sábado, 26 de diciembre de 2015

De mis razones para ser el grinch tropical

En varias ocasiones, en diferentes sitios y momentos, delante de algunas/muchas personas me he atrevido a confesar (eso si, muerta de miedo porque me miran mal) que no me gusta la Navidad.
Y que conste que no es que tenga recuerdos amargos de la época en ningún orfanato de esos de película de terror. Es que además, nunca estuve en orfanatos ni en internados.

Mi difunta madre padeció su educación en internados porque quedó huérfana de madre a los 9 años y su padre, nuestro bien recordado abuelo Francisco, no se sintió capaz de criarla estando solo y menos si algún día se le ocurría llevar otra esposa a casa de la difunta.

Pero bueno, no es el tema. Quizá lo traje a colación porque influenciada por tantos libros y películas juveniles donde las internas se lo pasaban de maravilla haciendo pilatuna y media, yo le rogué a mi mamá que convenciera a mi papá de internarme en un colegio de monjas, porque con ellas es que uno se divertía más haciéndoles mil bromas y desobedeciéndoles siempre a escondidas.

Los dormitorios colectivos me parecían lo más de los más.

Pero no, nunca pude convencerla. Que no, que no y que no. Para ella no fue nada agradable. (Deduzco... porque nunca habló detalladamente del tema)

En fin, que no fui tampoco (al menos en esta encarnación) una desgraciada niña abandonada en las puertas de un orfanato por padres desconocidos...

Mis navidades fueron de lo más normales. Con Niño Dios y todo que nos dejaba los regalos el 24 en la noche en la cama, a nuestros pies, mientras dormíamos. O sea que ningún trauma (identificado) con esta época.

Y entonces? nos preguntaremos todos. Porque yo también me lo pregunto, no crean que no.

Pienso que las razones para ser el Grinch de esta familia tropical son tan prosaicas que nunca harían las delicias de Freud ni de ninguno de sus discípulos.

Lo que más odio en la vida es la música (sobre todo salsa, reguetón, ritmos bailables y demases) a todo volúmen, en decibeles que superan y afectan mi umbral de audición.

Por odiar con todas mis fuerzas, odio también el calor. El calor me marchita, me irrita, me incomoda.

El estallido de la pólvora me pone histérica, despierta mis más bajos instintos de agresividad. Hay una clase de pólvora (los llamamos "volcanes") que es bonita, son puras luces de colores. Hasta ahí vamos bien. Pero claro, acá lo que gusta es el ruido, el bullicio, las explosiones, entre más fuertes mucho mejor.

Lo acostumbrado es cenar a la medianoche al tiempo que se le da la bienvenida a la Navidad. En Año Nuevo es peor, se cena después de abrazar y besar a todo el mundo y cumplir con ciertos rituales personales o colectivos (darle varias vueltas a la manzana con una maleta para asegurarse un año de viajes, etc, etc etc). Al míster le desespera comer tan tarde cuando nosotros, cual viejitos, estamos muertos de sueño y de cansancio pasadas las 9 de la noche. De no importa qué día.

La suscrita no puede tener ayunos largos por aquello de la diabetes asi que como algo a la hora que es pero luego desprecio la cena por tener ya el estómago satisfecho o me la despacho con las consecuencias del caso. A éso sumenle la rezongadera del míster por esa costumbre local tan #$%&%$# de cenar a la medianoche y pasar una madrugada con molestias estomacales y dificultad para conciliar el sueño (en su caso).

Y luego viene la rumba y el trago, los gritos de los borrachos vecinos, los pequeños de la familia dormidos en los sofás o en las camas del anfitrión y sus llantos al despertarlos para volver a casa...

He descubierto que a mi NO ES QUE NO ME GUSTE LA NAVIDAD. Lo que no me gusta es la manera de celebrarla por estos lados.

Yo, gracias a Dios, he tenido la suerte de vivir varias Navidades en Bélgica y esas fiestas en pleno invierno (haya o no haya nieve) son mi ideal navideño. También la manera tan sosegada y tranquila como se viven y se celebran, al menos así era en la familia del míster en aquellos años. Ahora no se si sea lo mismo.
Los tiempos cambian, la gente también.

La que no cambia ni tiene intenciones de cambiar soy yo. Sigo queriendo recrear esas navidades.

(Tengan en cuenta que por consideración no alargué más este post hablándoles de los trancones de tráfico, las multitudes en centros comerciales haciendo compras a última hora como es habitual en este país, los horarios de trabajo en esta época navideña en bancos y algunas instituciones públicas que retrasan y aplazan procedimientos que son urgentes. Y mejor no sigo. Ustedes no se lo merecen)


Con tanta cháchara escrita, casi que olvido desearles que hayan tenido unas Felices Fiestas Navideñas... aunque se que para María, una bloguera uruguaya que quiero mucho, probablemente no haya habido mucha cabida para el jolgorio y el festejo.
Fortaleza, querida... es tan fácil decirlo desde la barrera! Pero no encuentro nada más que decirte.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Sobre las infancias

He tenido siempre la incomprendida teoría de que por definición las infancias felices no existen,no pueden existir.Es raro que existan. 

Habrá algunas menos traumáticas que otras pero sabemos que cuando un ser humano está en proceso de formación (o de "deformación" como acostumbra a decir mi amigo William) sufre necesariamente (necesariamente??) de represiones.Muchas de ellas no son perversas sino que tienen que ver con el cuidado y la supervivencia para hablar de las más elementales.

Se nos impide subirnos a la rama más alta del árbol porque realmente se corre el peligro de que nos caigamos como fruta madura y que como fruta madura quedemos estampillados en el suelo.Si no agonizantes al menos con algún hueso quebrado.

Se nos advierte que no permanezcamos bajo la lluvia porque nos resfriamos o nos da pulmonía o no se que otras raras enfermedades respiratorias.Que no metamos los pies en el barro porque además de volver una miseria los zapatos nos salen "candelillas" en los pies (candelillas le llaman acá a una infección resultante de meter los pies en aguas contaminadas).

Y asi como éstos, miles y miles de ejemplos donde nos han castrado vivencialmente. Lo dicho: no todos responden a malas intenciones de los padres, pueden ser normas elementales de cuidado.

