viernes, 30 de noviembre de 2012
domingo, 25 de noviembre de 2012
Pensando en Pucky y en Norton
Acabo de leer por ahí (“por ahí” es uno de los tantos blogs
que busco y encuentro en mi habitual vagabundeo por el ciberespacio) que no hay que
humanizar a las mascotas y en este caso específico a los perros.
Humanizarlos es acariciarlos y hablarles como uno les habla
a los bebés? Jugar con ellos a traer ramas secas en los parques una y otra vez hasta que uno se cansa pero ellos no? Escribirles
algunas palabras en el blog de los amos que les pertenecen? (al revés nunca ha
sido, ni crean!). Permitirles que estén cerca de uno en cualquier lugar de la
casa? (Pucky se nos mal acostumbró pero la odio en la cocina y no la soporto
pasando la noche en nuestro cuarto, a puerta cerrada. De hecho, no se lo
permitimos).
En el día en cambio, y como recompensa, se le da la dosis que ella
quiera y necesite de compañía humana y de caricias (sobre todo de parte del “gringo”,
de su amita Tatiana y de los visitantes de esta casa, que la adoran), de
palabras dulces porque es una perra muy dócil, muy cariñosa… rara vez hay que
regañarla. Y cuando ha habido que hacerlo ella se hace la desentendida y sigue echada como si nada, aunque mueve la cola y entonces uno se entera de que sí sabe perfectamente de qué va el asunto.
Leí también que los perros no entienden ni una sílaba de lo
que los humanos les decimos. Que reaccionan es al tono de nuestra voz. Miren
uds por dónde me he venido a enterar… y yo que me despido de ella todas las
noches deseándole que duerma bien y sin miedo, que si hay truenos y rayos a la
madrugada haga ruido en la puerta de nuestro cuarto para salir a tranquilizarla…
y para ella es el segundo saludo al comenzar el día y encontrarla enroscada,
hecha una bola de pelo dorado, junto a la puerta cerrada de nuestro cuarto.
Acariciarla la acaricio poco, lo confieso. No soy de toque-toques y menos
con animales pero con mis palabras la consiento todo el día. Para que ahora
vengan a salirme con que no entiende ni un cachito de todos mis discursos
almibarados, que he gastado saliva en vano.
Norton… dime que no es así, te lo suplico. Porque soy
incapaz de sentir y ver a la Pucky a mi lado por donde quiera que yo voy y no
hablarle ni decirle que es una curiosa de primera línea, que me llaman a mi y
es ella la que se levanta y sale corriendo, que cuando suena el timbre ella
anuncia con ladridos o sin ellos si el visitante es conocido o no y éso mucho
antes de que uno se asome al balcón o abra la puerta.
Pero seguiré con mis monólogos perrunos. Sobre todo ahora
que ya no están mis hijas acá todos los días del año para preguntarme desde el
primer piso, desde la ducha, desde sus cuartos: “Con quien hablás, ma? Tenemos
visita?”
jueves, 22 de noviembre de 2012
Sí ... y qué?
Agradezco que familiares y amigos (tan adorados todos ellos) me consideren literata, filósofa, pensadora, mejor dicho: una intelectual de alto turmequé. Algo así como un híbrido de Hypatia de Alejandría, Simone de Beauvoir, Nietzche, Sófocles, Marie Curie, Virginia Wolf y Umberto Eco con un toquecito de la Madre Teresa de Calcuta, en lo que atañe a la espiritualidad (Jesús! Madrecita Santa del Amor hermoso! Vaya monstruo han creado!)
Pero no, señores. Soy una colombiana común y corriente, que también lee revistas de chismes de farándula y ve realities o shows televisivos del montón y ... cáiganse de nalgas: que disfruto con esas actividades como cualquier colombiana de a pie, como cualquier buena hija de vecina que soy.
Así que sépanlo, amores mios, para que salgamos de dudas de una vez por todas:
Sí ... veo a Laura Bozzo en sus diferentes versiones según sea el país donde se origina la transmisión: "Laura en América", "Laura de todos", "El show de Laura"... me gustan las tragedias griegas y las historias truculentas que presenta y la forma de conducir su programa ... y qué?
Sí ... veo el Show de Marta Susana, una presentadora muy dulce, cuyos temas son más amables y menos dramáticos ... y qué?
Si ... veo "Quien tiene la razón?" de la Dra Nancy González, una sicóloga dominicana cuyo desparpajo caribeño para analizar las situaciones y regañar a sus invitados me encanta ... y qué?
Si ... veo "Casos de familia", de la mexicana Judith Grace, donde lo que se expone es digamos que asuntos de menor cuantía pero que también dan para discusiones a gritos, lágrimas y sofocos de los panelistas ... y qué?
Si ... me enrollo en los realities nacionales como "Protagonistas de nuestra tele" (recién terminado) y "Mundos opuestos", importado de la tele chilena y actualmente en pantalla ... y qué?
Puros chismes, intrigas, rivalidades, odios, envidias, mejor dicho lo peor de la condición humana en todo su esplendor. Y uno frente a la pantalla manejando sentimientos de apoyo y solidaridad o de rabia y rechazo por X o Y personaje, a quien antes del reality no tenía ni el gusto ni el disgusto de conocer ni de saber siquiera que ese prójimo ya había nacido en este suelo patrio.
Si ... veo también una que otra telenovela (culebrones o telebobelas, que les llaman) ... y qué?
Si ... leo revistas de farándula tipo "TV y novelas", "Hola" (en su versión española, fina que soy), "Vanidades" (con novela de Corin Tellado incluida si estoy escasa de lectura, aunque leida una, leidas todas) y otras revistas super-extra-recontra lights con chismes faranduleros nacionales y hasta extranjeros, si estoy con suerte y amanecí con la Gracia de Dios ... y qué?
