domingo, 23 de octubre de 2011

Mi mundo al revés

Mis dos hijas y mi marido dicen que soy "rara".
Y todo porque no me ajusto a hacer algunas cosas de la manera que todos consideran "normales".
Normales porque de tanto que casi todo el mundo las hacen y las siguen haciendo asi, creemos que es la única forma de realizarlas. O la mejor y la más adecuada.


En ese sentido si es verdad que tengo "rarezas". Y aqui va la primera, por ahora:


que la noche esté clara, que esté oscura, que haga calor o la temperatura haya refrescado, que llueva, que truene, que relampaguee, en esta casa, mi casa, se duerme con las cortinas y los ventanales abiertos de par en par.

Y cuando ya todo el mundo está en pie y las camas se han refrescado y están tendidas, se cierran cortinas y ventanales a cal y canto...hasta las cinco de la tarde.

 
Esta costumbre nos (me) protege de la brillante luz del sol tropical (que me fastidia, soy medio vampira en ese aspecto) y me permite prender el aire acondicionado para capear el calor habitual en esta zona del planeta.

Además soy de las que piensan que uno debe dormir en un ambiente bien aireado y (se que es una idea loca y muy personal) estoy convencida de que de noche no entra polvo a las casas. Que éso, que me angustia y me molesta como ama de casa, ocurre solamente en el dia...

(Las fotos son tomadas de la red aunque las cortinas del dormitorio y el ventanal son igualitos a los de mi cuarto.  Podré subir fotos reales de mi entorno si el Niño Dios me trae de regalo la camarita que le estoy pidiendo para estas Navidades)

lunes, 17 de octubre de 2011

Memorias medievales en una tarde lluviosa y fria en el trópico

En los largos días estivales y en los más cortos, de invierno, tejo, bordo, leo, escribo poemas con mi pluma de ganso, me paseo por mis jardines estilo inglés con mis damas de compañía y ocasionalmente ensayo recetas de cocina bajo la cuidadosa supervisión de mi servidumbre, siempre temerosa de que me queme, me corte o eche a perder mis vestidos de raso y seda.
Al atardecer, sin importar la estación, tomo lecciones de canto y de arpa celta, de danzas de salón.
En la noche, cuando se encienden faroles y antorchas en las estancias del castillo y es tiempo de tertulias, bebo champagne helado en copas de cristal veneciano, discuto con los literatos e intelectuales más reputados de la época y ... bailo.

Soy la que mejor y más bailo con mis invitados en los amplios salones de mi castillo, con espejos en las paredes y lámparas de cristal de Bohemia en los altos techos.

Bailo para que me vea y se regocije mi señor, que preside la mesa de honor rodeado de sus caballeros, sus escuderos, sus espadachines, sus alabarderos, sus nobles y todos los fieles señores de su feudo.
Mi señor me mira...me mira larga y profundamente mientras yo danzo y él bebe el vino de mis cavas en su copa de oro...danzo haciendo giros y giros por todo el salón riendo, feliz y coqueta.

Al filo de la medianoche recogen su escudo, su espada, le ayudan a ponerse su armadura y con otra mirada preñada de sucios deseos y cargada de promesas, sin que medie ni siquiera una palabra entre los dos, mi señor se va. Se va en medio del ruido que hace su armadura al caminar, en medio de los relinchos impacientes de su cabalgadura y el ritmico sonido de los cascos de todos los caballos sobre los caminos de piedra.

Le espera en su castillo y en el lecho real su reina, que probablemente sea más linda y tenga más poder que yo pero que no es su Favorita.
Para mí, la favorita, la puta del Rey, habrá otras noches de mimos, de amor salvaje y cogidas a lo puro animal, sobre un lecho muy amplio, muy mullido y con doseles o contra los espesos muros de piedra cubiertos con gruesos tapices y gobelinos, en una habitación tibia y en penumbras.

Qué nos importan reinas, princesas, doncellas si en el reino nadie sabe amarlo como lo amo yo, si es en mis brazos y contra mi cuerpo que pierde los sentidos y se abandona a todos los placeres...

Ectoplasmas informáticos...a propósito del mes de Halloween

Dice un buen amigo que dentro de estas cuatro paredes de la Internet todos somos ectoplasmas informáticos. Nuestros blogs, añado yo, son casas etéreas (o etéricas?) habitadas por esos fantasmas que, finalmente, somos todos.

Tres términos - ectoplasmas, etéreas, fantasmas- considerados en su sentido poético, que es el que nos interesa: vago, sutil, vaporoso.

