Hoy
he decidido dejar de lado mi pc y dedicarme a la lectura de un libro en papel,
es decir, “de los antiguos”.
“Mi-hermano-el-médico”, su esposa y su hijito Abraham, de 11 años, más otra sobrina nuestra y su hermano, acaban de regresar de un viaje por Europa en el cual visitaron Viena, Praga, Bratislava, Budapest, Cracovia y el campo de extermino de Auschwitz-Birkenau, Barcelona y aterrizaron durante tres felices e inovidables días en el apartamento de las Grandes Duquesas en Lyon.
“Mi-hermano-el-médico”, su esposa y su hijito Abraham, de 11 años, más otra sobrina nuestra y su hermano, acaban de regresar de un viaje por Europa en el cual visitaron Viena, Praga, Bratislava, Budapest, Cracovia y el campo de extermino de Auschwitz-Birkenau, Barcelona y aterrizaron durante tres felices e inovidables días en el apartamento de las Grandes Duquesas en Lyon.
Este
viaje lo tenían programado desde dos meses antes del “suceso” de mi padre (que
va viento en popa en su recuperación) y justo 5 días antes de la fecha de
partida pasa lo del Accidente Cerebrovascular de papá…el viaje estuvo
teóricamente cancelado pero luego de una Junta Médica con los especialistas
encargados del caso y en vista de que “lo peor ya había pasado”, la familia
animó a estas cinco personas a que retomaran su viaje.
Todo
novedoso, todo hermoso, todo marchó sobre ruedas (las reservas de hoteles,
trenes y vuelos domésticos en Europa las hicimos Nathalie y yo), los días de
ellos con mis hijas “lo mejor del viaje” pero lo más impactante fue la visita a
Auschwitz-Birkenau.
El
Holocausto es un tema fetiche para este hermano mío y para mi. El año entrante,
por estas mismas fechas y si Dios lo permite, mi hermanita María Antonia y yo
haremos el mismo recorrido, solas, en un viaje de hermanas (aunque yo parezco realmente la mamá de
ella!).
El
sueño de la Marianto es París y eso desde muy pequeñita. Yo estoy rogando a
todos los dioses para que esa parte del viaje la pueda hacer ella con nuestro
padre.
Que
recorra a pie las calles y barrios parisinos y se pasee a orillas del Sena
tomada de la mano con él. Sería el mejor regalo de la vida para ambos porque a
mi papá también le encantó París en su momento y aunque se lo planteé a él hace
pocos días y contestó “Noo, qué va!”, yo lo estoy animando en su rehabilitación
diciéndole que todavía tiene que cumplir muchos de sus (y nuestros) sueños pendientes, especialmente éste.
Bueno,
toda esa parrafada para comentar que, esculcando en mi extensa biblioteca sobre
el tema del Holocausto y especialmente sobre los testimonios de los
sobrevivientes, he encontrado un libro que no había leído ni recordaba
poseerlo: “La niña de la lista de Schindler” de Stella Müller-Madej.
Stella
tenía apenas 9 años cuando empezó la Guerra y el hostigamiento a los judíos en
su natal Polonia, vivió en el ghetto de Varsovia antes de ser deportada con sus
padres primero al campo de concentración de Plaszow y luego con su madre al de
exterminio de Auschwitz-Birkenau.
Ellas
son dos de las personas judías que sobrevivieron al horror gracias al
industrial alemán Oskar Schindler. Sí, el de la película “La lista de Schindler”.
Luego
les cuento más sobre el libro porque en este momento (llevo como tres horas
leyendo sin querer parar, éste es un recreíto) Stella todavía está viviendo las
restricciones, vejámenes y humillaciones a los que fueron sometidos aquellos a
quienes los nazis condenaron a vivir en el ghetto de Varsovia, cruel antesala
del horror que vendría después y que muchos de ellos ya presentían aunque nunca imaginaron de qué
calibre sería aquello de la internación y la “Solución final”.
Kadish Yatom por las almas de todos aquellos seres inocentes que fueron
torturados, humillados y sacrificados por la intolerancia y el odio racial de
algunos engendros del mal.
Shalom!
ResponderEliminarAbe Rattner
Este es un tema que me crispa los pelos, sólo de pensar en una sola persona que aya sufrido así, es horroroso y no fue una precisamente, si no muchos miles de almas que sufrieron esos horrores,esas atrocidades.
ResponderEliminarUn abrazo
Shalom, Abe
ResponderEliminarUn abracito
María: con frecuencia me pregunto dónde estaba todo el mundo mientras ésto ocurría?
ResponderEliminarDónde estamos todos ahora cuando suceden hechos similares? (porque se siguen cometiendo infamias parecidas)
Peor que la maldad de unos es la apatía y la indiferencia del resto.
Abrazos.