jueves, 26 de abril de 2012

Me gusta la gente campesina

Me gusta la gente campesina, la incontaminada, la que se levanta antes de que aparezca el sol y se acuesta apenas anochece porque al día siguiente hay que madrugar a cultivar la tierra, a recoger la cosecha, a ocuparse de las vacas, las gallinas, las cabras, los caballos.

La gente campesina que tiene la piel curtida por el sol, las manos callosas, las uñas rotas, la mirada limpia y franca, el habla sencilla.
La gente campesina que comparte con el forastero su pan, un pocillo de café cargado o una taza de agua de panela caliente aunque eso signifique comer él mismo o su familia un poco menos.

La gente campesina que sabe de ciclos lunares y de cómo éstos afectan las cosechas, los partos de los animales, el estado de ánimo de las personas.

La gente campesina que los domingos va temprano a misa oliendo a jabón de baño, con su ropa limpia y bien planchada, su sombrero de ala corta, sus zapatos domingueros, su cabello limpio recién trenzado y que le lleva a regalar al cura una gallina, una canasta de huevos, piñas, aguacates, mangos, yuca, un racimo de bananos o de plátanos o cualquier producto de su propia cosecha.
La gente campesina que vive feliz sin periódicos y malas noticias, sin televisión satelital ni cine norteamericano, sin Internet y celular de última generación.

 La gente campesina que a duras penas lee, escribe, hace operaciones matemáticas básicas, le dicta sus cartas al escribano del pueblo y cuando anhela oír una voz lejana va a la central telefónica en la Plaza Mayor una mañana de sábado, que es tradicionalmente el día de mercado.
Definitivamente: me gusta la gente campesina.

martes, 17 de abril de 2012

"Vuelvo a vivir, vuelvo a cantar"

Y es que mi alma habita de nuevo entre las cuatro paredes de mi cuerpo.

Hoy restauraron mi conexión de Internet después de habernos tenido ocho días en el más completo aislamiento.

Regreso a mi mundo virtual con un montón de posts en borrador. Porque si para algo me sirvió este retiro forzado fue para leer y escribir.

Empiezo mi ronda de visitas y comentarios en blogs ajenos y en los mios.

domingo, 8 de abril de 2012

Cuentos de hadas


Había una vez ( y fueron tantas veces )
un hombre que adoraba a una mujer.
Había una vez ( la vez fue muchas veces )
que una mujer a un hombre idolatraba.
Había una vez ( lo fue muchas más veces )
una mujer y un hombre que no amaban
a aquel o aquella que los adoraban.
Había una vez ( tal vez sólo una vez )
una mujer y un hombre que se amaban.

Robert Desnos

Los extraterrestres también, Armiño!!!

Pues tentada estuve, Julia/Armiño, de decirte que no, que los extraterrestres no porque éste nunca ha sido un tema que me apasione o me trasnoche y que está muy por fuera de mi foco de interés pero...en una ocasión, en un sitio campestre, a los pies de la misma cordillera occidental y durante un fin de semana en el cual estábamos con varios amigos en una experiencia de meditación, pasó algo que todavía me produce nostalgia y una terrible sensación de abandono. Y sucedió hace casi una decena de años...

Al filo de la medianoche, mientras charlábamos todos en el corredor de la casita de campo, de pronto una luz muy brillante apareció en medio de los picos de la cordillera. Se quedó alli unos segundos y luego desapareció a una velocidad vertiginosa.


Mis acompañantes no dudaron ni un segundo de que se trataba de un ovni pues ese sector es conocido por los ufólogos y aficionados al tema como un pasadizo de naves extraterrestres.

Para casi todo el mundo fue un suceso común y corriente. Para mi no.
Cuando esa luz se quedó suspendida sobre la cordillera yo sentí (y lo sentí en el corazón) que allí iba un ser que me amaba profundamente y que de alguna manera se había querido manifestar para mi como un recordatorio de que él existía...y no me había olvidado.

Se me quedó la vista prendida en esa luz y luego en esos picos ya desiertos que se recortaban contra el cielo oscuro de la medianoche.

"Por qué me dejas? Por qué me abandonas otra vez? Devuélvete y llévame contigo, no quiero quedarme más tiempo acá sin ti !!!!"

Entré en un estado de nostalgia y depresión que me duró dos dias con sus noches.