Con lo que el otro nos dice, nos cuenta, nos escribe, nos describe, nos confiesa, nos comparte, nos hace creer,  fabricamos sus ectoplasmas.

Con lo que decimos, contamos, escribimos, describimos, confesamos, compartimos, hacemos creer, los otros fabrican nuestros ectoplasmas.

Hasta ahí vamos muy bien. Podríamos dejarlo de ese tamaño si acaso servidora no conociera un poquito sobre el tema y el verdadero significado del vocablo "ectoplasma": una sustancia gelatinosa, informe, maleable, blanquecina, fria y desagradable al tacto, que puede adoptar varias formas.

Espero que mi ectoplasma informático tenga el buen gusto de adoptar una figura más o menos humanoide, más o menos feminoide, más o menos deseable.

Dime que así es, prométeme que así será al menos por parte tuya, amigo Pele (hazme la caridad de mentirme un poquito. De vez en cuando lo necesito para que la realidad no termine apretándome el cuello con una bufanda de colores u obligándome a buscar un olivo adulto y una buena soga)

Técnicamente hablando, tengo que darle la razón a este amigo mio. No me queda más remedio.

 Aunque viéndolo bien, preferiría ser fantasma. Me manifestaría cuando quisiera y donde quisiera. No dependería de ningún medium en trance para materializarme porque el ectoplasma proviene del médium y a él retorna una vez finalizada su viscosa aparición.
Resumiendo: alguien nos vomita por boca, nariz y oidos. No suena muy chic que digamos.

En calidad de fantasma podría darme el lujo de asustar pero igual tengo claro que no lo haría.
Sería una fantasma tímida y temerosa de algunos vivos. Viviría sola en mansiones embrujadas en una ciudad fantasma a la cual sería posible llegar viajando únicamente en un buque o en un tren fantasma. Viviría un romance de ultratumba con mi colega, el de la Opera o con el de Canterville. O con ambos, qué o quien lo impide!

Reconozco que este asunto hubiera dado para un post lleno de poesía y hasta de desesperanza pero el calor ambiental en la tarde de hoy me agobia.
Las neuronas me funcionan mal o simplemente no me funcionan en los días de canícula.
Aunque no lo crean, también los ectoplasmas sudamos, nos deshidratamos y nos achicharramos bajo el sol inclemente del trópico.

De posts y comentarios

Algún día sacaré a la luz pública mi carpeta "Blogs super interesantes", que tengo guardada en mis Favoritos y que no he reseñado aún porque sé como hacer el enlace en otros sitios pero todavía no aqui, en Blogger, para que aparezcan en alguna columna lateral.

Considero que todo aquel que se anime o se atreva, como quieran pensarlo, a abrir y a mantener activo un blog es digno de reconocimiento. Casi que se cae de su peso que es una persona a quien le gusta escribir y compartir lo escrito y la característica común a todos es que lo hacen bien, algunos mejor que otros, pero igual es un regalo leerlos a todos. Para mí lo es, de corazón lo digo. No es por tirarles flores gratuitamente.

Leo muchísimos blogs. Paso una parte considerable de mi tiempo libre explorándolos. Procuro empezar a leerlos desde sus inicios para meterme de cuerpo entero en ellos. Leo también a los comentaristas pero no siempre o mejor dicho, casi nunca dejo mis opiniones.

Esto obedece a mi percepción personal de que hay blogs que tienen comentaristas que están ya muy estructurados como grupo y eso quizá hace que yo los perciba como cerrados, como que para que voy a meter las narices en tertulias ajenas.

Mejor dicho, en ocasiones no veo rendija por dónde colarme aunque sean sitios de puertas abiertas. Me limito entonces a espiar por las ventanas porque los posts son casi siempre magistrales y los comentarios de los visitantes y las respuestas que a ellos les da el dueño de casa son como para no perdérselos.
Honro a los comentaristas pues son ellos quienes amplían, adornan, debaten, cuestionan y finalmente enriquecen los posts.

Eso es lo que hace que vuelva una y otra vez aunque sea de puntillas. Igual si entras, los demás no se enteran, enfrascados como están en reflexiones propias y ajenas.

Ya lo saben, blogueros/as, un (a) fantasma los visita. Los lee y calladamente se va llevándose todos los sentimientos y la sabiduría que ustedes dejan generosamente ahí para quien quiera disfrutar de ello.