Si ... y para que les acabe de dar un soponcio el macho, he descubierto un sitio donde se descargan gratis y en formato PDF las novelas de amor y desamores de Barbara Cartland y otras historias variopintas de autores aún desconocidos pero que a mi me gustan porque me entretienen y porque todo lo que leo me alimenta o me indigesta pero no me deja indiferente ... y qué?
Es que en la vida (por lo menos en la mia) todo no puede ser escritores clásicos, candidatos al Nobel de Literatura, series televisivas de la BBC, películas de cine independiente, actores y actrices shakesperianos y finuras de ésas.
Así que cuando vuelvan a abrir ojos como platos y bocas como túneles para preguntarme: "Usteeeeeedddd viendo telenovelas? Realities? Programas de chismes faranduleros? Leyendo revistas y novelas cursis?" no me quedará más alternativa que contestarles: PUES SIIIII!!! ... Y QUEEEEE???????
Pero no, señores. Soy una colombiana común y corriente, que también lee revistas de chismes de farándula y ve realities o shows televisivos del montón y ... cáiganse de nalgas: que disfruto con esas actividades como cualquier colombiana de a pie, como cualquier buena hija de vecina que soy.
Así que sépanlo, amores mios, para que salgamos de dudas de una vez por todas:
Sí ... veo a Laura Bozzo en sus diferentes versiones según sea el país donde se origina la transmisión: "Laura en América", "Laura de todos", "El show de Laura"... me gustan las tragedias griegas y las historias truculentas que presenta y la forma de conducir su programa ... y qué?
Sí ... veo el Show de Marta Susana, una presentadora muy dulce, cuyos temas son más amables y menos dramáticos ... y qué?
Si ... veo "Quien tiene la razón?" de la Dra Nancy González, una sicóloga dominicana cuyo desparpajo caribeño para analizar las situaciones y regañar a sus invitados me encanta ... y qué?
Si ... veo "Casos de familia", de la mexicana Judith Grace, donde lo que se expone es digamos que asuntos de menor cuantía pero que también dan para discusiones a gritos, lágrimas y sofocos de los panelistas ... y qué?
Si ... me enrollo en los realities nacionales como "Protagonistas de nuestra tele" (recién terminado) y "Mundos opuestos", importado de la tele chilena y actualmente en pantalla ... y qué?
Puros chismes, intrigas, rivalidades, odios, envidias, mejor dicho lo peor de la condición humana en todo su esplendor. Y uno frente a la pantalla manejando sentimientos de apoyo y solidaridad o de rabia y rechazo por X o Y personaje, a quien antes del reality no tenía ni el gusto ni el disgusto de conocer ni de saber siquiera que ese prójimo ya había nacido en este suelo patrio.
Si ... veo también una que otra telenovela (culebrones o telebobelas, que les llaman) ... y qué?
Si ... leo revistas de farándula tipo "TV y novelas", "Hola" (en su versión española, fina que soy), "Vanidades" (con novela de Corin Tellado incluida si estoy escasa de lectura, aunque leida una, leidas todas) y otras revistas super-extra-recontra lights con chismes faranduleros nacionales y hasta extranjeros, si estoy con suerte y amanecí con la Gracia de Dios ... y qué?
Si ... y para que les acabe de dar un soponcio el macho, he descubierto un sitio donde se descargan gratis y en formato PDF las novelas de amor y desamores de Barbara Cartland y otras historias variopintas de autores aún desconocidos pero que a mi me gustan porque me entretienen y porque todo lo que leo me alimenta o me indigesta pero no me deja indiferente ... y qué?
Es que en la vida (por lo menos en la mia) todo no puede ser escritores clásicos, candidatos al Nobel de Literatura, series televisivas de la BBC, películas de cine independiente, actores y actrices shakesperianos y finuras de ésas.
Así que cuando vuelvan a abrir ojos como platos y bocas como túneles para preguntarme: "Usteeeeeedddd viendo telenovelas? Realities? Programas de chismes faranduleros? Leyendo revistas y novelas cursis?" no me quedará más alternativa que contestarles: PUES SIIIII!!! ... Y QUEEEEE???????
Cuando un escribidor se va....
Un excelente narrador, cineasta, locutor radial, cronista con una pluma ágil y un manejo sabroso y agradable de la prosa, virtudes escribidoras y creativas que lo hicieron merecedor de más de 20 premios nacionales de periodismo.
Lo había oido nombrar, claro que si, pero nunca antes lo había leido con juicio. Necesitó morirse para que esa fuera la manera más directa de nacer para mi y para mis intereses de lectora.
Y éso ocurrió hace dos días, a sus 52 años, siendo editor general en un diario local de Barranquilla, ciudad a orillas de nuestro mar Caribe.
Ese Caribe colombiano donde nació el realismo mágico y donde se oyen historias fantásticas pero reales de personajes como aquel, ya enfermo, a quien le citaron un día viernes para filmar una entrevista sobre GGM y él respondió orondo que para ese día no podía porque él pensaba morirse el miércoles. Y lo cumplió.
O ese otro, pianista, (citado por el el protagonista de este post), que tocaba el piano poniendo trozos de algodón entre las teclas para no fastidiar a los vecinos con sus ensayos musicales.
Los medios colombianos lo han homenajeado en masa re-publicando algunos de sus escritos y sus crónicas, que son verdaderamente una delicia literaria.
Se llamaba Ernesto McCausland y lo importante para él no era la noticia en sí sino la historia detrás de esa noticia. De él dicen que "llenaba de magia y de música las crónicas".
Descubro excelentes artistas y cantantes, buenos escritores, periodistas y relatores que consiguen gustarme mucho, justo a raiz de su muerte.