Al respecto he de decir que cuando voy a la playa como estoy en plan de vacaciones y de descomplique, pues uno de mis mayores placeres es caminar bajo alguna lluvia tropical (pero sin tormenta eléctrica), sentir que se me moja la ropa, el pelo y caminar descalza metiendo los pies en el agua tibia de los charcos.  
Hasta ahora no han aparecido las candelillas en mi vida. Ni en mis pies. Muy a pesar de lo que siempre nos advertía mi mamá. (Han metido los pies descalzos en un charco de barro? Es delicioso sentir como se hunden los pies y el barro se va colando entre los dedos hasta cubrirlos completamente) 

Los mandatos paternos son reglas de vida muy fuertes.Otra anécdota curiosa es que alguna vez en una actividad de grupo en la cual se trabajaba la sanación del Niño Interior la conductora nos puso a todos a pasearnos arriba y abajo en el campo en medio de una llovizna pertinaz.Algunos rehusaron hacerlo, otros lo hicieron a regañadientes. Creo que la única feliz era yo. Media hora después todos estaban resfriados, envueltos en tibias cobijas de lana y apurando sorbos de una bebida caliente.

Menos yo. Virginia, la conductora de la experiencia, me preguntó en el ejercicio del compartir por qué creía que yo seguía allí felizmente incontaminada en medio de tanto estornudo y moqueadera.

Dicen que dije (no fui consciente de ello) con voz de niña."Es que mi mamá nunca me dijo que yo me resfriaría si caminaba bajo la lluvia".

martes, 17 de noviembre de 2015

"Batida por las olas pero no hundida"

Miles de sentimientos, emociones y pensamientos bullen en mi interior.

Tengo el corazón muy adolorido por la ola de violencia desatada por el grupo terrorista Isis en diferentes sitios del planeta pero muy puntualmente en Paris.

Toda la vida me han dolido hasta las entrañas mismas las manifestaciones de maldad en todas sus expresiones. En algún momento de mi vida me sentí cansada de vivir. Incluso me sentí fuera de lugar en este mundo, como una extraterrestre. Llegué a pensar que ésto no era lo mio, que me había equivocado de tiempo y de planeta.

Fue un periodo de extrema sensibilidad. Quizá porque estaba viviendo una intensa búsqueda espiritual y meditar era una rutina diaria, en solitario o con mi grupo del Camino.

Hoy vuelvo a sentir el mismo dolor. Tengo miedo y me da rabia sentir miedo. También me da rabia que hayan destruido a balazos el paraíso de mis sueños.

Visualizaba mis años postreros en un país donde se respiraban aires de seguridad, donde se podía caminar sin temores por las calles. Una vejez bien lejos de la violencia que se vive en mi pobre país, en mi Colombia qu'herida.

Mis hijas, en Lyon, también están viviendo la angustia de la inseguridad y nosotros, su familia, las acompañamos en ese sin vivir. Aunque comparten la posición de los franceses de que no van a ceder ante las amenazas, que no van a vivir en el imperio del miedo, encerrados en sus casas y alterando su vida de todos los dias. De hecho, hoy leí un articulo en una revista francesa on line donde la consigna ya no era "Je suis Paris" sino "Je suis en terrase" aludiendo a que están de nuevo en la calle, comiendo, departiendo con amigos al aire libre en la parte exterior de bares y restaurantes.

Conducta temeraria, desafiante? Quizá si pero entiendo también que en un país pionero de libertades como lo es Francia - "la douce France, el país de la leche y la miel"- no son admisibles las  presiones por miedo. Francia y los franceses no nacieron para doblegarse. Y el país entero manifiesta su disposición a asumir las consecuencias de reivindicar su libertad.






lunes, 2 de noviembre de 2015

Los fieles difuntos o todos los santos?

Lunes festivo en este suelo patrio. Día de Difuntos o Dia de Todos Los Santos, nunca he podido saberlo. 

Uno fue ayer 1 de Noviembre y otro es hoy. Mi difunta madre se cansó de aclarármelo todos los años pero por un oído me entró y por otro me salió “sin tocarme ni mancharme”… pero desde ayer, por si acaso  y cada que me acuerdo recito mentalmente mi letanía: “ConcédelesSeñoreldescansoeternoybrilleparaellas laluzperpetua” mientras miro y oigo llover.

Mi mamá era devota de las almas del purgatorio, decía que eran muy milagrosas, que concedían todo los que se les pedía pero que eran muy severas y demandantes. Había que rezarles todos los días o ellas se encargaban de recordarlo. Ella misma tuvo la experiencia en el internado de su niñez y adolescencia: cuando se olvidaba de rezarles daba y daba  vueltas y vueltas en la cama sin poder dormir hasta que se acordaba y se ponía a paz y salvo con ellas. En otras ocasiones la despertaban tocándoles los pies o “jalándoselos”. Con ellas no se juega a los olvidos. No tienen sentido del humor.

Además cumplían pedidos muy puntualmente:  
por ejemplo despertarla a determinada hora de la madrugada o tempranísimo en la mañana para tener tiempo de repasar sus lecciones del día o hacer sus deberes escolares sin que las monjas nazis de ese muy católico campo de concentración nacional se percataran de la luz de la lamparita.

Ahora mi mamá es una de esas almas pero ya se que no está en el purgatorio, ese es solamente un nombre genérico, un lugar mítico. El Santo Papa anterior dijo que esos lugares  no existían, que se experimentaban aquí en este plano y en vida. Por algo dirán que somos muertos vivientes.

Alguna vez vi una foto de un cortejo fúnebre y bajo ella su autor hacía esta
descripción: “Muertos enterrando a sus muertos”.

sábado, 24 de octubre de 2015

El río que dizque atraviesa un sueño (Crónicas desde mi ciudad)

El Rio Cali nace en los Farallones de Cali y desemboca en alguna parte en el Rio Cauca (ser más específica implicaría enrollarnos en una pesada clase de geografía así que dejémoslo de ese tamaño, yo se por qué se los digo!).

 El rio abastece uno de los acueductos que surte de agua potable a la ciudad y es objeto actualmente de un programa de recuperación y limpieza.

Dejo alguna imágenes del paso del rio por el centro de Cali.

Cuando el Rio Cali aparece con suficiente caudal seguro que llovió abundantemente en los Farallones!















