domingo, 28 de octubre de 2012

"La niña de la lista de Schindler" y Maria Antonia en París

Domingo cerca del mediodía.

Hoy he decidido dejar de lado mi pc y dedicarme a la lectura de un libro en papel, es decir, “de los antiguos”.

“Mi-hermano-el-médico”, su esposa y su hijito Abraham, de 11 años, más otra sobrina nuestra y su hermano, acaban de regresar de un viaje por Europa en el cual visitaron Viena, Praga, Bratislava, Budapest, Cracovia y el campo de extermino de Auschwitz-Birkenau, Barcelona y aterrizaron durante tres felices e inovidables días en el apartamento de las Grandes Duquesas en Lyon.

Este viaje lo tenían programado desde dos meses antes del “suceso” de mi padre (que va viento en popa en su recuperación) y justo 5 días antes de la fecha de partida pasa lo del Accidente Cerebrovascular de papá…el viaje estuvo teóricamente cancelado pero luego de una Junta Médica con los especialistas encargados del caso y en vista de que “lo peor ya había pasado”, la familia animó a estas cinco personas a que retomaran su viaje.

Todo novedoso, todo hermoso, todo marchó sobre ruedas (las reservas de hoteles, trenes y vuelos domésticos en Europa las hicimos Nathalie y yo), los días de ellos con mis hijas “lo mejor del viaje” pero lo más impactante fue la visita a Auschwitz-Birkenau.

El Holocausto es un tema fetiche para este hermano mío y para mi. El año entrante, por estas mismas fechas y si Dios lo permite, mi hermanita María Antonia y yo haremos el mismo recorrido, solas, en un viaje de hermanas (aunque yo parezco realmente la mamá de ella!).

El sueño de la Marianto es París y eso desde muy pequeñita. Yo estoy rogando a todos los dioses para que esa parte del viaje la pueda hacer ella con nuestro padre.

Que recorra a pie las calles y barrios parisinos y se pasee a orillas del Sena tomada de la mano con él. Sería el mejor regalo de la vida para ambos porque a mi papá también le encantó París en su momento y aunque se lo planteé a él hace pocos días y contestó “Noo, qué va!”, yo lo estoy animando en su rehabilitación diciéndole que todavía tiene que cumplir  muchos de sus (y nuestros) sueños pendientes, especialmente éste.

Bueno, toda esa parrafada para comentar que, esculcando en mi extensa biblioteca sobre el tema del Holocausto y especialmente sobre los testimonios de los sobrevivientes, he encontrado un libro que no había leído ni recordaba poseerlo: “La niña de la lista de Schindler” de Stella Müller-Madej.

Stella tenía apenas 9 años cuando empezó la Guerra y el hostigamiento a los judíos en su natal Polonia, vivió en el ghetto de Varsovia antes de ser deportada con sus padres primero al campo de concentración de Plaszow y luego con su madre al de exterminio de Auschwitz-Birkenau.

Ellas son dos de las personas judías que sobrevivieron al horror gracias al industrial alemán Oskar Schindler. Sí, el de la película “La lista de Schindler”.

Luego les cuento más sobre el libro porque en este momento (llevo como tres horas leyendo sin querer parar, éste es un recreíto) Stella todavía está viviendo las restricciones, vejámenes y humillaciones a los que fueron sometidos aquellos a quienes los nazis condenaron a vivir en el ghetto de Varsovia, cruel antesala del horror que vendría después y que muchos de ellos  ya presentían aunque nunca imaginaron de qué calibre sería aquello de la internación y la “Solución final”.

Kadish Yatom por las almas de todos aquellos seres inocentes que fueron torturados, humillados y sacrificados por la intolerancia y el odio racial de algunos engendros del mal.

4 comentarios:

  1. Este es un tema que me crispa los pelos, sólo de pensar en una sola persona que aya sufrido así, es horroroso y no fue una precisamente, si no muchos miles de almas que sufrieron esos horrores,esas atrocidades.
    Un abrazo

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  2. María: con frecuencia me pregunto dónde estaba todo el mundo mientras ésto ocurría?
    Dónde estamos todos ahora cuando suceden hechos similares? (porque se siguen cometiendo infamias parecidas)
    Peor que la maldad de unos es la apatía y la indiferencia del resto.
    Abrazos.

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Gracias a quienes han pasado a visitarme en Mi Jardin Secreto para leerme y dejar sus huellitas