Sucedió en una época de mi vida en que me sentía de otro mundo, como que yo pertenecía a otro planeta, a otra galaxia, a otra raza, como que la Tierra no era mi sitio pues la maldad imperante en este lugar me hacía un daño terrible, me hería de muerte, me sofocaba. Yo me moría con cada muerto victima de la violencia, mi cuerpo también estallaba en mil pedazos con la explosión de cada bomba, mi sangre se derramaba por las heridas ajenas.

Pero un buen dia, y aunque los ojos de los que sufren siguen llorando mis lágrimas, esa sensación pasó. Y sin necesidad de medicamentos ni consultas psiquiátricas.

Pero sigo pensando en ese ser que sentí como una parte muy íntima de mi misma. Y añorándolo.

O sea, Armiño, que " los extraterrestres también" !!! Me dejaron en este Planeta Azul cual un desamparado ET librado a su suerte.

Los que no se quieren encartar conmigo (como los gitanos y los cirqueros) se deshacen de mi dejándome abandonada en el primer planeta que les sale al paso en su periplo intergaláctico.

Hay algun siquiatra en la sala? Para que me cure esta sensación de abandono y me ayude a manejar mis deseos de evasión, digo yo.

Conversaciones con mi amiga Julia, desde Barcelona

Esto me dijo mi amiga Julia (Armiño negro), española, en el otro blog que escribimos a cuatro manos, como comentario a mi post anterior, el de los gitanos:

"Sueños de niña, en los que la fantasía aportada por una tribu de gitanos, errantes y misteriosos, hacía que una niñita burguesa y curiosa, se asomara entre las tupidas matas para espiar a los gitanos.
Esos gitanos que propiciaron tantas leyendas, tantos cuentos y tantos poemas, e incluso canciones.
Una precisión: Federico no era gitano, era otro niño bien, fascinado por los gitanos que eso si, en su entorno, Granada, eran algo más que una caravana"


Gracias por la aclaración, Julia/Armiño.

Aún sabiendo que Garcia Lorca era un señorito bien, estaba convencida de que tenía origen gitano.

 Quizá esa creencia nació de verlo tan morenito en las fotografías (bueno: de ojos negros y negro pelo). Y de leer sus poemas...

A mi siempre me ha dolido el poco interés que demostraron los gitanos por mí... si siempre estuve al alcance de sus manos!!!

Pero es que mirando retrospectivamente descubro que, cuando estaba chica, lo que tenía era unas ganas locas de salir a recorrer el mundo pues en otra ocasión estuve planeando con una amiga escaparnos con un circo porque nos habíamos enamorado de un trapecista cubano muy joven a quien ibamos todos los dias, a la salida del colegio, a ver ensayar su número antes de las funciones

Pero lo peor fue cuando estuvimos (ya finalizando la adolescencia) bastante interesadas en tres curas vascos jovencísimos y recién ordenados que, aparentemente, ni nos determinaban a pesar de que durante un tiempo nos convertimos en serias rivales de las beatas del barrio.

Pero bueno...ésas son otras historias que cualquier dia me animaré a contar en detalle.

"Pues si, Madame, lo tuyo si que era evasión.
Los gitanos, el circo...
Tan solo te faltaron los extraterrestres y sus platillos volantes.
¿O también?"


También, mi queridísima Julia, también...

Gitanerías a destiempo



Siendo niña, muchas veces quise que me robasen los gitanos que pasaban por el pueblo de mi abuelos con sus caballos y sus carretas.

Levantaban sus campamentos en un terreno baldío cercano a su casa. Con frecuencia iban con sus baldes a pedir que les regalasen agua y un poco de leña o carbón.


Mi abuela no nos dejaba salir. Nos escondía para que ellos no nos viesen porque los gitanos, decía ella, eran ladrones. Robaban la ropa de las cuerdas donde las señoras la ponían a secar al sol. Y se llevaban los niños. Nadie los volvía a ver nunca más porque los gitanos no pasaban dos veces por el mismo sitio. Eran seres errantes que no tenian ni casa ni patria.

Yo si me dejaba ver de los gitanos a escondidas de mis abuelos. Me asomaba por el cerco del jardín trasero de la casa.
El cerco eran matas que crecían muy apretadas. Los alambres de púas vinieron después con la inseguridad y los ladrones de verdad.

