Cada año el verano (el europeo porque el otro es eterno acá) nos regala un momento de dicha infinita: la llegada de nuestras niñas y otro de una tristeza indescriptible: su regreso a Lyon.
Desprenderme de ellas es como si me arrancaran algo de las entrañas mismas. No es una figura literaria, es así y las que son madres saben de qué les estoy hablando. Las que no lo son, simplemente imagínenlo. Aún imaginándolo duele.
Mi Tati se va el 15 de Septiembre pero...llegaría una semana tarde a su Universidad y teme que éso afecte la beca que se ganó porque hay un compromiso estricto de no faltar a clases. Quizá no sea muy evidente que se den cuenta, sobre todo al comienzo del semestre, pero de todas maneras está considerando seriamente la posibilidad de adelantar su viaje, si encuentra cupo en la aerolínea.
De más está decir que a mi ya me empezaron " mis fatiguitas de muerte y mis sudores de agonía".
Es que ésto es un continuo tener el alma en la boca: los trayectos casa-aeropuerto-casa (allá y acá) y sobre todo el vuelo... mis niñas, mis seres queridos y yo misma siempre viajamos en aviones custodiados por mis bienamados Angeles de la Guarda y cuanto espiritu protector puebla las Dimensiones Superiores.
Para blindar el sistema de seguridad llamo a mi mamá (ferviente católica y Mariana a morir) y a mi madrastra (cristiana con fe inquebrantable) para que, por favor, oren y oren y oren desde que las niñas salen de su apartamento en Lyon hasta que llegan a nuestra casa en Cali (y lo mismo en sentido inverso).
Mi mamá refuerza su altarcito doméstico con una veladora extra y lo cierto es que sus oraciones maternas y abuelísticas más el manto protector en el que nos envuelve a sus 11 hijos con ayuda de sus Santos, de la Virgen y del Todopoderoso han sido siempre nuestro escudo protector, el que nos libra "de todo mal y peligro en todo lugar y momento." (Amén).
Gracias, má. Love u 4 ever (así se escriben los jóvenes en la red...jajaja).
(Mientras tanto el monstruo peludo, fosforescente y con ojos inyectados de sangre negra y hedionda crece, crece y crece alimentado por mi tristeza y mis angustias)
aprovecha mucho, a mi me duele igual dejar a mi familia cuando los visito y me da tanta angustia encontrar a mi madre mas vieja cada vez que la veo! ayyyy, ni me pongo a pensar en eso que lloro!!
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