lunes, 17 de octubre de 2011

Ectoplasmas informáticos...a propósito del mes de Halloween

Dice un buen amigo que dentro de estas cuatro paredes de la Internet todos somos ectoplasmas informáticos. Nuestros blogs, añado yo, son casas etéreas (o etéricas?) habitadas por esos fantasmas que, finalmente, somos todos.

Tres términos - ectoplasmas, etéreas, fantasmas- considerados en su sentido poético, que es el que nos interesa: vago, sutil, vaporoso.

Con lo que el otro nos dice, nos cuenta, nos escribe, nos describe, nos confiesa, nos comparte, nos hace creer,  fabricamos sus ectoplasmas.

Con lo que decimos, contamos, escribimos, describimos, confesamos, compartimos, hacemos creer, los otros fabrican nuestros ectoplasmas.

Hasta ahí vamos muy bien. Podríamos dejarlo de ese tamaño si acaso servidora no conociera un poquito sobre el tema y el verdadero significado del vocablo "ectoplasma": una sustancia gelatinosa, informe, maleable, blanquecina, fria y desagradable al tacto, que puede adoptar varias formas.

Espero que mi ectoplasma informático tenga el buen gusto de adoptar una figura más o menos humanoide, más o menos feminoide, más o menos deseable.

Dime que así es, prométeme que así será al menos por parte tuya, amigo Pele (hazme la caridad de mentirme un poquito. De vez en cuando lo necesito para que la realidad no termine apretándome el cuello con una bufanda de colores u obligándome a buscar un olivo adulto y una buena soga)

Técnicamente hablando, tengo que darle la razón a este amigo mio. No me queda más remedio.

 Aunque viéndolo bien, preferiría ser fantasma. Me manifestaría cuando quisiera y donde quisiera. No dependería de ningún medium en trance para materializarme porque el ectoplasma proviene del médium y a él retorna una vez finalizada su viscosa aparición.
Resumiendo: alguien nos vomita por boca, nariz y oidos. No suena muy chic que digamos.

En calidad de fantasma podría darme el lujo de asustar pero igual tengo claro que no lo haría.
Sería una fantasma tímida y temerosa de algunos vivos. Viviría sola en mansiones embrujadas en una ciudad fantasma a la cual sería posible llegar viajando únicamente en un buque o en un tren fantasma. Viviría un romance de ultratumba con mi colega, el de la Opera o con el de Canterville. O con ambos, qué o quien lo impide!

Reconozco que este asunto hubiera dado para un post lleno de poesía y hasta de desesperanza pero el calor ambiental en la tarde de hoy me agobia.
Las neuronas me funcionan mal o simplemente no me funcionan en los días de canícula.
Aunque no lo crean, también los ectoplasmas sudamos, nos deshidratamos y nos achicharramos bajo el sol inclemente del trópico.

3 comentarios:

  1. Aunque no lo creo, yo si pienso que éste post,es bastante poético...muy bonito!

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  2. Gracias Asenetita.
    Lo que pasa es que por allá en Finlandia los ectoplasmas no sudan! :-D
    Me gusta leerte, sobre todo porque prometiste contar historias muy interesantes. Estoy a la espera de ellas.
    Saluditos

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Gracias a quienes han pasado a visitarme en Mi Jardin Secreto para leerme y dejar sus huellitas