Yo apartaba las ramas y hacía ruido pero los gitanos no me prestaban atención. Hombres y mujeres estaban en sus oficios. No recuerdo haber visto niños. Quizás dormían o jugaban en el interior de sus carromatos.


Ellas llevaban pañuelos en la cabeza, faldas de colores hasta los tobillos, largos pendientes y muchas pulseras. A mi me encantan las faldas gitanas y cuando han estado de moda (como ahora mismo) las he llevado. Adoro las pulseras en ambas manos. Muchas pulseras. Que cuando mueva las manos ( y lo hago a propósito) tintineen.

Hay gente que se molesta con el "ruido" pero donde esté muevo las manos como molinos, las sacudo y me muero de gusto con el sonido.

Los señores gitanos eran todos musculosos de tanto partir leña y subir y bajar sus pertenencias de las carretas (creo yo). Mientras trabajaban no llevaba camisa y sudaban mucho.Tambien tenían el cabello relativamente largo en comparación con los señores decentes de la época. Trabajaban herrando caballos y martillando pailas de cobre. Mi abuela les hizo el favor de comprarles dos o tres y ahi batía el dulce de panela y el manjarblanco que tanta fama tenía entre su familiares y sus amigos del pueblo.

Ahora solo quedan las famosas pailas que sus nietos se disputaron a su muerte. (Y también casi que a muerte...jejeje...) Pero solo fueron tres los afortunados.

Pues si, señores y señoras: la niña que yo fui y la que aún sigo siendo, quería ser una gitana recorriendo caminos con su gitano en un carromato y durmiendo "a la belle étoile".


Un poco más tarde aparece Federico García Lorca que, no se de dónde ni cómo, se materializó en mis lecturas con sus lamentos gitanos que yo conozco tan bien (y no me pregunten por qué porque no lo se. Mi razón no puede explicar lo que mi corazón siente)

Creo que en mi imaginación de niña soñadora, Federico pasó a ser ese señor gitano que yo quería que me robara y me llevara por el mundo recitándome poemas de cante jondo al oido en noches de luna clara en torno al fuego...mientras yo batía palmas y hacía tintinear mis innumerables pulseras de plata.

Crónicas desencadenadas: "El pintaba. Ella peinaba las niñas" (**)

Frase leida en una noche sabatina de vagabundeo cibernético.


Mi mamá me peinaba y no me gustaba que lo hiciera. Me tiraba el pelo.

Yo también peinaba a mis niñas (aunque ya son universitarias, para su padre y para mi siempre serán "las niñas").

A ellas tampoco les gustaba porque yo les tiraba el cabello y les hacia colas de caballo muy apretadas. Tan apretadas que ellas se quejaban de que quedaban con los ojos estirados como las chinitas.

En uno y otro caso (el mio y el de mis hijas) no era falta de ternura materna sino culpa del pelo enredado y de las ganas de asegurarme de que iban a permanecer con el cabello en orden todo el día.

Pero ahora.... por qué siento que mi madre no me peinó lo suficiente?...por qué siento que no peiné lo suficiente a mis niñas?

POR QUÉ ESTOY LLORANDO????


** Esta frase la he tomado del post:
" 1a parte EL NORTE, ELLA SUR " del blog de Esquizo
http://esquizo.lacoctelera.net/post/2006/08/10/1a-parte-norte-ella-sur

martes, 3 de abril de 2012

Gracias?????


Yo por acá, moqueando y con los ojitos mojados viendo en la tele el reencuentro entre los (supuestos) últimos 10 policía y militares secuestrados (algunos desde hace 14 años) y sus familiares… Yo lloro por la emoción del reencuentro pero también de rabia por el tiempo robado a estos seres, tiempo en el cual vivieron en la desesperanza, en el miedo, en  la amargura.

Y ahora hay que agradecerles a “las narcobestias dizque revolucionarias” que hayan tenido un poco de misericordia, de piedad y por qué no, de intereses políticos y hayan tomado la decisión de devolverles a estos compatriotas lo que por derecho propio nos pertenece a todos los seres: LA LIBERTAD.

Pero no quiero enredarme en los mismos planteamientos de costumbre como cuando hablo/escribo del tema porque quedan todavía aproximadamente 450 civiles victimas de secuestro extorsivo por la misma banda de forajidos sobre los cuales ellos no se han pronunciado. O sea que lo sucedido ayer todavía no es suficiente para Colombia.