Y finalmente un tramo del Rio Cali adornado con luces y figuras luminosas en la época decembrina:



Faltan los vagabundos y los mendigos lavando ropa a la orilla del río y poniéndola a secar sobre las piedras...Tiene su encanto, se los aseguro.

Un ligero encanto tercermundista pero bueno, quien dijo que el mundo era perfecto, sobre todo por estos lados ?

(Y acaso no hay vagabundos en París, por ejemplo? Solo que allá son de más alcurnia y se llaman "clochards" - pronunciado desde la garganta- y  ponen al sol su ropita a orillas del Sena...lo cual, reconozcámoslo, no es cualquier lagaña de mico. Oh la la lá...es que en París todo es glamour!!!!)

(La verdad es que no creo que laven y sequen sus trapitos a orillas del Sena, ni Monsieur le Maire de Paris ni ningún habitante de la ciudad lo permitirían...pero si sientan sus reales a sus orillas en el verano y hacen parte de las fotografías y las postales)



Complemento (esperanzador!) a este post:

Las fotos (tomadas de la red) deben ser un tantico antiguas pues actualmente nuestro rio Cali está contaminado (por basuras, principalmente) y su caudal es muy escaso (por deforestación y por los rigurosos veranos que habitualmente nos azotan por esto lados de Colombia).


Pero hubo una vez...un rio de aguas limpias y abundantes que atravesaba buena parte del centro de Cali, ciudad a la que algún romántico enamorado llamó "un sueño"... sueño que actualmente tiene algunos tintes de pesadilla (embotellamientos viales, delincuencia, corrupción administrativa y mejor ni sigamos, echaríamos a perder nuestros teclados a punta de lágrimas).


La buena noticia es que se están tomando medidas de control para minimizar todos estos lunares negros y peludos que afean nuestro Cali querido porque bonita si es la ciudad, pa'qué!!!!


Ahhh y grupos ambientalistas llevan ya su tiempito trabajando en la recuperación de la cuenca del rio y haciendo campañas de concientización al respecto entre los caleños.
 

lunes, 12 de octubre de 2015

El día en que elijamos ser felices

Vuelvo al redil bloguero compartiendo lecturas que he ido acumulando en estos días de ausencia (sin que haya habido nada grave que la justifique... solo que las musas se han tomado vacaciones, dicen ellas que bien merecidas... yo no pienso igual pero aquí las espero... sobre todo a la musa escribidora...EY, VUELVE YAAAAAAAA!!!!!! Te extraño)

Este escrito me ha hecho reflexionar sobre mi vida y sobre la manera en la que la he vivido y la estoy viviendo.

"Siempre nos llega el día en el que elegimos ser Felices"

El día que yo elegí ser feliz, estaba sola, no había nadie a mi alrededor, no tenía prácticamente nada, porque lo había perdido todo.

Aunque realmente, creo que elegí ser feliz, justo cuando nací, pero luego crecí y creo que poco a poco se me fue olvidando.

Y fui llenando mi vida de cosas, personas, objetivos, proyectos que una vez logrados me darían la felicidad.

Y llegaron a mi vida todas esas cosas que siempre quise, y las personas y los objetivos. Pero, la felicidad era esquiva y nunca la alcanzaba, siempre quedaban más cosas, personas y objetivos….hasta que un día emprendí el camino inverso, el de perderlo todo.
Y resultó, que fue desde la nada más absoluta, cuando recordé que un día tiempo atrás, yo elegí ser feliz.
Y recordé lo que es ser feliz.

Ser feliz es fluir con el viento cuando te da en la cara en un día lluvioso, es mojarte en los charcos cuando toca, sabiendo que acabarás secándote con el sol, es elegir el lado del arcoíris donde los colores los pones tú, rendirte al calor del amor, respirar el frescor del amanecer, cerrar los ojos y escuchar latir tú corazón y…. nunca olvidar, que la vida es un viaje y la felicidad es disfrutar de cada instante mientras viajas y que uno desde que nace ya es feliz por dentro.


 ¿Y tú, ya elegiste ser feliz? ¿Aún no has empezado a disfrutar de tu viaje?
¿Vas a seguir buscando fuera lo que ya tienes dentro de ti? Tú decides, tú eliges"

Autor Desconocido


jueves, 3 de septiembre de 2015

"No eres tu...soy yo..."

Este es un ensayo de Viktor Frankl, neurólogo, psiquiatra, sobreviviente del holocausto y el fundador de la disciplina; que conocemos hoy como Logoterapia.

No eres Tú, soy Yo...