En agradecimiento: miles de abrazos fraternos "desde mi orilla", al otro lado del Atlántico

Compartiendo reencarnaciones, progresiones y otras vainas similares

No recuerda porque no quiere, amigo el pele, pero gustosamente seré hoy su memoria, ni más faltaba.Que si tenemos historias en común, reencarnaciones compartidas, me pregunta ud?

Pues sí y espero que sea una buena noticia. Tuvimos la suerte de encontrarnos en algunas de ellas y la insensatez de morirnos sin decirnos a dónde iríamos, como en la película de Subiela. Así que ha sido imposible ubicarlo a usted en algunas de mis vidas posteriores.

En cuanto a compartir las próximas tres reencarnaciones pues solamente puedo prometerle que trataré de incluirlo en el casting de las dos primeras. En la tercera pues no se...he estado pensando en la conveniencia de ser una casta monjita de clausura, ya lo dije, pero no acaba de convencerme eso de "Sor Rosa". Detesto la cacofonía en todas sus manifestaciones.

Pero no nos perdamos más en divagaciones inútiles y vamos directo al grano: fue usted eunuco en el harén de mi sultán (o sería califa? esta memoria mía...) en el Al -Ándalus. No, no se me sobresalte. No se me levante tampoco ni ponga esa cara de susto.
Esta es una historia para oirla acostado, con la cabeza cómodamente reclinada en mis almohadones de satín rojo.


Bajaré la intensidad de la lámpara y así, en penumbras, a media luz como en el tango, empezaré a recordar en voz alta mientras me cepillo el cabello. Preste atención que el asunto no era melodramático, ni mucho menos, aunque a simple vista nos lo parezca.

Empezaré por tranquilizarlo. No, no sufría ud de complejo de castración. Y no sufría simplemente porque eso se lo inventó el Sr Freud siglos más tarde.
A mi tampoco me importó nunca su condición. Al fin y al cabo yo estaba enamorada era de sus ojos. Ojos de un negro profundo como sus cejas espesas. Ojos de gitano andaluz. Ojos garcialorquianos (eso lo descubrí en posteriores reencarnaciones).

Enamorada estaba yo hasta los tuétanos de esos ojos oscuros que nos espiaban -que me espiaban- a través de las celosías cuando me bañaba con las demás concubinas, cuando me perfumaba el cabello y me lo trenzaba o cuando bailaba desnuda, ataviada sólo con ajorcas en los tobillos y finas pulseras de plata en las muñecas.

Bailaba la Danza de los Siete Velos (moviendo las caderas mejor que Shakira) pero sin velos.
Sepa que yo bailaba para usted. Que emergía del agua, con mi largo cabello húmedo cubriendo apenas mis desnudeces, también para usted. Para sus tristes ojos morenos.

Un día cualquiera decidí escaparme con mi eunuco gitano y asegurarme para mi sola sus manías voyeristas. Las demás mujeres del harén me ayudaron a evadirme, no por amistad ni por solidaridad sino por deshacerse fácilmente y sin sangre de por medio de una rival más y heredar mi puesto en el lecho de nuestro señor (con minúsculas lo he escrito, Papa Benedicto, que conste).

Nadie nos busco, detalle que aún me tiene profundamente ofendida.

Supongo que el sultán o califa o pachá o lo que quiera que fuese nunca echó en falta a una de las joyas de su corona. Sus sentidos permanecían medio embotados con los cuentos que entre todas inventábamos para que Sherezada, elegida por nosotras por votación popular, le contase en las noches.

Como no tenía usted buena voz para el canto lírico ni suficientes influencias para desempeñar algún cargo político propio de su condición de castrado pues tocó que continuara con la tradición familiar de la peletería.

En otro sentido, más carnal, supimos buscarle la comba al palo y terminamos arreglándonosla bastante bien. La falta de ciertos atributos la suplieron sus manos. De ahí esa habilidad que ha conservado usted vida tras vida.

No tengo nada más para contarle. Suspendo la narración porque de tanto cepillármelo se me está cayendo el cabello a montones.
Aunque poco importa. El zorro pierde el pelo más no las mañas. Supongo que con las hembras de estos animalitos sucede igual y al final de cuentas yo siempre he subsistido y tenido éxito con mis mañas no con mi pelo.


Descanse en mi mullido lecho rojo y que sus sueños sean placenteros.

Lo de hoy ha sido del espíritu. Dejemos que la carne descanse en paz. Aunque sea por esta noche.

 Virtualmente suya:
Madreselva / Madame Rosa (que es otra de mis reencarnaciones blogueras y de donde actualizo y traigo p'acá algunas entradas)

De reencarnaciones, progresiones y otros asuntos

Quién he sido? Quién seré?

