Han trasladado el Muro de los Lamentos a la cocina de mi casa.
Aunque en ocasiones me encuentro también una réplica en la sala y hasta en el
dormitorio conyugal.
Mientras elabora sus crêpes matinales para el desayuno o hace pain
perdu para mortificar a esta diabética desde tempranas horas del día, el gringo
comenta que quiere ir a Siberia y yo le contesto que me parece excelente
idea....siempre y cuando se pueda quedar algunos añitos por allá en plan
descanso (para los dos)...pero como cuántos? Veinte años será mucho? Dice el
tango que “veinte años no es nada”… entonces mejor treinta o treinta cinco, más
tampoco porque no hay que abusar de la suerte
ni de la paciencia del gringo.
Acá, en tantos años de disfrutar y sufrir en este país en vías de
desarrollo, no ha podido encontrar un azúcar que se parezca ligeramente a la
cassonade...nuestra azúcar morena (sin refinar) no tiene nada que ver con ella
porque....”ah...ese sabor, ese aroma de la cassonade esparcida sobre las
crêpes... como te atreves a comparar, hija de Dios?” ( no se de dónde provenga
la cassonade, quizá de las remolachas y la nuestra es azúcar de caña…te dice
eso algo, gringo? Explicaría la diferencia? )
(NB: la cassonade, según Monsieur Google, también puede obtenerse
de la caña de azúcar pero en Bélgica, específicamente, se saca de las
remolachas…así que el gringo jamás encontrará su añorado sabor por estos pagos.
Que se compre unos kilitos antes de irse para sus largas vacaciones en Siberia.
Y que los disfrute. La cassonade y sus días de descanso.)
Lo cierto es que la cassonade es la materia prima en todo lo que le
halaga el paladar al gringo: tarte au sucre, spéculoos, flan à la flamande,
crêpes et gaufres.
Se vanagloria también el
señor de que en SU país las legumbres saben mejor (no diferente, MEJOR), que los
cortes de carne en SU país hacen más apetecibles los platos, que los productos
lácteos se ven (no que saben sino que se ven) de mejor calidad en SU país… ésos
son algunos de sus lamentos borincanos en la cocina o en el supermercado. Menos
mal que los hace en francés que si no…le caerían tomatazos y lluvia de huevos
crudos porque de susceptibles está lleno este país.
Para qué sigo haciendo la lista, saldría un Memorial de Agravios y
no, no les quiero amargar el rato.
Fuera de casa, en la calle, sigue la letanía : que « allá » hay más
respeto por el peatón (me toca darle la razón), que los buses de transporte
público y los taxis están mejor conservados
y mantenidos « allá » (le concedo parcialmente la razón, acá están
renovando, por ley, todos los vehículos de transporte masivo, que eran
realmente un atentado contra el usuario).
Que acá tenemos mucha delincuencia, mucho robo, mucha corrupción,
muchos asaltos y asesinatos… yo supongo que en Bélgica no asaltan, no roban, no
matan, no hay ladrones de cuello blanco ni asesinos en serie ni autores de
masacres…(si, si, si !!! Ya se que no es tan común como acá, que allá se vive y
se camina por las calles con más tranquilidad pero es que no me las puedo dejar
ganar todas del gringo…y mi orgullo nacional ? Mi sentido del patriotismo ?
Quien podrá defender a Colombia si no soy yo ?)
Me queda una última disculpa : » es que allá no hay tanta hambre ni
desigualdades sociales como acá »…aunque internamente no me convence que eso
justifique nuestra delincuencia…quizá la explique pero nada más.
Se queja también amargamente el gringo de la publicidad en los
programas de TV y la razón está completamente de su lado porque en las
emisiones hay que aguantarse que casi el 50% del tiempo se le dedique a la
pauta publicitaria.
No soporta el ruido ambiental (y éso que este asunto ya está más
controlado que antes), ni los estallidos de la pólvora para celebrar cualquier
cosa, ni la música de las comparsas ambulantes, ni los trancones de tráfico
(menos comunes que en años pasados porque han mejorado la malla vial)
Pero no le digan al gringo que nos regresemos para el paraíso
perdido, que nos vamos a vivir de nuevo a ese país que yo adoro más que al mío
desde la primera vez que puse mis pies ahí…su Muro de los Lamentos aplica
también para la Belgique : que si los altos impuestos … que si la falta de
oportunidades laborales sobre todo después de haber estado tanto tiempo por
fuera… que si la dificultad para ser independiente en lo profesional…que si ese
clima tan merdique casi todos los días del año (cosa que a mi no me molesta
para nada)… que si ésto, que si lo otro…
Yo lo único que tengo que reprocharle a los belgas (y que conste
que yo también soy belga par mariage) es que son muy tacaños con sus nacionales
en el extranjero y nunca echan un salvavidas cuando es necesario como si hacen
los franceses con sus coterráneos en el exilio.
En una época económicamente muy difícil para nosotros, el gringo se
apersonó en la Embajada de su país en Bogotá solicitando una ayuda para la
educación de nuestras hijas en el Liceo Francés, por el derecho que ellas
tenían de educarse dentro de la cultura francófona, como ciudadanas belgas
legalmente reconocidas.
Al pobre gringo lo despacharon a casa con la cola entre las patas
diciéndole que si realmente acá en Colombia nos estábamos viendo a gatas en el
tema educativo nos devolviéramos a Bélgica, que allá la educación era gratuita
y tan buena como la de los franceses en su Liceo. O que cambiáramos a las niñas
a otro colegio nacional menos caro.
Lo mío con Bélgica debe ser amor puro e incondicional porque éso no
disminuyó ni un ápice mi devoción por le plat pays.
El gringo en cambio….ahí fue cuando empezó a construir a domicilio
su Muro de los Lamentos, piedra por piedra…que para eso había trabajado como
burro de carga mientras vivió allá, que para éso había pagado impuestos bien
altos, que para éso llevaba tantos años fuera del país, sin causarle ningún
gasto o molestia al Gobierno para que le vinieran a salir con el cuento de que
entonces se devolviera para dónde nunca debió salir, que lo más era que le
ayudaban con los trámites de repatriación para él y su familia (cuestiones
administrativas, no económicas) y que cambiara sus criaturas de colegio y más
vale les hablara en francés en casa y que… y que… y que…
Pero como Dios aprieta pero no ahoga, las cosas retomaron
nuevamente su cauce. Sin embargo, el Muro comenzó a crecer y crecer en anchura
y altura. Ahora está más sólidamente construido que el de Jerusalem y amenaza
con alcanzar la longitud de la Muralla China porque el gringo cada vez critica,
rezonga y se lamenta más. Coloca una piedra por Colombia y otra por Bélgica,
dos por Bélgica y otras dos por Colombia.
El consuelo es que los de allá y los de acá estamos
democráticamente empatados.

El paraiso no se encuentra en un lugar, es un estado mental :) abrazotes Madreselva
ResponderEliminarTienes un premio. Fijate en la entrada del 1 de enero de mi blog. hay algo para ti. Se llama Lovely Blog, buscalo. Besos
ResponderEliminarBien cierto lo que dices, Mel.
ResponderEliminarPero para la condición humana el pasto es siempre más verde en el jardín del vecino y lo seguirás viendo así aunque luego el vecino seas tu.
Saludos y abrazos
Gracias, Sergio.
ResponderEliminarMisión cumplida por mi parte.