Lo había oido nombrar, claro que si, pero nunca antes lo había leido con juicio. Necesitó morirse para que esa fuera la manera más directa de nacer para mi y para mis intereses de lectora.
Y éso ocurrió hace dos días, a sus 52 años, siendo editor general en un diario local de Barranquilla, ciudad a orillas de nuestro mar Caribe.
Ese Caribe colombiano donde nació el realismo mágico y donde se oyen historias fantásticas pero reales de personajes como aquel, ya enfermo, a quien le citaron un día viernes para filmar una entrevista sobre GGM y él respondió orondo que para ese día no podía porque él pensaba morirse el miércoles. Y lo cumplió.
O ese otro, pianista, (citado por el el protagonista de este post), que tocaba el piano poniendo trozos de algodón entre las teclas para no fastidiar a los vecinos con sus ensayos musicales.
Los medios colombianos lo han homenajeado en masa re-publicando algunos de sus escritos y sus crónicas, que son verdaderamente una delicia literaria.
Se llamaba Ernesto McCausland y lo importante para él no era la noticia en sí sino la historia detrás de esa noticia. De él dicen que "llenaba de magia y de música las crónicas".
Descubro excelentes artistas y cantantes, buenos escritores, periodistas y relatores que consiguen gustarme mucho, justo a raiz de su muerte.
Escribirán, actuarán, cantarán mejor después de que han abandonado este plano terrenal? A mi me parece que sí.
Dejo estos enlaces por si a alguien le interesa conocer más sobre la pluma de McCausland:
http://www.wradio.com.co/noticias/sociedad/el-dia-en-que-llovieron-platanos-una-cronica-de-ernesto-mccausland-sojo/20121121/nota/1798870.aspx
http://www.ernestomccausland.com/detail.php?p=86
http://www.soho.com.co/zona-cronica/articulo/empleada-servicio-dia/7877

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