Pa'mis adentros que yo he sido siempre una madame. Con una que otra encarnación tratando de remendar las cosas y deshacer mis propios entuertos.


Me visualizo como una bailarina en un harén y en un ataque egomaniaco, llego a creer que soy la favorita del sultán. Me he visto con pulseras en manos y tobillos, descalza, con cinturones de monedas y túnicas de velo revelando mis encantos corporales más que ocultándolos, rodeada de eunucos y de otras mujeres que, recostadas perezosamente en almohadones de terciopelo, me miran con malos ojos.

También creo que fui monje escribiente en un monasterio medieval. Copiaba a mano textos y los ilustraba lo mejor que podía. Comía frugalmente (por éso trato de desquitarme ahora) y pasaba mucho frío en las noches. En alguna ocasión estuve a punto de arder porque me quedé dormido en la biblioteca y se me cayó la vela sobre el hábito. Del incidente sólo quedaron rastros de esperma (de la vela) en mi tosco sayal. Y el regaño del Abad.

Como ven siempre he sido de hábitos. A veces buenos como los del monje y otras menos buenos pero más divertidos como los de las madames y las favoritas de los sultanes.

En alguna otra ocasión fui muy pobre. Pobre como las ratas y siempre estaba pidiendo ser super rico (porque era un chico) en las próximas visitas al planeta. Sigo esperando. La esperanza es lo último que se pierde.

Tambien fui leprosa en los tiempos de San Francisco. De ahí el amor profundo que siento por el Santo de Asís y no me queda claro si fui judía en un campo de concentración o uno de sus guardianes verdugos y torturadores que hoy en día les tiene una admiración y un amor profundo por simple ley de compensación.

Qué quiero ser en las próximas tres reencarnaciones? No se si debiera alegrarme o asustarme de que todavía tenga pendientes al menos tres.

En la primera y en la segunda me gustaría ser nuevamente una madame librepensadora pero en Francia. Tener más dinero que mi Dios paciencia para poder dedicarme a organizar reuniones literarias y artísticas en mi casa sin tener que trabajar para pagar la champaña, los vinos, los banquetes, la servidumbre y la publicación de los libros y demás obras de mis amigos.

En la tercera (que ojalá fuera la última) me encantaría ser una monjita de clausura. De ésas que no salen ni a la calle, apenas si comen y duermen, permanecen en éxtasis y las pintan arrodilladas bajo una claraboya por donde se filtra un haz de luz que las envuelve en una bruma tenue.

Esto es para tratar de hacerme perdonar las reencarnaciones anteriores porque "el que peca y reza empata".

domingo, 16 de octubre de 2011

En un pequeño reino perdido en el Himalaya...

Ya pocos principes se casan con auténticas princesas. Habrá escasez de mujeres de sangre azul? O se trata de degustar el discreto encanto de la plebe? Pero no tengo ganas hoy de profundizar en reflexiones de ese tipo.

Traigo el tema a colación porque el soberano del pequeño reino de Bután, en el Himalaya, acaba de contraer nupcias con una jovencísima plebeya de su pais. Muy hermosa por cierto, segun me parece a mi.

Pero más hermosos me parecieron los trajes que utilizaron para la ceremonia de su boda: el estilo, la combinación de colores, las telas.

Aparte de ello, lo más curioso que lei en la reseña de la boda es que el padre del actual rey, que también fue rey a su vez, tiene cuatro esposas... nada novedoso en ese tipo de culturas.

Lo que real-mente (nunca mejor dicho) me ha causado gracia es saber que las cuatro reinas, cuyas edades están comprendidas entre los 56 y los 48 años, son hermanas entre si y se casaron con el rey el mismo dia. Vistieron de forma casi idéntica y fueron coronadas al mismo tiempo. Debe ser para evitar la supremacía de alguna sobre las otras. Qué consorte más democrático resultó ser este rey butanés!

O sea que los 10 hijos de estas mujeres son hermanos y primos a la vez. Vaya enredo! Y por si fuera poco el asunto dizque se llama poligamia sororal...como para un trabalenguas. Esta costumbre permite que los bienes de familia permanezcan en la misma familia. Y todos tan contentos!

Mejor sigo con mi atención puesta en los vestidos utilizados por los novios y por las cuatro reinas butanesas en esta reciente boda. Verdad que son hermosos?

Las fotos son tomadas de la red porque la ceremonia y las celebraciones, aunque fastuosas, tuvieron cierto carácter íntimo y por tanto no fui invitada al parrandón.