Escribirán, actuarán, cantarán mejor después de que han abandonado este plano terrenal? A mi me parece que sí.
Dejo estos enlaces por si a alguien le interesa conocer más sobre la pluma de McCausland:
http://www.wradio.com.co/noticias/sociedad/el-dia-en-que-llovieron-platanos-una-cronica-de-ernesto-mccausland-sojo/20121121/nota/1798870.aspx
http://www.ernestomccausland.com/detail.php?p=86
http://www.soho.com.co/zona-cronica/articulo/empleada-servicio-dia/7877
Lo había oido nombrar, claro que si, pero nunca antes lo había leido con juicio. Necesitó morirse para que esa fuera la manera más directa de nacer para mi y para mis intereses de lectora.
Y éso ocurrió hace dos días, a sus 52 años, siendo editor general en un diario local de Barranquilla, ciudad a orillas de nuestro mar Caribe.
Ese Caribe colombiano donde nació el realismo mágico y donde se oyen historias fantásticas pero reales de personajes como aquel, ya enfermo, a quien le citaron un día viernes para filmar una entrevista sobre GGM y él respondió orondo que para ese día no podía porque él pensaba morirse el miércoles. Y lo cumplió.
O ese otro, pianista, (citado por el el protagonista de este post), que tocaba el piano poniendo trozos de algodón entre las teclas para no fastidiar a los vecinos con sus ensayos musicales.
Los medios colombianos lo han homenajeado en masa re-publicando algunos de sus escritos y sus crónicas, que son verdaderamente una delicia literaria.
Se llamaba Ernesto McCausland y lo importante para él no era la noticia en sí sino la historia detrás de esa noticia. De él dicen que "llenaba de magia y de música las crónicas".
Descubro excelentes artistas y cantantes, buenos escritores, periodistas y relatores que consiguen gustarme mucho, justo a raiz de su muerte.
Escribirán, actuarán, cantarán mejor después de que han abandonado este plano terrenal? A mi me parece que sí.
Dejo estos enlaces por si a alguien le interesa conocer más sobre la pluma de McCausland:
http://www.wradio.com.co/noticias/sociedad/el-dia-en-que-llovieron-platanos-una-cronica-de-ernesto-mccausland-sojo/20121121/nota/1798870.aspx
http://www.ernestomccausland.com/detail.php?p=86
http://www.soho.com.co/zona-cronica/articulo/empleada-servicio-dia/7877
viernes, 16 de noviembre de 2012
Hoyos negros o duendes en mi cartera. Drama en cinco actos (capítulo final?)
Días después, resignada ya a las pérdidas y después de concluir que de pronto el billetico se me cayó del bolsillo del jean y que el magneto... bueno, a ese objeto extraviado no le encontraba explicación porque yo me acuerdo perfectamente del momento en que lo guardé en mi bolso... empiezo a buscar cualquier cosa en mi cartera. Ya no recuerdo qué (????)
Y aparecen: el magneto entre una de las libretitas y ......tarararán......el billete de 100 euros perfectamente dobladito (como recuerdo haberlo guardado en mi jean) entre una y otra bolsa plástica de las que llevo de reserva en el bolsillo pequeño interior de la cartera.
1. Yo busqué ahí y varias veces, lo juro, lo juro, lo juro.
2. El "gringo" está profundamente ofendido porque sugerí (solo sugerí) que de pronto todo éso era patraña suya para comprobarme cómo vivo de despistada y de acelerada a pesar de la Fluoxetina.
3. Descarto lo del hoyo negro, las cosas se hubieran ido para no volver simplemente porque alguien las hubiera encontrado en Laponia, en Nepal o en Nueva Zelanda. Y nunca me las enviaría de regreso, de éso estoy más que segura.
4. Acuso de frente a los duendes. Yo creo que los duendes existen y que son juguetones, esconden cosas y disfrutan con nuestra desesperación cuando las buscamos como perros hambrientos desenterrando huesos.
Es más... los amenacé con desterrarlos a palos y a sombrerazos, los regañé por sus bromas super pesadas pero terminé suplicándoles de buena manera que me devolvieran mis pertenencias, sobre todo el billete de 100 euros aunque en otra ocasión, con la generosidad y la espiritualidad alborotadas, deseé que lo hubiera encontrado alguien bien necesitado de ese dinerito (supongo que por tal motivo volví a encontrarlo yo...)
Creo en el Mundo de la Gente Menuda. Uno de mis sobrinos, cuando estaba pequeñito, nos trajo un duende de su casa a la nuestra y creo que se le olvidó llevárselo (apareció rota una sábana en la cama donde se había acostado a dormir una siesta y luego nos dijo que no había sido él sino el duende con el cual jugaba en su casa y que se había venido detrás suyo para la nuestra). Claro que la sábana tenía ya un pequeño descosido pero no de las dimensiones con que apareció cuando el niño se despertó.
En defensa del duende diré que mi sobrino estaba muy pequeñito, que su madre -de quien es muy apegado- había viajado a USA por unas semanas y que él reaccionó orinándose en los pantalones en cuanto sitio se paraba. Después de que su duende rompió nuestra sábana, él se orinó al pie de la cama de una de mis hijas mientras nos contaba lo que supuestamente había pasado.
Pero mucho antes de ese suceso con Abraham, mi Gran Duquesa mayor (como de 7 años en esa época) también veía al duende, con su sombrerote, en nuestra primera casa donde ella nació.
Fueron épocas de terror para ella y de desespero para mí, que sufría lo indecible con sus angustias hasta que un día, fuera de mí y llorando, le grité que hiciera algo ella misma, que ya no me aguantaba sus llantos siempre por la misma razón, que no podía más con éso, que me iba a enloquecer... y Santo Remedio, fue como con la Mano de Dios: ese ser se marchó de la casa y de su vida. Le quedaron otros "poderes paranormales" pero más sutiles y más soportables a mi amada brujita mayor.
