Palabra de honor que agradezco
todas las felicitaciones navideñas que me llegan por estos días. Una cosa es
que no me gusten las Navidades (bueno, ya lo aclaré: no es la festividad en sí,
es la manera de celebrarla por acá) y otra que no me emocione que se acuerden
de mi en esta temporada.
Pero… hay amigas que no se
manifiestan durante todo el año, que uno hace cuanta maroma sea posible para
contactarlas de alguna manera, que realmente lo consigue y aun así ellas no se dan por
enteradas.
Uno llega a creer que ya desocuparon el
Planeta y nadie cayó en la cuenta de avisar (me), o que les interesa un soberano
higo la relación de amistad o que tienen Alzheimer precoz y ya no se acuerdan ni de uno ni
de los momentos compartidos en alguna buena época en que nuestros caminos se cruzaron y corrieron paralelos por allá al otro lado del Atlántico.
A mi querida Eleonora la conocí en
Bélgica. Veníamos de ciudades diferentes en Colombia y nos encontramos por primera vez en la vida en
Louvain la Neuve. Somos colegas de profesión y estábamos allá con los mismos
propósitos e intenciones: nuestro post grado en Psicología Clínica.
Coincidíamos en todas las rumbas
latinas lideradas (no podía ser de otra manera!) por los colombianos. Hasta
viajamos juntas con otras dos amigas a Italia durante uno de esos tantos e
inolvidables veranos de estudiantes en Bélgica.
Pero llegó el momento del adiós:
cada una para su ciudad de origen entre lágrimas nostálgicas y promesas de permanecer en contacto.
Luego: matrimonio, hijos, trabajo, el
tiempo que corre incansable y nos aleja de sucesos y personas… y un buen día: la suerte de localizarla por el Facebook.
Vuelco mis emociones en un mail
escrito con el corazón. Apelo a los buenos recuerdos de todas las experiencias
vividas juntas como colombianas en tierras extranjeras. Durante estos dos
últimos años nunca hubo una respuesta pero supe, por otra amiga en común, que
recibió mi correo.
Y ayer me llega un tarjeta
navideña virtual donde escribe: Para todos mis amigos y familiares, un saludo especial,
deseándoles una Feliz Navidad y Próspero Año 2013 en el que continuemos
compartiendo muchos momentos especiales!!! ( cuando y cuáles momentos en estos
últimos dos años en que la ubiqué de nuevo y ella ignoró el contacto?)
O me llegó este saludo
por error o porque es un mail modelo que no importa a quien vaya dirigido,
siempre dirá lo mismo para todo el mundo.
Me dio rabia y no
pienso contestarlo ni agradecerlo porque a todas luces se ve que es un mensaje
impersonal, escrito de manera protocolaria.
No entiendo a las
personas que se esconden todo el año y justo sacan de nuevo la cabeza y las
narices para estas festividades enviándome felicitaciones y reanudando votos de amistad y cariño...por mi, mejor que ni se molesten: yo he sobrevivido a pesar de sus silencios e ingratitudes!
Yo si espero
compartir momentos especiales en el 2013 y en todos los años venideros pero
solamente con las personas a las que les importo y me lo hacen sentir.
Agradezco, de todas
maneras, que todavía me tengan en su lista de contactos… o es que acaso se les
olvidó borrarme en la última limpieza que hicieron de sus buzones?














