viernes, 21 de diciembre de 2012

Habemus santa colombiana

Hoy, 21 de Diciembre de 2012, no solamente no se ha acabado el mundo (todavía...porque aún le quedan cuatro horas a este día) sino que Colombia amaneció con santa a bordo, enriqueciendo así el Santoral de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana.

 La Hermana Laura (Laura de Jesús Montoya, antioqueña ella) es la primera (y única) mujer declarada santa en no se cuántos siglos de existencia de este país que, aunque consagrado paradójicamente al Sagrado Corazón de Jesús, produce más pecadores que beatos.

 Por el momento, que se sepa, los únicos Santos colombianos reconocidos (aparte de la Hermana Laura y el Beato Marianito) son los de la familia de nuestro actual Presidente Juan Manuel Santos.

 Estos Santos colombianos siempre han tenido figuración en la historia de nuestro país, habida cuenta de que han manejado política y periodísticamente algunos destinos de este suelo patrio durante décadas.

 Han sido los propietarios y columnistas del diario El Tiempo, que es actualmente el de mayor circulación en Colombia y cuya sede está en Bogotá. Imagínense: políticos dueños de un medio de información!

 Qué habrán hecho en vida (y sobre todo después de difuntos) la Hermana Laura y el Beato Marianito para merecer que la Santa Madre Iglesia volteara a mirarlos con buenos ojos y santificara a la una y beatificara al otro?

O será que clasificaron justamente por lo que no hicieron?

Veamos:

* no se casaron. Si ven? Casarse es pecado. Mortal. O facilita cometer toda clase de atentados a la moral y a las buenas costumbres;

* no tuvieron hijos (yo, por el contrario, pienso que la maternidad nos hace santas por definición, a punta de paciencia, sacrificios y control sobre esos deseos de donar esas criaturas a la Beneficencia Pública... es que no han oído acaso éso de que "todas las madres somos unas santas"? Ilustrísimos Miembros de la Congregación para las Causas de los Santos: apúntenme encabezando la lista, prego)

* no fueron empleados ni gerentes ni accionistas de ninguna empresa (Moraleja: trabajar puede que dignifique pero no santifica. Ténganlo en cuenta, no da ni siquiera para postular a beato)

* todos los santos y santas eran personas modestas, de escasos recursos económicos; escasamente y con mucha suerte podían comer y estudiar. O sea que no disponían de fortunas personales, ni cuentas de Banco ni tarjetas de crédito y los que alguna vez tuvieron (ellos o sus padres) cierta holgura económica, pues renunciaron a tiempo a ello o mejor aún (para la Iglesia): se desprendieron de todo lo material y donaron sus haberes a Roma. ("El dinero es la mierda del diablo", solía decir mi difunto suegro, que en asuntos económicos vivía corre que te alcanzo, el pobre. Pero, mi querido y bien amado suegro, donde quiera que usted esté ahora: me perdona pero a ésta, su nuera favorita, esa es la única mierda de la cual le encantaría vivir untada de pies a cabeza y por los cuatro costados);

* vivieron una vida monacal y de recogimiento, aislados del bullicio terrenal y del mundo y sus encantos, en silencio y permanente meditación, llegando al éxtasis (como quien dice, ya "el gringo" y la suscrita empezamos nuestro camino de espinas hacia la beatificación. A él solamente le falta vivir un poco más en silencio porque cuando se agarra a hablar e interrumpirme lectura o escritura no hay quien le gane)

El Beato Marianito parece que clasificó con buen puntaje porque como que lo encontraron incorrupto ... será de los poquitos que pueden preciarse de tal en este país de componendas, chanchullos, sobornos y matutes.




1 comentario:

Gracias a quienes han pasado a visitarme en Mi Jardin Secreto para leerme y dejar sus huellitas