Por éso creo que hay un duendecillo (o dos o tres, qué se yo!) en mi cartera. Aunque "el gringo" me sigue mirando con una mezcla de extrañeza, incredulidad y hasta conmiseración mientras murmura para sí mismo " je n'arrive pas à le croire...je n'arrive pas à le croire" y a mis hijas les comentó "je commence à penser que votre mère déconne" ... y ellas, carne de mi carne, sangre de mi sangre, contestaron al unísono y con sonido en estéreo, en perfectísimo español para que no me quedaran dudas idiomáticas : " ay paaaaaaaaa, desde hace rato, no te habías dado cuenta?"
Déconner es algo así como que a uno se le ha corrido la teja, le falta un tornillo, se le ha quemado el disco duro, se le ha dañado la unidad cerrada, comienza a hablar incoherencias o a decir estupideces de marca mayor en voz bien alta.
Espero que ustedes no empiecen a pensar también lo mismo de mi. Pero si se me notase mucho, por favor me lo dicen, vale? Se les agradece de antemano la franqueza y la valentía.
Y aparecen: el magneto entre una de las libretitas y ......tarararán......el billete de 100 euros perfectamente dobladito (como recuerdo haberlo guardado en mi jean) entre una y otra bolsa plástica de las que llevo de reserva en el bolsillo pequeño interior de la cartera.
1. Yo busqué ahí y varias veces, lo juro, lo juro, lo juro.
2. El "gringo" está profundamente ofendido porque sugerí (solo sugerí) que de pronto todo éso era patraña suya para comprobarme cómo vivo de despistada y de acelerada a pesar de la Fluoxetina.
3. Descarto lo del hoyo negro, las cosas se hubieran ido para no volver simplemente porque alguien las hubiera encontrado en Laponia, en Nepal o en Nueva Zelanda. Y nunca me las enviaría de regreso, de éso estoy más que segura.
4. Acuso de frente a los duendes. Yo creo que los duendes existen y que son juguetones, esconden cosas y disfrutan con nuestra desesperación cuando las buscamos como perros hambrientos desenterrando huesos.
Es más... los amenacé con desterrarlos a palos y a sombrerazos, los regañé por sus bromas super pesadas pero terminé suplicándoles de buena manera que me devolvieran mis pertenencias, sobre todo el billete de 100 euros aunque en otra ocasión, con la generosidad y la espiritualidad alborotadas, deseé que lo hubiera encontrado alguien bien necesitado de ese dinerito (supongo que por tal motivo volví a encontrarlo yo...)
Creo en el Mundo de la Gente Menuda. Uno de mis sobrinos, cuando estaba pequeñito, nos trajo un duende de su casa a la nuestra y creo que se le olvidó llevárselo (apareció rota una sábana en la cama donde se había acostado a dormir una siesta y luego nos dijo que no había sido él sino el duende con el cual jugaba en su casa y que se había venido detrás suyo para la nuestra). Claro que la sábana tenía ya un pequeño descosido pero no de las dimensiones con que apareció cuando el niño se despertó.
En defensa del duende diré que mi sobrino estaba muy pequeñito, que su madre -de quien es muy apegado- había viajado a USA por unas semanas y que él reaccionó orinándose en los pantalones en cuanto sitio se paraba. Después de que su duende rompió nuestra sábana, él se orinó al pie de la cama de una de mis hijas mientras nos contaba lo que supuestamente había pasado.
Pero mucho antes de ese suceso con Abraham, mi Gran Duquesa mayor (como de 7 años en esa época) también veía al duende, con su sombrerote, en nuestra primera casa donde ella nació.
Fueron épocas de terror para ella y de desespero para mí, que sufría lo indecible con sus angustias hasta que un día, fuera de mí y llorando, le grité que hiciera algo ella misma, que ya no me aguantaba sus llantos siempre por la misma razón, que no podía más con éso, que me iba a enloquecer... y Santo Remedio, fue como con la Mano de Dios: ese ser se marchó de la casa y de su vida. Le quedaron otros "poderes paranormales" pero más sutiles y más soportables a mi amada brujita mayor.
Por éso creo que hay un duendecillo (o dos o tres, qué se yo!) en mi cartera. Aunque "el gringo" me sigue mirando con una mezcla de extrañeza, incredulidad y hasta conmiseración mientras murmura para sí mismo " je n'arrive pas à le croire...je n'arrive pas à le croire" y a mis hijas les comentó "je commence à penser que votre mère déconne" ... y ellas, carne de mi carne, sangre de mi sangre, contestaron al unísono y con sonido en estéreo, en perfectísimo español para que no me quedaran dudas idiomáticas : " ay paaaaaaaaa, desde hace rato, no te habías dado cuenta?"
Déconner es algo así como que a uno se le ha corrido la teja, le falta un tornillo, se le ha quemado el disco duro, se le ha dañado la unidad cerrada, comienza a hablar incoherencias o a decir estupideces de marca mayor en voz bien alta.
Espero que ustedes no empiecen a pensar también lo mismo de mi. Pero si se me notase mucho, por favor me lo dicen, vale? Se les agradece de antemano la franqueza y la valentía.
Hoyos negros o duendes en mi cartera. Drama en cinco actos (1)
Desde que entró a formar parte de esta familia, sus miembros (jocosamente y a sabiendas de que mi esposo y padre de las Grandes Duquesas es belga) empezaron a llamarlo "el gringo".