¿Quién te hace sufrir? ¿Quién te rompe el corazón? ¿Quién te lastima? ¿Quién te roba la felicidad o te quita la tranquilidad? ¿Quién controla tu vida?...
¿Tus padres? ¿Tu pareja? ¿Un antiguo amor? ¿Tu suegra? ¿Tu jefe?...
Podrías armar toda una lista de sospechosos o culpables. Probablemente sea lo más fácil. De hecho sólo es cuestión de pensar un poco e ir nombrando a todas aquellas personas que no te han dado lo que te mereces, te han tratado mal o simplemente se han ido de tu vida, dejándote un profundo dolor que hasta el día de hoy no entiendes.
Pero ¿sabes? No necesitas buscar nombres. La respuesta es más sencilla de lo que parece, y es que nadie te hace sufrir, te rompe el corazón, te daña o te quita la paz. Nadie tiene la capacidad al menos que tú le permitas, le abras la puerta y le entregues el control de tu vida.
Llegar a pensar con ese nivel de conciencia puede ser un gran reto, pero no es tan complicado como parece. Se vuelve mucho más sencillo cuando comprendemos que lo que está en juego es nuestra propia felicidad. Y definitivamente el peor lugar para colocarla es en la mente del otro, en sus pensamientos, comentarios o decisiones.
Cada día estoy más convencido de que el hombre sufre no por lo que le pasa, sino por lo que interpreta. Muchas veces sufrimos por tratar de darle respuesta a preguntas que taladran nuestra mente como: ¿Por qué no me llamó? ¿No piensa buscarme? ¿Por qué no me dijo lo que yo quería escuchar? ¿Por qué hizo lo que más me molesta? ¿Por qué se me quedó viendo feo? y muchas otras que por razones de espacio voy a omitir.
No se sufre por la acción de la otra persona, sino por lo que sentimos, pensamos e interpretamos de lo que hizo, por consecuencia directa de haberle dado el control a alguien ajeno a nosotros.
Si lo quisieras ver de forma más gráfica, es como si nos estuviéramos haciendo vudú voluntariamente, clavándonos las agujas cada vez que un tercero hace o deja de hacer algo que nos incomoda. Lo más curioso e injusto del asunto es que la gran mayoría de las personas que nos "lastimaron", siguen sus vidas como si nada hubiera pasado; algunas inclusive ni se llegan a enterar de todo el teatro que estás viviendo en tu mente.
Un claro ejemplo de la enorme dependencia que podemos llegar a tener con otra persona es cuando hace algunos años alguien me dijo:
"Necesito que Enrique me diga que me quiere aunque yo sepa que es mentira. Sólo quiero escucharlo de su boca y que me visite de vez en cuando aunque yo sé que tiene otra familia; te lo prometo que ya con eso puedo ser feliz y me conformo, pero si no lo hace... siento que me muero".
¡Wow! Yo me quedé de a cuatro ¿Realmente ésa será la auténtica felicidad? ¿No será un martirio constante que alguien se la pase decidiendo nuestro estado de ánimo y bienestar? Querer obligar a otra persona a sentir lo que no siente... ¿no será un calvario voluntario para nosotros?
No podemos pasarnos la vida cediendo el poder a alguien más, porque terminamos dependiendo de elecciones de otros, convertidos en marionetas de sus pensamientos y acciones.
Las frases que normalmente se dicen los enamorados como: "Mi amor, me haces tan feliz", "Sin ti me muero", "No puedo pasar la vida sin ti", son completamente irreales y falsas. No porque esté en contra del amor, al contrario, me considero una persona bastante apasionada y romántica, sino porque realmente ninguna otra persona (hasta donde yo tengo entendido) tiene la capacidad de entrar en tu mente, modificar tus procesos bioquímicos y hacerte feliz o hacer que tu corazón deje de latir.
Definitivamente nadie puede decidir por nosotros. Nadie puede obligarnos a sentir o a hacer algo que no queremos, tenemos que vivir en libertad. No podemos estar donde no nos necesiten ni donde no quieran nuestra compañía. No podemos entregar el control de nuestra existencia, para que otros escriban nuestra historia. Tal vez tampoco podamos controlar lo que pasa, pero sí decidir cómo reaccionar e interpretar aquello que nos sucede.
La siguiente vez que pienses que alguien te lastima, te hace sufrir o controla tu vida, recuerda: No es él, no es ella... ERES TÚ quien lo permite y está en tus manos volver a recuperar el control.
"Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: La última de las libertades humanas-la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino- para decidir su propio camino".

domingo, 30 de agosto de 2015

Cuéntame: aqui y ahora....



Yo estaría en un pequeño apartaestudio de alquiler en un barrio tranquilo y nada turístico de Cracovia, tomándole el pulso a la ciudad por unos dos meses seguidos, inmersa en la cultura y en la vida diaria del pueblo polaco, gente a la que empecé a amar en el otoño de 2013 cuando tuve oportunidad de confraternizar personalmente con ellos en Cracovia, la bella.

Y TU?

miércoles, 5 de agosto de 2015

Ser compasivos debe doler?

Desde que soy madre de mis dos Grandes Duquesas, soy también la madre de todos los niños del mundo.

Soy hermana, hija, amiga, cuñada de todos y cada uno de los humanos que comparten o han compartido el planeta conmigo.

Cuando el hermano de cualquier conocido o desconocido desaparece, sufre o muere, yo soy esa hermana que llora y  lo echa en falta.

Soy la viuda de todos los esposos muertos, soy la huérfana de todos los padres que han terminado su periplo terrenal

La universalidad de esos sentimientos, la conciencia plena de que hago parte de esa colcha cósmica de retazos que nos une me sumerge en un mundo de dolores, angustias, miserias, miedos, pesares, culpas, dudas.

A veces, solamente a veces gracias a Dios, pienso/ siento/ concluyo que sería mejor no tener conciencia de nada, vivir sin sentirme en conexión permanente con nadie conocido o desconocido, sufrir mis propios dolores, angustias, miserias, miedos, pesares, culpas, dudas.

 Quisiera que solamente lo mío me afecte, me hiera, que pueda observar los procesos de los demás como algo ajeno, que les compete solamente a ellos porque es su propio camino de evolución… pero siempre, que lo quiera o no, que esté o no preparada para ello, se atraviesa mi compasión. Y mi compasión me hace sufrir.

Que no debo involucrarme afectiva y emocionalmente en lo de los demás para poder ayudarles objetivamente a afrontar sus circunstancias, me advirtieron continuamente durante mis estudios universitarios.

Quizá pude seguir estas directivas antes… antes de tener conciencia de que todos somos uno.
 Ahora me resulta difícil, casi imposible, ser ajena e indiferente a lo que les sucede a los demás.

miércoles, 24 de junio de 2015

De árboles, pájaros y recuerdos.

Platón decía que la memoria es como un árbol sobre cuyas ramas se posan los pájaros. El árbol es la mente y los pájaros son los recuerdos que van y vienen al árbol cuando menos lo esperamos, sin preaviso.

Lo malo de estos pájaros es que no todos vienen a cantar y a hacerse arrumacos con su alada parejita de turno en las frondosas ramas del árbol en cuestión.

No. Los hay que vienen a llenar el árbol de pajas, barro y.... caca.

martes, 9 de junio de 2015

Cuéntame....

Un breve paréntesis entre tanta fauna campestre indeseada y otra bien aceptada de la cual les hablaré en su momento.

En el primer capítulo me quedan faltando las ranas, los zancudos y las arañas, para horror de MedioPunto!!!!

Hace ratísimo vengo con una curiosidad insatisfecha y deseo que cada una de ustedes (hasta ahora somos un matriarcado en este rincón de la blogosfera) me ayuden a satisfacerla.

Tiene que ver con ustedes mismas asi que facilito-facilito!!!

Aquí les va la pregunta:

 Por qué tu blog se llama de esa manera y por que te llamas TU así en él? (si, se que es una cuestión posiblemente de preservar cierto anonimato pero por alguna razón escogiste ese seudónimo y no otro).

