todas sus letras bien puestas...entonces con todo el mundo, incluido el personal médico, usamos el término "suceso").

Podría decir que va superando milímetro a milímetro su situación. Ha quedado muy lúcido, dándose cuenta de su situación, la cual le explicamos cada que lo vemos mirándose con extrañeza los cables que le salen ("salían" al momento actual) del cuello y de los brazos, oyendo pitar los cincuenta mil monitores que lo asisten (asistían). Está muy confuso porque tiene el cerebro (zona hipotalámica derecha) todavía hematizado, se espera que la sangre se reabsorba naturalmente.


Tiene crisis de agitación y bastante intensas a veces. Trata de bajarse de la cama, de quitarse el pañal, se desespera cuando quiere hacer sus necesidades y se le dice que no puede ir normalmente al wc explicándole por qué. Mi papá siempre ha sido un hombre autónomo, independiente y de un temperamento fuerte y autoritario (como buen hijo único de mi difunta abuela) aunque en estos últimos años se ha dulcificado mucho sin perder su liderazgo familiar.

Entonces verse con pañal (creo que es lo que más le está costando), que no pueda hacer su santa voluntad (como está acostumbrado) y que encima le aten las manos a la cama para controlarlo, lo pone totalmente fuera de si. Le están administrando un medicamento que lo tranquiliza pero no lo duerme porque necesitan que esté alerta.

La parte izquierda (mi papá es zurdo para todo menos para escribir, en ese sentido hicieron de él un zurdo contrariado) la tiene comprometida pero no paralizada. Conserva movimientos en pierna y brazo. Espontáneamente lo vemos levantarlo, apretar los dedos tratando de cerrar la mano pero obviamente tiene una gran debilidad muscular. Se toca constantemente ese brazo con la derecha.

El lenguaje lo tiene afectado, habla mucho, pregunta, nos contesta, pero con la lengua tan enredada todavía que no le entendemos sino el 1% de lo que expresa y sólo si son palabras cortas "si", "no", "pues claro"...el resto a veces se lo adivinamos por la expresión del rostro ya que le conocemos bien sus gestos. Pero él se desespera, se angustia, se enoja, nosotros nos angustiamos también...

No es una afasia (afortunadamente) sino una disartria. Explicado sencillamente y así como se lo entendí al neurólogo, la afasia tiene que ver con el lenguaje en sí y la disartria con el habla. Como tiene los músculos alrededor de los labios muy débiles no puede vocalizar (en su cerebro él debe sentir que habla bien y no comprende por qué esa multitud de débiles mentales que se le acercan a hablarle, a cogerle la mano, a acariciarle la cabeza, no le entienden ni le cumplen las órdenes).

Ha perdido el reflejo de deglución y está siendo alimentado por sonda nasogástrica (una más de todas las incomodidades que está afrontando). Esto y lo del habla, es reeducable lo mismo que lo de la pierna y el brazo. Sabemos que es lento y muy largo, se lo hemos dicho claramente pero mi papá es un luchador nato y vemos que está sacando todas las fuerzas físicas y síquicas que siempre lo han sostenido cuando le ha tocado dar la pelea en todos los campos de su vida.

Tiene un motor muy fuerte que lo impulsa: sus 18 hijos (especialmente los tres menores y sobre todo, Maria Antonia) y sus casi 40 nietos.

Eso es todo por el momento. Gracias a Dios y a todos los seres que desde otras dimensiones siempre han protegido y siguen protegiendo a mi numerosísima familia, el panorama no pinta tan oscuro y sombrío.

Sin embargo duele verlo reducido, dependiendo (cada vez menos, eso sí) de sondas y monitores y de un marcapasos que hubo que colocarle, a él, que siempre tuvo una presión arterial de "un muchacho de 15 años y un corazón de otro de 18", como nos dijeron los médicos hace poco más de seis meses. Es posible que este evento haya tenido que ver con una sobreanticoagulación, no es muy claro.

Me he pasado las tardes enteras (es el turno de acompañamiento familiar que me corresponde) en la Unidad de Cuidados Intensivos con la vista fija en los monitores, oyéndolo hablar dormido y luchar físicamente, en su sueño inducido, con sus propios molinos de viento.