En Colombia se tiene la tendencia a llamar "gringo" a cuanto extranjero (con idioma incomprensible) pisa nuestro territorio nacional de visita o para quedarse aprendiendo a amar este país de encantos, miserias y paradojas.
Hecha esta aclaración, paso a narrar los hechos:
PRIMER ACTO
Compro 100 euros en una casa de cambios para pagar una deuda con "mi-hermano-el-médico", gastos mios en los que incurrió en su reciente viaje. Guardo el billete en un bolsillo delantero de mi jean (dizque por seguridad).
Recibo en un asadero de pollos un magneto con los teléfonos para pedir domicilios. Ese si lo guardé en mi cartera. En cual de todos sus compartimientos? Vayan ustedes a saber!!!!
SEGUNDO ACTO
El "gringo" me mira con desconfianza y un poquitín de susto. No se si no me cree o teme lo peor frente a los acontecimientos que se avecinan.
Busco desesperadamente el billete de 100 euros en los bolsillos de mi jean y como dicen los magos en las fiestas infantiles: "nada por aquí, nada por acá".
Queda una opción. Y voy a hacer uso de ella, completamente irritada y desesperada.
Tiro sobre la cama todo, absolutamente todo el contenido de mi cartera/bolso/saco o como ustedes quieran llamarlo. Aprovecho para sacudirlo, voltear el forro y dizque organizar su contenido. Puras mentiras que me cuento. El contenido seguirá siendo el mismo y ubicado de igual manera "per omnia saecula saeculorum." Es decir, por toda la Eternidad o al menos hasta el final de los tiempos. Que como que viene a ser lo mismo, no?
Vuelven a su sitio, en los tres compartimientos (de menos no me sirven las carteras) toda clase de artículos más o menos clasificados según sus usos.
En uno: las libretas de apuntes y direcciones (sí, son tres pero pequeñas y llenas de posts a medio redactar, papelitos y tarjetas de visita que voy recibiendo), tres bolígrafos (uno azul y dos negros de punta muy delgada) y alguna factura suelta que (creo) voy a necesitar en cualquier momento cercano.
En el otro: cepillo de la cabeza, cepillo de dientes en su estuche protector, un minifrasco de crema de manos, otro minifrasco de antibacterial para las manos, dos monederos (uno con monedas, el otro con las llaves de mi escritorio en la casa) y un paquete de toallitas desechables. No tengo billetera desde que me robaron una en un transporte público años ha. Quedé curada de espantos, es fácil que metan la mano al bolso y se la lleven con dinero y documentos. Ahhhhh y el celular que casi nunca consigo atrapar antes de que deje de sonar... como vivo en las nubes ocupada oyendo mis pensamientos y hablando conmigo misma, casi siempre es alguien que está cerca a mi quien me advierte: "La están llamando" y yo (palabra de honor) también casi siempre contra-pregunto: "Quien?" y volteo a mirar para los cuatro costados. Es anécdota familiar y por tanto objeto de burlas en reuniones.
Bolsillo pequeño e interior (hace parte del forro): medicamentos de repuesto para la diabetes y la hipertensión por si me pillan fuera de casa las diferentes horas de tomarlos. Medicamentos antigripales, un botecito de Splenda en pastillas y cuatro sobres de la misma Splenda granulada. Más dos o tres bolsitas plásticas limpias y bien dobladitas por si se me ofrece (a mi o a alguien que esté conmigo) empacar alguna cosa en un sitio y momento donde no sea fácil conseguirlas. Un par de llaves de repuesto de su apartamento que me ha dado a guardar una amiga que vive sola, "por si acaso".
Segundo bolsillo (exterior pero con cierre y en el lado que queda pegado a mi cuerpo): tarjetas de banco, carnet de salud, cédula de identificación, lima de uñas, chicles y dulces, (incluidas unas barritas de chocolate ) algunos especiales para diabéticos y otros de los normales por si tengo un amago de hipoglicemia (cosa que poquísimas veces ocurre).
Bueno, todo éso quedó a la vista en cuatro montoncitos bien ordenados.
El "gringo" no creía lo que veían su dos ojitos mongoles. No tanto que tuviera "taaaaantas cosas" sino que toooooooooodas esas cosas cupieran en un bolso mediano. Pero caben, mon cher époux. Lo estás viendo de primera mano.
Y éso que faltaron las gafas con su estuche cuando creo que las voy a necesitar fuera de casa.
TERCER ACTO
Desesperación total. Ni billete ni magneto promocional. Esto se convierte en algo así como "Buscando al soldado Ryan" en los closets, en los cajones de las dos mesas de noche, debajo de los muebles del dormitorio y hasta en el tarro de basura, también "por si acaso".
Sobre todo que ya ocurrió pero con un billete colombiano en un momento en que estaba regañando a Tatiana en su reciente visita. ("Castigo de Dios" sentenció ella).
CUARTO ACTO
Declaro oficialmente desaparecidos el billete y el magneto. Pago mi deuda en su equivalente en pesos colombianos. El magneto es lo de menos, en nuestra próxima visita pediré otro.
Me echo al dolor y a la pena. El "gringo" no deja de exclamar "franchement...incroyable... que se passe-t--il dernièrement avec toi????" (silencio mudo de mi parte, arriesgo cometer "conyuguicidio") y claro, las preguntas imbéciles, idiotas, descerebradas de quienes me preguntan "Y usted si se acuerda donde guardó el dinero y el magneto?"... " Claro que YO recuerdo donde los guardé pero NO ESTAN AHI, ENTIENDEN? NO ESTAN AHIIIIIIIIIIII". Gracias por su comprensión querida familia. Y les advierto que no sospecho de robo. Punto."