Que hay que dar ejemplo? Claro que si:

El jardín secreto de Madreselva... pues éso: que quise que fuera un sitio personal, privado, en donde pudiera expresar libremente lo que pienso y siento. Es que siempre he sido muy introvertida, me encanta que todo el mundo me hable de sus vivencias, me comparta su vida (será por éso que soy psicóloga???) pero la mía generalmente es un libro cerrado con llave y candado. Y sin embargo, ya lo ven: tengo un blog público donde los desconocidos son bienvenidos y donde me atrevo a confiarles sin dobleces sucesos, pensamientos, sentimientos y emociones en un acto puramente catártico.

Teóricamente nadie de mi familia sabe de este rincón privado y los amigos del mundo no-virtual que se pasan por aquí es porque han recibido una invitación personal de mi parte.

La inspiración para el nombre vino también de la expresión francesa "mon jardin secret", que es esa especie de rincón interno, muy intimo, al cual solo  tiene acceso una misma o algunas personas especiales a quienes una les abre la puerta cerrada a cal y canto y les permite adentrarse más allá de los limites establecidos para el resto del mundo.

Situada ya en un jardín (virtual y bloguero) pues mi nombre de "batalla" tenía que ser concordante. Pero Flor? Rosa? Violeta? Girasol?  Jazmín? Clavellina? Myosotis? (A milímetros estuve de ser una nomeolvides)

La elección llegó de la mano de Madreselva (por lo de "madre"). Y Madreselva me quedé.
Pensé que era una maleza cualquiera, una mata de esas que crecían en los jardines así nomás sin que nadie las invitara o deseara su molesta presencia  (ayyy ésto está como para psicoanálisis!!!!) pero no, me enteré después de que es una planta silvestre y trepadora (pero yo nada que ver, oigan) con flores muy bonitas que cuelgan en forma de campana y tienen un aroma muy agradable.

Sus hojas y su corteza poseen propiedades medicinales (omito el listado para no convertir este post en un tratado de Medicina Natural) pero dizque sus bayas son venenosas... Ahí sí me reconozco un poco porque me aflora un puntito muy tóxico y bastante venenoso cuando me provocan.

Y para finalizar, que me he extendido demasiado y las voy a asustar con su propio ejercicio, les comparto la flor de la madreselva.

Admito que es una flor rara... pero quien asegura que yo no lo soy también?





http://www.ecoagricultor.com/madreselva-propiedades-medicinales/





martes, 2 de junio de 2015

Volviendo

Un escobazo por aquí, otro por allá.

Limpieza de vidrios, apertura de ventanas para airear el sitio y que se vaya ese olor rancio que apesta...regar las plantas en un intento (ojalá no inútil) de que reverdezcan esas pobres criaturas vegetales inmisericordemente abandonadas a su suerte... desalojar a las arañitas de sus delicados encajes que cruzan el lugar de norte a sur y de este a oeste... frotar el piso con desinfectante y luego con otro producto de mejor olor, para minimizar el anterior... encender una varillita de incienso con aroma a sándalo pero del de buena calidad... dejar que por los ventanales abiertos entren la luz del sol y una brisa suave y fresca... abrir la puerta de par en par para que me visiten de nuevo todos los amigos y amigas de la blogosfera...  hacerlos sentir cómodos en el sitio que escojan... compartir con ellos un pocillo de  arómatico café colombiano y tomarlo caliente acompañado con pandebono y pandeyuca recién horneados...


Madreselva ha puesto su casa-blog a punto y libra una encarnizada batalla con su pereza escribidora. Porque no es más que éso: pereza y todo el tiempo dedicado a la lectura y más lectura de sitios ajenos (aunque no siempre deje comentarios).

Nuevamente BIENVENIDOS... huele a limpio, a sándalo, a café, verdad? Huele a amistad si es que la amistad tiene algún olor. Colores dicen que si tiene: los colores del arcoiris
Abracitos

miércoles, 6 de mayo de 2015

No estamos solos (# 2)

... o mejor dicho OJALA ESTUVIÉRAMOS SOLOS!!!!!!

Ya el asunto éste de las compañías no solicitadas y muy poco apreciadas tocó fondo.

Narración de los hechos: volvía Madreselva a casa a pie al finalizar la tarde (menos mal había aún mucha claridad. Dato importantísimo a tener en cuenta como ya se verá).

 Inocente criatura, se sentía cual Caperucita Roja paseando por el bosque con su cestita llena de apetitosos pastelillos para su abuelita. Solo que éste no era un bosque propiamente dicho sino una carretera asfaltada por la que circulan solamente los autos de quienes habitan en este condominio. Y los que habitan el condominio, por supuesto.

Por esta vía (llamada “Avenida de los mangos”) 



 caminaba desprevenidamente Madreselva, aspirando el aire puro del campo, y mirando con hambre y codicia los mangos maduros que la tentaban desde las altas ramas de los árboles. 


( queda claro por qué se llama Avenida de los mangos??)

Madreselva iba sumida en profundas reflexiones  (“Por qué me seguirá doliendo el dedo meñique del pie derecho si ya han pasado como cinco semanas desde que me lo lastimé? No es hora de que esté curado?”) y dedicada a  interesantes monólogos internos con ella misma, derivados de sus últimas lecturas (informes de exámenes psiquiátricos realizados a los principales jerarcas nazis, en espera de ser juzgados en Nüremberg) (“A pesar de todos los exámenes psicotécnicos, especialmente el Test de Rorschach, los psiquiatras no encontraron ni un solo elemento determinante que fuera común a todas esas mentes retorcidas  y que justificara sus actos de maldad… Y entonces? Dónde está el enigma?”)

Estos brillantes  análisis profesionales de alto turmequé se vieron interrumpidos por un movimiento inusitado en plena carretera, a pocos metros de su casa… Madreselva, horrorizada, paralizada por el miedo, vió materializada la más terrorífica de sus fobias: una serpiente verde, delgada, que atravesaba velozmente la carretera de una orilla (habitada) a otra (un terreno baldío). Repito: A POCOS METROS DE SU CASA.

La fobia reptaba velozmente zigzagueando y eso es lo que más impresiona a Madreselva: un animal sin patas que se desplaza no sabe cómo, un bicho rastrero capaz de llevarla a los más altos grados de pánico. Y eso que la culebra ni se dignó mirarla, gracias a Dios.