(Noticia de última hora: anoche trasladaron a mi papá a Cuidados Intermedios, le han retirado la casi totalidad de los cables, queda solamente con la sonda de la alimentación, dos electrodos y la mascarilla de oxígeno porque él ha sido asmático desde niño y le diagnosticaron recientemente un EPOC, que creo quiere decir Enfermedad Pulmonar Oclusiva Crónica.)

Mil gracias de nuevo por la preocupación y los mensajes de apoyo y esperanza. Buscaré un resquicio en mi tiempo para contestarles. Por lo pronto les digo que me alegra enormemente el regreso al mundo bloguero de la Señora Samsonsen:http://frusamsonsen.blogspot.com/ y de Tita: http://mimenteentropica.blogspot.com/, cuyos posts realmente extrañaba.

 A todos los que aparecen en la columna izquierda les reitero que no están allí de puro adorno sino porque me gusta leerlos, saber de ustedes, de sus vidas (ya que me han dado permiso de acceder a ellas) y que espero ansiosamente sus actualizaciones.

Un super abrazo a todos "los de la izquierda" y a Norton...qué puedo decir de él...que espero ansiosamente su biografía no autorizada (para quienes quieren saber quién es Norton y posiblemente hacer parte de su Club de Fans, del cual me he autoproclamado Presidenta Honoraria y Vitalicia, les aconsejo pasar por el blog de Sergio Feldmann: http://sergiofeldmann.blogspot.com/

Mi cariño a todos y todas y a quienes me han dejado mensajes recientes (Vere, Feibol, Lily) les doy gracias desde el corazón. Ya les contestaré.

lunes, 1 de octubre de 2012

Viejo, mi querido viejo...

Escribo este post "en caliente", sin correcciones, ni florituras, ni nada de éso. Solamente con los ojos llenos de lágrimas pero con el corazón envuelto en fe y esperanza.

Quiero presentar mis disculpas a mis comentaristas en este blog por no darles (todavía) la respuesta personal que acostumbro y a los "dueños" de los blogs que suelo visitar regularmente por no haberlos leido y dejado el respectivo comentario pero...

...el hombre que yo más he amado, amo y amaré en mi vida (si, lo se. Tengo un Complejo de Electra no superado. Tampoco me interesa hacerlo) sufrió un derrame cerebral el miércoles pasado, con el agravante de que es un paciente anticoagulado.

Por el momento va progresando, aún no sabemos qué secuelas dejará este Accidente Cerebrovascular pero hay funciones que ha ido recuperando muy lentamente en estos seis días y los médicos (nosotros también) están (estamos) muy optimistas con el pronóstico. Además que lo llevamos rapidísimo a un hospital cercano, casi que en menos de una hora del evento.

El Miércoles en la mañana, todos creimos que había llegado el tan temido momento de darle un adiós definitivo al mejor padre que la Vida pudo regalarle en esta encarnación a sus 18 hijos (de mi mamá solamente 9).

Ver a mi hermano médico (veterano en estas lides) llorar sin consuelo como un niño viendo a sus colegas en torno a la camilla de mi papá con ochenta mil aparatos y llamando de urgencia a todo el equipo médico de reanimación de la Unidad, nos hizo presentir a todos que había llegado el momento de nuestra separación física.

Pero no, mi viejo, mi Super héroe, el patriarca de esta familia, sigue dando la pelea, como ha sido su costumbre y guerreando a brazo partido su derecho a quedarse todavía en el Planeta junto a su numerosa descendencia.

Papito: te recontra amo. Eres el mejor hombre que ha pasado por mi vida en esta encarnación.

Gracias por darme la vida y por enseñarme a vivirla con dignidad y coraje.



 (Mi papá en su último cumpleaños, Marzo de 2012)

 Mi papá con la que esperamos sea su última compañera sentimental y con mis tres hermanitos menores: Federico (de azul, 16 años), Miguel Angel (18 años) y María Antonia (12 años y la consentida)