Prefiero seguir llorando ante las imágenes de la televisión nacional…las lágrimas al menos me limpian los ojos aunque no consiguen aliviarme el corazón.

Hoy, nada me minimiza la rabia y la tristeza que me producen la maldad y la inconciencia humanas, sobre todo en este país... mi país...

lunes, 2 de abril de 2012

Semanas Santas eran las de antes!

Cuando era niña, por allá en los tiempos de Maricastaña, la Semana Santa se celebraba diferente.

Mis abuelos eran muy respetuosos de las celebraciones, al igual que el resto de la gente (menos mis papás, eso si. Mi abuela paterna vivía en eterna y estéril disputa con ellos porque estaban criando unos niños "moros" y los regañaba que porque si nos moríamos asi de pequeños no íbamos al cielo...finalmente  nunca nos bautizaron antes de los 10 años y éso que por cumplir con ciertos requisitos oficiales en un Estado católico).

Jueves y Viernes Santo, por ejemplo, no abrían los almacenes ni oficinas de servicio público, las emisoras solo transmitían música religiosa y en la televisión, si acaso pasaban algo, eran peliculas sobre la Pasión, Agonía y Muerte de Jesucristo o se transmitían las liturgias, el lavado de pies del Obispo a feligreses escogidos no sé cómo ni por quien y cosas así, todas del mismo corte.

Los mayores ayunaban algunos pero hacían abstinencia (de carnes rojas) la mayoría y entonces comían solamente pescado. Los niños, los ancianos y los enfermos estaban excluidos del ayuno más no de la abstinencia.

Ibamos con la abuela (en su pueblo) a visitar los Monumentos el Jueves Santo (arreglos florales preciosos en todas las iglesias católicas); los viernes me impresionaban los altares y las estatuas cubiertas con paños morados en señal de duelo y me encantaba salir en la procesión que recorría todo el pueblo al comenzar la noche. Ibamos con mantillas negras de encaje, portando velas encendidas y rezando en voz alta.

Hasta bien entrada en la vida adulta lloraba como una Magdalena ante la tele viendo las peliculas de Semana Santa...hasta que mi hija mayor, de apenas cuatro años en ese entonces y que jugaba con sus muñecas cerca mio, exclamó ante mi diluvio de lágrimas: "Ay, mamita! Otra vez lo mismo que ya vimos? Que lo matan, que resucita, entonces por qué lloras si ya sabemos que vuelve a vivir?" Nunca más volví a desperdiciar lágrimas. No al menos en las películas religiosas de Semana Santa.

Hoy en día ya nada es lo mismo. En las Semanas Santas de antes no nos íbamos de viaje ni a piscinas ni al rio a hacer "paseos de olla" (que más luego les cuento qué es).
Noooo, cómo ibamos a estar disfrutando mientras El vivía su agonía? Además si uno iba a nadar en alguna parte se convertía en pez. Le salían escamas, agallas, cola, aletas y los ojos se le ponían vidriosos y brotados.

Ahora se aprovechan los llamados días santos para irse de vacaciones al mar, a las fincas (lejos de misas, procesiones y regaños del cura del barrio por faltos de fe y compromiso con la Iglesia) o para quedarse en la casa durmiendo hasta tarde, tomando cerveza con los amigos en la noche o viendo en la cama películas compradas en el video de la esquina. Cualquier cosa es buena con tal de no desgastarse cumpliendo con las obligaciones de un buen católico.

El Jueves Santo (y el Viernes ídem) están abiertos los supermercados hasta el medio día o quizá un poco más; uno come lo que se le atraviesa en el camino, sea un suculento bisteck de res, un plato de fritanga o una apetitosa chuleta de cerdo. El pollo y el pescado son solamente alternativas de "lo toma o lo deja", como en cualquier otro dia del año.

Ya ni siquiera el cielo se llena de espesos nubarrones negros y se desgarra violentamente en rayos, truenos y lluvia torrencial a las 3 en punto de la tarde, como solía acontecer en todos los antiguos Viernes Santos mientras los colombianos fueron (fuimos) píos y dedicados con vida, alma y sombrero a respetar estos dias de tan profundo significado para el Catolicismo.

Cómo han cambiado las cosas, Madrecita del Amor Hermoso! Y  lo que nos falta por ver....lo que nos falta por ver...