domingo, 30 de agosto de 2015

Cuéntame: aqui y ahora....



Yo estaría en un pequeño apartaestudio de alquiler en un barrio tranquilo y nada turístico de Cracovia, tomándole el pulso a la ciudad por unos dos meses seguidos, inmersa en la cultura y en la vida diaria del pueblo polaco, gente a la que empecé a amar en el otoño de 2013 cuando tuve oportunidad de confraternizar personalmente con ellos en Cracovia, la bella.

Y TU?

miércoles, 5 de agosto de 2015

Ser compasivos debe doler?

Desde que soy madre de mis dos Grandes Duquesas, soy también la madre de todos los niños del mundo.

Soy hermana, hija, amiga, cuñada de todos y cada uno de los humanos que comparten o han compartido el planeta conmigo.

Cuando el hermano de cualquier conocido o desconocido desaparece, sufre o muere, yo soy esa hermana que llora y  lo echa en falta.

Soy la viuda de todos los esposos muertos, soy la huérfana de todos los padres que han terminado su periplo terrenal

La universalidad de esos sentimientos, la conciencia plena de que hago parte de esa colcha cósmica de retazos que nos une me sumerge en un mundo de dolores, angustias, miserias, miedos, pesares, culpas, dudas.

A veces, solamente a veces gracias a Dios, pienso/ siento/ concluyo que sería mejor no tener conciencia de nada, vivir sin sentirme en conexión permanente con nadie conocido o desconocido, sufrir mis propios dolores, angustias, miserias, miedos, pesares, culpas, dudas.

 Quisiera que solamente lo mío me afecte, me hiera, que pueda observar los procesos de los demás como algo ajeno, que les compete solamente a ellos porque es su propio camino de evolución… pero siempre, que lo quiera o no, que esté o no preparada para ello, se atraviesa mi compasión. Y mi compasión me hace sufrir.

Que no debo involucrarme afectiva y emocionalmente en lo de los demás para poder ayudarles objetivamente a afrontar sus circunstancias, me advirtieron continuamente durante mis estudios universitarios.

Quizá pude seguir estas directivas antes… antes de tener conciencia de que todos somos uno.
 Ahora me resulta difícil, casi imposible, ser ajena e indiferente a lo que les sucede a los demás.