Madreselva, muda y con la piel completamente erizada logra llegar a su casa, en cuyo porche encuentra a la mayoría de sus hermanos en visita familiar. No musita palabra pero al final, ante la insistencia de los presentes, logra narrar con monosílabos lo que estuvo a milímetros de provocarle un desmayo en plena vía. 

Claro, los muy guapetones pretenden destruir en segundos una fobia que a Madreselva le ha costado toda una vida construir: 

- “Era verde? No hacen nada, son inofensivas” (“Me importa un cuerno que sean inofensivas, para mi miedo no hay serpientes inofensivas; todas, absolutamente todas son mis enemigas más acérrimas no me interesa si son verdes, plateadas, doradas o con los colores del arco iris. NO LAS SOPORTO Y YA!!!”)

- “Si vos no las atacás, ellas no te atacan” (“Atacarlas yo? Ni se me ocurre!!!! Para que ese bicho detestable me responda? NO LAS SOPORTO Y YA!”)

- “Viste que ni te miró? No le importaste” (“Pero ellas si me importan a mi  lo suficiente como para desear no tenerlas cerca ni verlas ni resistir que se atraviesen en mi camino. DIJE QUE NO LAS SOPORTO Y YA!!!!! Respeten mi fobia, carajo, como yo respeto las de ustedes!!!!!!”)

Empiezan entonces ciertas confesiones que se me habían ocultado celosamente: “una vez que vinimos a inspeccionar la construcción de esta casa, encontramos una culebra grande en el baño social” (o baño de las visitas, que le llaman). Claro que en ese entonces no habían instalado las puertas ni las ventanas, el jardín trasero era todavía un matorral salvaje, pero igual tomé ipso facto la decisión de que a ese baño no entraría nunca jamás en mi vida, sobre todo teniendo cerca el de mi cuarto.  Aprieto esfínteres hasta que llegue a mi dormitorio. Y que sea lo que Dios quiera en ese tortuoso camino a hacer aguas mayores o menores.

El míster, tan "querido", tan "adorable" él, completa la narración diciendo que en días pasados  vió una serpiente roja atravesando el jardín trasero (todavía sin césped) que fue a esconderse en otro terreno baldío que limita con el nuestro y al cual suelo llevar nuestra perra para que estire un poco las patas fuera de casa.

Sacan a colación que la enfermera que viene tiempo parcial a ocuparse de mi papá (sin que  él lo necesite mucho realmente) se encontró en días pasados con otra serpiente atravesando la misma carretera pero en otro punto y que la fotografió con su celular pero que hubo conciliábulo familiar para solicitarle a la susodicha  que de éso ni una sola palabra delante mío y menos mostrarme la prueba reina fotográfica. Ella no vió lo que vió. Punto.

Resulta que ahora todo el mundo o casi todo el mundo, ha visto reptiles merodeando por estos lados y se han quedado calladitos dizque para que yo no me paniquee.

Tengo los ojos como platos, la piel se me ha puesto de gallina, estoy sentada pero siento que se me aflojan las piernas, odio las buenas intenciones de quienes me ocultaron todos estos encuentros del primer tipo.

No falta quien las justifique diciendo lo mismo de siempre:
 - “Son inofensivas, no hacen nada, sirven para controlar ciertas plagas (Ah; si? Como cuáles, por ejemplo? Y dale con lo de inofensivas!!!!) “.
 - “Las rojas son falsas corales” (pues ni crean que me voy a detener a contemplarlas detalladamente para identificar si son falsas o verdaderas, para mi culebra es culebra, ya les dije).
 - “Los humanos somos más peligrosos para ellas que ellas para nosotros, huyen cuando nos ven o nos sienten” (y si alguna se equivoca de camino y presa de un ataque de pánico huye en dirección a mi?)

Vean pues, lo único que me faltaba: mi propia familia, sangre de mi sangre, defendiendo a esos bichos y haciéndoles buena propaganda conmigo ignorando por completo mi aversión.

Entiéndanlo, por favor, se los ruego: esos animalejos nunca serán de mis afectos, no insistan, mi psiquis no dará nunca su brazo a torcer y siempre protegerá mi fobia a capa y espada.

domingo, 3 de mayo de 2015

Ensoñaciones dominicales

No me gusta el mar. Es muy salado, me irrita los ojos, me deja el pelo pegajoso. En algunos sitios es traicionero: cuando uno menos se da cuenta ya las olas, suave y disimuladamente, lo han llevado bien lejos de la playa. Si hay corrientes ocultas, te arrastran mar adentro y chao candao, si te vi no me acuerdo. Lost. Uno más en la Twilight Zone.

Dicen que al mar “hay que tenerle respeto”. Yo no le tengo respeto, lo que le tengo es mucho miedo. Pánico. Pavor. Mi peor pesadilla es ser víctima de un naufragio. Quedar días y días a la deriva, sola, con la piel despellejada por el sol y la sal (linda pareja!!!!), muerta de sed y sin embargo con todo un océano a disposición, con el pelo vuelto una miseria. Presa de la angustia porque se que mi final no va a ser otro que el ahogamiento por más que nade, me aferre a algún improvisado elemento salvavidas, por más que otee el horizonte buscando (inútilmente) la presencia salvadora de un barco, un avión o cualquier esperanza de “Tierra a la vista!!!!!”

En algún momento vendrá un animal marino, posiblemente un tiburón de largos y afilados dientes, de mandíbula poderosa, que de un solo mordisco me arrebatará la vida y por tanto las esperanzas de sobrevivir.

Ni modos de quedarme tranquilita en la playa, llena de protector solar. La arena me fastidia, me da piquiña, más si se pega a la película aceitosa de bronceadores y protectores solares.
Se dieron cuenta de que no me gusta el mar, verdad? O lo explico otro poquito? Les cuento más?

Pero si me gusta el agua, me encanta. Los ríos son las venas del planeta, el agua es su sangre. No hay nada que me tranquilice más que el sonido del agua brincando entre las piedras o cayendo en forma de cataratas de poca, mediana o mucha altura. Agua dulce. Agua fresca.

Sin embargo, no hay río, ni riachuelo, ni arroyo, por más cantarinos que sean, que me hagan sentir tan feliz como los lagos.