QUINTO ACTO
(Queda para el próximo post porque éste ya está más largo que una semana sin carne)
En Colombia se tiene la tendencia a llamar "gringo" a cuanto extranjero (con idioma incomprensible) pisa nuestro territorio nacional de visita o para quedarse aprendiendo a amar este país de encantos, miserias y paradojas.
Hecha esta aclaración, paso a narrar los hechos:
PRIMER ACTO
Compro 100 euros en una casa de cambios para pagar una deuda con "mi-hermano-el-médico", gastos mios en los que incurrió en su reciente viaje. Guardo el billete en un bolsillo delantero de mi jean (dizque por seguridad).
Recibo en un asadero de pollos un magneto con los teléfonos para pedir domicilios. Ese si lo guardé en mi cartera. En cual de todos sus compartimientos? Vayan ustedes a saber!!!!
SEGUNDO ACTO
El "gringo" me mira con desconfianza y un poquitín de susto. No se si no me cree o teme lo peor frente a los acontecimientos que se avecinan.
Busco desesperadamente el billete de 100 euros en los bolsillos de mi jean y como dicen los magos en las fiestas infantiles: "nada por aquí, nada por acá".
Queda una opción. Y voy a hacer uso de ella, completamente irritada y desesperada.
Tiro sobre la cama todo, absolutamente todo el contenido de mi cartera/bolso/saco o como ustedes quieran llamarlo. Aprovecho para sacudirlo, voltear el forro y dizque organizar su contenido. Puras mentiras que me cuento. El contenido seguirá siendo el mismo y ubicado de igual manera "per omnia saecula saeculorum." Es decir, por toda la Eternidad o al menos hasta el final de los tiempos. Que como que viene a ser lo mismo, no?
Vuelven a su sitio, en los tres compartimientos (de menos no me sirven las carteras) toda clase de artículos más o menos clasificados según sus usos.
En uno: las libretas de apuntes y direcciones (sí, son tres pero pequeñas y llenas de posts a medio redactar, papelitos y tarjetas de visita que voy recibiendo), tres bolígrafos (uno azul y dos negros de punta muy delgada) y alguna factura suelta que (creo) voy a necesitar en cualquier momento cercano.
En el otro: cepillo de la cabeza, cepillo de dientes en su estuche protector, un minifrasco de crema de manos, otro minifrasco de antibacterial para las manos, dos monederos (uno con monedas, el otro con las llaves de mi escritorio en la casa) y un paquete de toallitas desechables. No tengo billetera desde que me robaron una en un transporte público años ha. Quedé curada de espantos, es fácil que metan la mano al bolso y se la lleven con dinero y documentos. Ahhhhh y el celular que casi nunca consigo atrapar antes de que deje de sonar... como vivo en las nubes ocupada oyendo mis pensamientos y hablando conmigo misma, casi siempre es alguien que está cerca a mi quien me advierte: "La están llamando" y yo (palabra de honor) también casi siempre contra-pregunto: "Quien?" y volteo a mirar para los cuatro costados. Es anécdota familiar y por tanto objeto de burlas en reuniones.
Bolsillo pequeño e interior (hace parte del forro): medicamentos de repuesto para la diabetes y la hipertensión por si me pillan fuera de casa las diferentes horas de tomarlos. Medicamentos antigripales, un botecito de Splenda en pastillas y cuatro sobres de la misma Splenda granulada. Más dos o tres bolsitas plásticas limpias y bien dobladitas por si se me ofrece (a mi o a alguien que esté conmigo) empacar alguna cosa en un sitio y momento donde no sea fácil conseguirlas. Un par de llaves de repuesto de su apartamento que me ha dado a guardar una amiga que vive sola, "por si acaso".
Segundo bolsillo (exterior pero con cierre y en el lado que queda pegado a mi cuerpo): tarjetas de banco, carnet de salud, cédula de identificación, lima de uñas, chicles y dulces, (incluidas unas barritas de chocolate ) algunos especiales para diabéticos y otros de los normales por si tengo un amago de hipoglicemia (cosa que poquísimas veces ocurre).
Bueno, todo éso quedó a la vista en cuatro montoncitos bien ordenados.
El "gringo" no creía lo que veían su dos ojitos mongoles. No tanto que tuviera "taaaaantas cosas" sino que toooooooooodas esas cosas cupieran en un bolso mediano. Pero caben, mon cher époux. Lo estás viendo de primera mano.
Y éso que faltaron las gafas con su estuche cuando creo que las voy a necesitar fuera de casa.
TERCER ACTO
Desesperación total. Ni billete ni magneto promocional. Esto se convierte en algo así como "Buscando al soldado Ryan" en los closets, en los cajones de las dos mesas de noche, debajo de los muebles del dormitorio y hasta en el tarro de basura, también "por si acaso".
Sobre todo que ya ocurrió pero con un billete colombiano en un momento en que estaba regañando a Tatiana en su reciente visita. ("Castigo de Dios" sentenció ella).
CUARTO ACTO
Declaro oficialmente desaparecidos el billete y el magneto. Pago mi deuda en su equivalente en pesos colombianos. El magneto es lo de menos, en nuestra próxima visita pediré otro.
Me echo al dolor y a la pena. El "gringo" no deja de exclamar "franchement...incroyable... que se passe-t--il dernièrement avec toi????" (silencio mudo de mi parte, arriesgo cometer "conyuguicidio") y claro, las preguntas imbéciles, idiotas, descerebradas de quienes me preguntan "Y usted si se acuerda donde guardó el dinero y el magneto?"... " Claro que YO recuerdo donde los guardé pero NO ESTAN AHI, ENTIENDEN? NO ESTAN AHIIIIIIIIIIII". Gracias por su comprensión querida familia. Y les advierto que no sospecho de robo. Punto."
