Quién he sido? Quién seré?
Pa'mis adentros que yo he sido siempre una madame. Con una que otra encarnación tratando de remendar las cosas y deshacer mis propios entuertos.
Me visualizo como una bailarina en un harén y en un ataque egomaniaco, llego a creer que soy la favorita del sultán. Me he visto con pulseras en manos y tobillos, descalza, con cinturones de monedas y túnicas de velo revelando mis encantos corporales más que ocultándolos, rodeada de eunucos y de otras mujeres que, recostadas perezosamente en almohadones de terciopelo, me miran con malos ojos.
También creo que fui monje escribiente en un monasterio medieval. Copiaba a mano textos y los ilustraba lo mejor que podía. Comía frugalmente (por éso trato de desquitarme ahora) y pasaba mucho frío en las noches. En alguna ocasión estuve a punto de arder porque me quedé dormido en la biblioteca y se me cayó la vela sobre el hábito. Del incidente sólo quedaron rastros de esperma (de la vela) en mi tosco sayal. Y el regaño del Abad.
Como ven siempre he sido de hábitos. A veces buenos como los del monje y otras menos buenos pero más divertidos como los de las madames y las favoritas de los sultanes.
En alguna otra ocasión fui muy pobre. Pobre como las ratas y siempre estaba pidiendo ser super rico (porque era un chico) en las próximas visitas al planeta. Sigo esperando. La esperanza es lo último que se pierde.
Tambien fui leprosa en los tiempos de San Francisco. De ahí el amor profundo que siento por el Santo de Asís y no me queda claro si fui judía en un campo de concentración o uno de sus guardianes verdugos y torturadores que hoy en día les tiene una admiración y un amor profundo por simple ley de compensación.
Qué quiero ser en las próximas tres reencarnaciones? No se si debiera alegrarme o asustarme de que todavía tenga pendientes al menos tres.
En la primera y en la segunda me gustaría ser nuevamente una madame librepensadora pero en Francia. Tener más dinero que mi Dios paciencia para poder dedicarme a organizar reuniones literarias y artísticas en mi casa sin tener que trabajar para pagar la champaña, los vinos, los banquetes, la servidumbre y la publicación de los libros y demás obras de mis amigos.
En la tercera (que ojalá fuera la última) me encantaría ser una monjita de clausura. De ésas que no salen ni a la calle, apenas si comen y duermen, permanecen en éxtasis y las pintan arrodilladas bajo una claraboya por donde se filtra un haz de luz que las envuelve en una bruma tenue.
Esto es para tratar de hacerme perdonar las reencarnaciones anteriores porque "el que peca y reza empata".
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ResponderEliminarQuerida Madame Rosa/Madreselva (según se mire y donde se mire), te felicito por tu portentosa memoria al poder recordar todas esas vidas vividas. A mi también me gustaría, pero me es imposible. ¿Puedes recordarme tú en las tuyas? ¿Tuvimos la suerte o la desgracia de encontrarnos en alguna de ellas? Si es así, ¿qué hicimos? ¿Fuimos amigos o enemigos? ¿Nos amamos? ¿Nos amaremos en alguna de las que te quedan por vivir?
ResponderEliminarYo no recuerdo nada de antes y muy poco de ahora. Y eso que pide Caín es muy parecido a los tres deseos del genio de la lámpara.
Y ya puestos a jugar, a medias como lo estoy haciendo yo, a mi me gustaría seguir siendo yo mismo. Yo, y solamente yo, también en las tres próximas reencarnaciones.
No es que me guste mucho a mi mismo, pero quiero mejorar y creo que tengo posibilidades, me esfuerzo mucho, pero me falta tiempo. En realidad eso es lo que pido en mis tres deseos o vidas, tiempo, tiempo y tiempo.
¿A ti te sobra Madame?, ¿si te sobra me puedes dar un poquito?
Me ha gustado mucho lo que has contado y cómo lo has contado. Me gusta esa ironía socarrona.
El Pele...
Como ando escasa, no de tiempo pero si de inspiración para escribir posts, pues aprovecho y le contesto en otra entrada y asi mato dos pájaros de una sola pedrada.
ResponderEliminarDisculpe ud si le causo alguna profunda herida que no sea, precisamente, del alma sino de ésas que sangran profusamente, manchan la ropa y dejan luego feas cicatrices visibles en alguna parte del cuerpo.