Hoy, mi retiro virtual, mi casita tipo Heidi de los Alpes queda a orillas de un lago apacible, de aguas color azul turquesa sobre las que se cierne la neblina al anochecer o cuya superficie resplandece con los primeros rayos del sol al despuntar en el horizonte.

Mejor lo dejo aquí. Si mis hijas, las Grandes Duquesas de mis amores, me leyeran seguro que me preguntarían  a coro y con sonido estéreo:  “Ma, dormiste bien noche? Te  cayó mal el almuerzo?”

Lo que me cae mal, muy mal a veces, es la realidad. Y la rutina.





lunes, 27 de abril de 2015

Agobiada

Hoy es mi cumpleaños.

En ese sentido estoy bien y me siento en forma. pero lo que me entristece es ver en la tele las imágenes tan dolorosas de la tragedia en Nepal: los cadáveres, los heridos, las viviendas en el piso, la avalancha de nieve sobre los alpinistas y los gritos de horror de los escaladores registrados en un video, tantas personas que no solamente perdieron seres queridos sino todo lo material y duermen en la calle con hambre, sed y frio bajo la lluvia.

Los hospitales han colapsado y además de los miles de muertos hay cientos de heridos que no han recibido la atención médica necesaria.

Se siente la angustia por los desaparecidos, de quienes no se sabe nada pues si están muertos sus cadáveres no han sido encontrados y si probablemente están vivos tampoco han podido reportarse como tales por las dificultades en las comunicaciones.

Pasemos por alto las edificaciones históricas destruidas, las vidas humanas pesan más.

Pero a la vez, se me llena el corazón de calorcito cuando veo la ayuda humanitaria que llega de todas partes, los voluntarios participando en las excavaciones de las ruinas incluso sin herramientas y con sus manos solamente, el mundo movilizado prestando ayuda, apoyo, consuelo.

Vuelvo a creer en la bondad innata del ser humano, en que no hay solamente maldad entre nosotros (como a veces me lo parece) y que todos estamos ahí listos a tender la mano y prestar el hombro a quienes se encuentran en desgracia.

Luz, mucha Luz sobre Nepal y todas las victimas de ese desastre natural.

domingo, 19 de abril de 2015

No estamos solos (1)



¡¡¡¡¡ CUIDADOOOOOOOO !!!!!
 El grito del míster resuena en la casa y retumba en mis pobres oídos cuando me dispongo a cruzar la sala. Me detengo en seco. Aturdida y presa  del pánico lo miro con una expresión que es todo un poema al desconcierto.

Será que la guerrilla narcoterrorista de este país  ha  sembrado minas  quiebrapatas  en el salón de nuestra nueva casa como lo han hecho en algunas zonas del suelo colombiano? (y que encima se niegan a retirar dizque en pleno proceso de paz?)

Afortunadamente no. Nos hemos salvado por un pelo (de un calvo).  Lo que atraviesa el recinto es un escuálido ciempiés de unos escasísimos cms de largo. Yo digo que es ciempiés pero la verdad es que no le conté las patas.

 El bichito atraviesa el espacio con toda la parsimonia del caso (a pesar de sus numerosas patitas).

El mister ha hecho como cuatro anillos de seguridad a su alrededor para que las 3 perras y los bichos bípedos que pueblan esta casa no lo manden (emos) directamente al  mundo espiritual  de los invertebrados tropicales.

“Por qué tanto escándalo? No es una invasión de extraterrestres. Este animalito no hace nada” (Escándalo! Si yo no he dicho esta boca es mía a pesar de la repulsa que me producen estas criaturas de la Naturaleza) pero saco mi arsenal informativo:

"Que no hace nada, míster? Lea, vaya lea, la reseña en Google (le informo adelántandome unas cuantas horas a mi investigación on line. Recuerdos del futuro, que le llaman) Es un quelópodo (se me ha olvidado mirar qué es un quelópodo pero creo que es una especie de miriápodo. Ejem en qué íbamos?) y si, su mordedura puede poner en serios aprietos (incluso mortales) a sus victimas sobre todo si éstas sufren de alergias. (por aquello de los shocks anafilácticos)

En honor a la verdad, los ciempiés que me mostró Google describiéndolos como les cuento arriba  solo se parecen al que me estaba bloqueando el paso en mi propio casa, en que se arrastran por el suelo, es decir reptan. (De acuerdo, de acuerdo, no reptan. Caminan, que para éso mi Dios les dió tantas patitas)

 Los de Google parecen alacranes pero igual creo que no lo son. “Nuestro” ciempiés debía ser una especie  mutante y doméstica  o un lejano antepasado primitivo de los ciempiés que hibernan en Google pero igual no me fio. "No hay enemigo pequeño", nos advirtieron  siempre los mayores de la familia.

Por lo pronto el míster, que de bicho tropicales sabe muy poco porque no los conoce desde niño ni tuvo abuelos colombianos viviendo en el campo, está digiriendo la peligrosidad de este animalito  invertebrado que él  ayudó a subir en una servilleta de papel para luego depositarlo delicadamente en el jardín trasero de la casa.

Ya los observa  con desconfianza, se queda fuera de los tres más cercanos anillos de seguridad y ya no me mira con cara de “qué cobarde y escandalosa eres!” (de quien fue el grito de alerta? Mío? Mío, míster?)

Claro que bichos rastreros más peligrosos que los alacranes negros venenosos son otros que también se esconden en  las selvas colombianas pero  que en vez de ponzoñas portan fusiles, granadas, siembran minas quiebrapatas, secuestran, extorsionan, matan con alevosía.

(No nos engañemos, nada de ciempiés: las fotos en Google no concuerdan ni siquiera tratándose de la clase doméstica así que, en nuestro caso, se trataba probablemente de un inofensivo gusanito de jardín o de un ciempiés piernicortico.)

jueves, 16 de abril de 2015

Es que me puede....

... si, me puede esta fotografía

Ya lo deben saber todos ustedes: es una niña siria de cuatro años (o un niño? Hay dos versiones) que se arrodilla y alza sus bracitos en un gesto de rendición al verse apuntada/o por una cámara fotográfica y creer que se trata de un arma.

Me conmueve su carita que refleja el miedo y la indefensión... a sus inocentes cuatro años!!!!

En qué mundo vivimos, por Dios? En qué clase de seres humanos nos estamos convirtiendo?



jueves, 9 de abril de 2015

La tragedia en los Alpes.