QUINTO ACTO
(Queda para el próximo post porque éste ya está más largo que una semana sin carne)
miércoles, 14 de noviembre de 2012
Six Senses y de cómo soñar no cuesta nada (3)
Y las que seguramente serían mis actividades favoritas para todos los días en estos palacios del hedonismo....
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| Una sesión de masaje relajante |
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| Aliviar el calor en esta piscina de aguas naturales |
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| Disfrutar de las aguas frescas de un rio en un paisaje salvaje |
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| Ver la tele al aire libre en el resort del Sultanato de Omán |
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| Una cena "en amoreux" cuando caiga la tarde |
Six Senses y de cómo soñar no cuesta nada (2)
Qué tal una ducha laaaaaaaarga o una sesión de tina en uno de estos baños?
Una cena romántica e inolvidable o un alegre encuentro entre amigos en estos escenarios?
Ver pasar el tiempo y la vida y sus encantos en alguna de estas tumbonas?
(El sueño aún no se termina)
Six Senses y de cómo soñar no cuesta nada (1)
Hablando de burbujas repletas de sueños de viajes cumplidos y de millonarios que renuncian a sus riquezas materiales, he estado pensando a qué cosas realmente placenteras (para mi) estarían renunciando estos valientes? o locos? prójimos.
Quizá yo podría (podría realmente?) renunciar a cualquier cantidad de dinero (cualquier cantidad?) después de haber cumplido todos (o casi todos) mis sueños viajeros con mi gran familia.
Y ya les hablo de una cadena de resorts que por ninguna razón dejaría de conocer con esa multitud que es mi familia del alma.
Quizá yo podría (podría realmente?) renunciar a cualquier cantidad de dinero (cualquier cantidad?) después de haber cumplido todos (o casi todos) mis sueños viajeros con mi gran familia.
Y ya les hablo de una cadena de resorts que por ninguna razón dejaría de conocer con esa multitud que es mi familia del alma.
Six senses es una cadena tailandesa famosa por sus resorts y spas de lujo en sitios pintorescos en paises
igualmente pintorescos y bastante atractivos para el turista...sobre todo para
el turista pudiente (como los millonarios aburridos de serlo).
Pero soñar no cuesta nada....y encima de gratis se lo
pasa uno (al menos yo) de maravilla...o simplemente de p**** madre, como dicen
mis amigos españoles.
Six senses tiene sus resorts y spas en Tailandia, en Vietnam, en las Islas Maldivas, en Jordania y otro, el que más me gusta, llamado Zhigy Bay, en el Sultanato de Omán, en un aislado pueblecito pesquero al norte de la Península de Musandam (como si no me lo hubiesen contado nunca, igual no consigo situarme cartográficamente)
... durmiendo en cuartos como éstos:
(CONTINUARA)
"And the winner is...."
Esta burbujita me la ha regalado María de
http://mimamaesunloro.blogspot.com.es/ porque dice que mi blog está entre los que le gustan.
Gracias, María !!! Es conmovedor recibir algún tipo de reconocimiento solamente porque uno escribe cualquier cosa y a otro le gusta, le parece bonito o lo divierte.
El "juego" consiste en llenar la burbuja de algo y pasarla a otras (os) blogueras (os) para continuar con la "cadena".
Yo lleno mi burbuja (para todos/as ustedes, los y las de mi lista de la izquierda...suena subversivo?) de sueños de viajes cumplidos al lugar de este planeta que deseen ardientemente visitar... por cierto...¿ cual es?
Paso directamente esta burbujita mágica (creamos que lo es!!) a
* Tita de http://mimenteentropica.blogspot.com/
* La negrita de http://elblogdelanegra.blogspot.com/
* Feibol de http://elmundodefeibol.blogspot.com/
* Lily de http://diariodelilycat.blogspot.com/
Pero también me gustaría que quien quiera sumarse a este juego de buenos deseos lo haga voluntariamente.
De nuevo, gracias María. Entre tus premiadas he encontrado unos blogs realmente interesantes a cuya lectura estoy dedicada desde el primer post que publicaron.
domingo, 11 de noviembre de 2012
Solos y sin un peso en el bolsillo por decisión propia
Leo en una revista local sobre tres de los muchos valientes (?) que han
renunciado a sus fortunas personales para dedicarse a vivir una vida sencilla,
en comunicación con la Naturaleza y lejos de todos esos afanes humanos que vienen
adheridos al paquete de la riqueza material.
Eso sí, recibe donaciones de amigos, visita ocasionalmente alguna ciudad cercana para disfrutar de conexión gratuita a la Internet y escribir en su blog (aún no he tratado de ubicarlo en la red…parece que hasta cuenta en Facebook tiene). O sea que la alergia de éste es al sistema capitalista pero no a sus beneficios como la tecnología, por ejemplo. Danielito la perdió conmigo. O se es anacoreta o no se es. Punto. Pero para unas cosas si y para otras no? Definitivamente no, no y no.
El tercer reseñado es un británico de 33 años (Mark Boyle). Adaptó como vivienda un viejo tráiler, pidió permiso para instalarse en un granja a cambio de realizar trabajos voluntarios, ha construido sus paneles solares, cultiva sus propios vegetales y en la noche sale a conseguir la comida que desechan en restaurantes y supermercados locales. Tiene un baño ecológico en donde se ducha con agua lluvia, se limpia los dientes con espinas de pescado y semillas de hinojos…éso tengo que verlo yo, Mark. No solo me parece ecológico sino también económico. Empezaré a reciclar esqueletos de pescados en las sobras. Nunca se sabe.
Gente como ésta, que ha escogido voluntariamente este estilo de vida, parece que hay mucha (y la que habrá, vista la situación de la economía mundial). Ellos mismos dicen que “no son ascetas, ni hippies ni antisociales” sino que quieren demostrarse y demostrar que “el dinero es una ilusión innecesaria”.
