Pues qué les cuento! Que la lloradita que me pegué anoche (post inmediatamente anterior a éste) me sirvió de bálsamo cicatrizante para curarme el corazón lleno de raspones.
Yo nunca he tenido pereza para lagrimear a chorros. Lo que he tenido es vergüenza para hacerlo delante de todo el mundo cuando la pena es del alma porque me cuesta un mundo expresar y compartir mis sentimientos y pensamientos más íntimos. Este blog y estos posts son verdaderamente un avance y una primicia.
Yo lloro abiertamente en los entierros ajenos (al punto de que me dan el pésame), en las películas emotivas, en los noticieros cuando cuentan desgracias personales, en los momentos dolorosos de mi familia.
Pero cuando el dolor es solamente mio y viene de muy adentro, cuando se trata de asuntos muy personales, aguanto las lágrimas hasta que estoy sola y me puedo encerrar en algun cuarto (incluso en el baño) o espero a llorar de noche con la cara hundida en la almohada tratando de que el señor de al lado no escuche mis sollozos...porque me revienta que empiecen a preguntarme qué me pasa y a minimizar mi pena (con buenas intenciones, lo reconozco).
A veces me gusta llorar, necesito llorar. Me aliviana el corazón pero en medio del diluvio de lágrimas siempre hay un momento de cordura y lucidez en que me grito: ¡¡¡ STOP!!!... y entonces seguir llorando me parece sin sentido. Soy muy obediente conmigo misma y hay una partecita mía que llega a tiempo (afortunada o desafortunadamente?) para poner limites a los que considero mis excesos emocionales.
Hoy escribo contenta. Hay avances significativos en la evolución de mi papá. Algo verdaderamente milagroso, no lo concibo de otra manera. Hace poco rato pude tener con él una conversación más o menos fluida en sus tres niveles de lenguaje: lo que todavía dice muy enredado, lo que a pesar de la dificultad para expresarlo se le puede entender y lo que ya vocaliza correctamente.
Lo que más le agradezco a Dios es que pude decirle una vez más, de viva voz, cuanto lo amo. Y que él pudo escucharlo con sus oidos terrenales.
Bendito Dios Madreselva, Bendito Dios!
ResponderEliminarSi, Mel, Bendito sea por siempre!
ResponderEliminarCada día hay cositas nuevas que también lo van motivando más y más a él mismo.
Saludos y mil gracias por tu acompañamiento.
Me alegro mucho por ese milagro de vida, tu papá es muy fuerte, y llorar a solas o acompañada siempre nos libera, quédate tranquila todo estará bien.
ResponderEliminarUn abrazo
Mucha fuerza y cariño
ResponderEliminarMuchas veces yo hago lo mismo para llorar!! esperar a estar sola y poder desahogarme!! eso me ayuda mucho a descargar esos emociones y sentimientos que guardo celosamente!!
ResponderEliminarQue bueno que tu papa ya esta mejor!! saludos!!!
Me alegra mucho saber que te hayas dejado fluir tus lágrimas y te hayan curado... me da mucho gusto saber que tu papá siga demostrando la madera de la qué está hecho!! (mis respetos, caray!). Espero de corazón que los avances continuen... un abrazo :)
ResponderEliminarMaría: las lágrimas lavan el corazón y ahogan las penas...si no lo sabré yo, llorona profesional!!!
ResponderEliminarM: de fuerza y cariño hemos hecho derroche todos en esta familia en estos últimos días...personalmente me han servido de pilar y columna de apoyo todas las palabras y comentarios de solidaridad de todas uds.
ResponderEliminarGracias por tu visita y comentario.
Feibol: yo he terminado por concluir que lo que me gusta es llorar a mis anchas sin que nadie venga a quitarme el impulso con preguntas y palabras de consuelo...
ResponderEliminar:D
Es que cuando quiero y necesito llorar me sabe mal que me interrumpan.
Saludos
Ay, Tita!!!
ResponderEliminarLos deseos de tu corazón se siguen manifestando.
Es increible la forma como está vocalizando en este momento.
Su lenguaje y movilidad han mejorado en un 70% aunque aún no puede deglutir y sigue con sonda de alimentación.
Pero es que apenas en 3 días se cumple un mes de su accidente cerebrovascular.
Un roble este señor!!!!
Que maravilla ver que las cosas van mejores y que el llanto te ayudó a curarte por dentro, yo soy chillona,todo hace que se me aguaden los ojitos, y mi marido dice que soy una exagerada, pero una buena llorada de verdad te despeja la cabeza... fuerza! todo irá bien!
ResponderEliminarNegra: podríamos escribir un ensayo sobre el tema "Del llanto inconsolable y sus beneficios"...pero si es cierto que las lágrimas alivianan el corazón.
ResponderEliminarTe cuento que yo lloro hasta de la ira!
Saludos