Primero: que tenía pereza de escribir aunque tenía (tengo) mil temas.
Ahora es que ya se me está quitando el letargo escribidor pero los temas se me atropellan entre las teclas de mi pc y mis dedos no me dan abasto.

Hay una noticia de estos últimos días que me tiene muy confrontada y francamente confundida: el accidente deliberado del avión de Germanwings.

Hablan de un copiloto suicida. Pues que éso no es suicidio, señores, es un homicidio.
Muy mal de la cabeza y muy descontrolado emocionalmente tenía que estar este tipo para hacer lo que hizo con aparente cabeza fría. Lo deduzco de los informes que reportan que la respiración de Andreas Lubitz se oyó normal hasta el final.

Tantas vidas vueltas pedazos por la locura de un solo tipo!!! Tanto dolor en tantas familias!!!

Empiezan a salir a la luz las más disparatadas hipótesis: que si fue el piloto y no el copiloto el autor de este crimen, que si fue una falla mecánica que las empresas aéreas interesadas están camuflando tras las acusaciones a una persona con antecedentes de una dolencia siquiátrica.

La mente humana está funcionando a mil kms por minuto fabricando toda clase de hipótesis cada una más descabellada que las otras.

Sea cual fuere la verdad, ya está hecho, no se puede deshacer el daño ni siquiera con todas las indemnizaciones monetarias del mundo en euros pero el hecho replantea la seguridad en los aviones porque ésta se reforzó precisamente para impedir que terroristas cometieran atentados con las naves pero resulta que ahora el peligro puede estar en la misma cabina de pilotaje y entre la tripulación..

Como dijo un amigo: "antes uno se moría de miedo volando por los supuestos riesgos del aparato mismo y de las condiciones climatológicas. Ahora a todo ésto hay que agregarle que ya hasta la tripulación es un riesgo para la seguridad de la nave y para nosotros, los pasajeros."

No se qué tan probable sea que un hecho similar vuelva a ocurrir, lo que se es que no creo que haya un método de tamizaje perfecto para detectar quien podría volver a hacerlo y quien no. Locos hay en todos lados y algunos se camuflan muy bien. Como Lubitz, por ejemplo. A juzgar por las opiniones de sus amigos y conocidos, el tipo dizque era de lo más normalito.

Pienso en su familia, aparte del dolor por la pérdida del hijo, hermano, pariente, está la estigmatización y el cargo de la culpa por lo que uno de sus miembros le hizo a 150 familias inocentes. Demasiado peso para soportarlo sobre los hombros


Horas después de haber escrito este post y haberlo dejado programado para su publicación el lunes 4 o el martes 5 encuentro esta información en la red:

El padre de Andreas Lubitz se siente 'responsable' del accidente provocado por su hijo. 
'Atraviesa una angustia increíble', desvela el alcalde de Prads-Haute-Bléone.  'Está completamente hundido, siente sobre él toda la responsabilidad de ese drama' 
http://www.elmundo.es/internacional/2015/03/28/5516e44922601db84f8b457a.html?cid=MOTB23701





viernes, 3 de abril de 2015

Popayán en fotos...ajenas y una triste historia sísmica (#2)

Por su situación geográfica (supongo yo, que de Sismografía no se ni un cachito) Popayán ha sido la poco afortunada víctima de tres sismos bastante fuertes, que la han dejado destruida: en 1.564, en 1.736 y más recientemente en 1.983.

A este último movimiento sísmico lo califican de cataclismo, que son palabras mayores.

Reportan los testigos que en la mañana del 31 de Marzo de 1983, Jueves Santo, exactamente a las 8:12:05 de la mañana, se oyó un rugir como de aviones de guerra en masa y durante 18 interminables segundos la ciudad vibró con un movimiento sísmico de 5,5 grados en la Escala de Richter.
La energía liberada la comparan con el estallido de 500 toneladas de TNT o con una explosión nuclear de 10 kilotones. Durante las horas siguientes se registraron 80 réplicas.

La mayor parte del centro histórico quedó destruido.La Basilica fue uno de los tantos edificios que se vinieron abajo sepultando entres su paredes blancas una cantidad de fieles que habían acudido a esas tempranas horas a cumplir con sus obligaciones religiosas.

Se reportaron 267 muertos, 7.500 heridos, 6.800 viviendas y edificios derruidos y más de 5.000 familias damnificadas.

El cementerio también sufrió averías de consideración, muchas tumbas se abrieron y una llovizna menuda, fría, cayó hasta la madrugada del Viernes Santo sobre la ciudad en ruinas.

Hoy, a 32 años recién cumplidos de la catástrofe, la hermosa ciudad está completamente reconstruida (al menos en su zona histórica) después del proceso común en la adjudicación de todas las ayudas nacionales y supongo que internacionales: demoras en el recibo de las mismas, desvío de fondos, promesas económicas que nunca se cumplieron, etc etc

Pa' qué les cuento más! Si los he dejado aunque sea medianamente antojados, no tienen más que venir a conocer de cuerpo presente la Ciudad Blanca de Colombia. Por acá a sus órdenes.

(Qué tal el hotel Dann Monasterio? Es mi delirio por su arquitectura interna y externa. Dicen que se ven los fantasmas de monjes franciscanos deambulando silenciosamente por los corredores del antiguo convento a altas horas de la noche o muy temprano en la madrugada.

El míster no se anima. Cualquier día de éstos lo agarro del pelo, bueno del poco que le queda, y me lo llevo a rastras a ver si de pronto el mismísimo Francisco de Asís me hace el favor de manifestarse ante mis ojos enamorados de su santidad y de su historia de vida).


Iglesia de Santo Domingo
La Torre del reloj
Aspecto lateral de la plaza central de la ciudad
Fachada del Hotel Dann  Monasterio, en un antiguo convento franciscano

Casa Mosquera, museo, clásico estilo colonial español

Un clásico rincón payanés
Patio interno hotel Dann Monasterio (5 estrellas)
Iglesia dedicada a mi bienamado San Francisco, il poverello d'Assisi
No se qué nevado es ése que se ve al fondo. Lo averiguaré.
Centro de la ciudad
Basílica de Popayán (estado actual) 
(Todas las imágenes son tomadas de la red)