Y aquí se bifurcan nuestros caminos David, Danielito y Mark. Ustedes p’allá y yo p’acá porque a pesar de sus vivencias, todavía sigo creyendo que NO tener dinero trae más problemas que tenerlo. Para mí la plata no es todavía “una ilusión innecesaria”…aunque para mi tranquilidad, cuánto desearía que lo fuera!!!!
A estos tres los animo a escribir un manual con consejos sobre cómo vivir sin plata: sería de un éxito total y sin precedentes en mi país pero tal como son esas cosas confusas y absurdas del mercadeo, seguro lo venderían por un precio tal que solo los ricachones de la comarca podrían adquirirlo y la respectiva casa editorial se aseguraría de que no pudiera ser pirateado y vendido en los semáforos de todo el país. Con lo cual, más de la mitad de los colombianos se quedaría sin enterarse del asunto y seguirían igualmente viviendo sin dinero y lo mismo de amargados, preocupados, con hambre, sin educación y sin atención en salud. Y sin poder comer pescado para luego limpiarse los dientes con las espinas.
Es que el rico siempre lleva las de ganar. Al pobre siempre le tocan los sobrados en la repartición (ya veremos cuando se den cuenta los ricachos para qué pueden servir las espinas...)
A uno de ellos, australiano, (David Glasheen) le cabe la dicha de no
tener que preocuparse por deuda alguna. Hace 20 años perdió casi todo su dinero
en la bolsa y con lo poco que le quedaba construyó una pequeña cabaña en una
isla desierta del Pacífico Sur. Sobrevive de la pesca, del agua
de coco y de las frutas silvestres. En la foto que ilustra el artículo se ve barbado y
feliz, sumergido hasta la cintura en agua marina límpida y transparente. Le
acompaña su perro (o perra?) Labrador, que se ve tan contento (a?) y rozagante
como su amo.
Tenemos también a un norteamericano
(Daniel Shellabarger, 40 años) que vive desde hace 12 años en una caverna al
sureste de Utah a dos horas de distancia de la carretera más cercana. Este prójimo,
antropólogo, dizque "resultó alérgico al sistema capitalista", regaló sus pertenencias,
duerme en un sleeping bag que rescató de una basura, se alimenta de cebollas y
moras y de ardillas y mapaches que encuentra ya muertos en el camino, se baña
en riachuelos que le salen al paso, usa arena en vez de desodorante y ha
reemplazado el papel higiénico por hojas silvestres.Eso sí, recibe donaciones de amigos, visita ocasionalmente alguna ciudad cercana para disfrutar de conexión gratuita a la Internet y escribir en su blog (aún no he tratado de ubicarlo en la red…parece que hasta cuenta en Facebook tiene). O sea que la alergia de éste es al sistema capitalista pero no a sus beneficios como la tecnología, por ejemplo. Danielito la perdió conmigo. O se es anacoreta o no se es. Punto. Pero para unas cosas si y para otras no? Definitivamente no, no y no.
El tercer reseñado es un británico de 33 años (Mark Boyle). Adaptó como vivienda un viejo tráiler, pidió permiso para instalarse en un granja a cambio de realizar trabajos voluntarios, ha construido sus paneles solares, cultiva sus propios vegetales y en la noche sale a conseguir la comida que desechan en restaurantes y supermercados locales. Tiene un baño ecológico en donde se ducha con agua lluvia, se limpia los dientes con espinas de pescado y semillas de hinojos…éso tengo que verlo yo, Mark. No solo me parece ecológico sino también económico. Empezaré a reciclar esqueletos de pescados en las sobras. Nunca se sabe.
Gente como ésta, que ha escogido voluntariamente este estilo de vida, parece que hay mucha (y la que habrá, vista la situación de la economía mundial). Ellos mismos dicen que “no son ascetas, ni hippies ni antisociales” sino que quieren demostrarse y demostrar que “el dinero es una ilusión innecesaria”.
Y aquí se bifurcan nuestros caminos David, Danielito y Mark. Ustedes p’allá y yo p’acá porque a pesar de sus vivencias, todavía sigo creyendo que NO tener dinero trae más problemas que tenerlo. Para mí la plata no es todavía “una ilusión innecesaria”…aunque para mi tranquilidad, cuánto desearía que lo fuera!!!!
A estos tres los animo a escribir un manual con consejos sobre cómo vivir sin plata: sería de un éxito total y sin precedentes en mi país pero tal como son esas cosas confusas y absurdas del mercadeo, seguro lo venderían por un precio tal que solo los ricachones de la comarca podrían adquirirlo y la respectiva casa editorial se aseguraría de que no pudiera ser pirateado y vendido en los semáforos de todo el país. Con lo cual, más de la mitad de los colombianos se quedaría sin enterarse del asunto y seguirían igualmente viviendo sin dinero y lo mismo de amargados, preocupados, con hambre, sin educación y sin atención en salud. Y sin poder comer pescado para luego limpiarse los dientes con las espinas.
Es que el rico siempre lleva las de ganar. Al pobre siempre le tocan los sobrados en la repartición (ya veremos cuando se den cuenta los ricachos para qué pueden servir las espinas...)
Por cierto: algún multimillonario en esta sala, aburrido de serlo y
dispuesto a trasladarle esa agobiante situación de riqueza a otra persona?
Me presento: "Hi, I'm Madreselva (los multimillonarios siempre hablan inglés) y me ofrezco de voluntaria con mucho gusto" (casi todos los que necesitamos ayuda monetaria hablamos español).
No se si este es el blog de Daniel pero me da la impresión de que si. Igual allí hay enlaces a otras historias similares:
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