jueves, 17 de enero de 2013

El Muro de los Lamentos

Han trasladado el Muro de los Lamentos a la cocina de mi casa. Aunque en ocasiones me encuentro también una réplica en la sala y hasta en el dormitorio conyugal.

Mientras elabora sus crêpes matinales para el desayuno o hace pain perdu para mortificar a esta diabética desde tempranas horas del día, el gringo comenta que quiere ir a Siberia y yo le contesto que me parece excelente idea....siempre y cuando se pueda quedar algunos añitos por allá en plan descanso (para los dos)...pero como cuántos? Veinte años será mucho? Dice el tango que “veinte años no es nada”… entonces mejor treinta o treinta cinco, más tampoco porque no hay que abusar de la suerte  ni de la paciencia del gringo.

Acá, en tantos años de disfrutar y sufrir en este país en vías de desarrollo, no ha podido encontrar un azúcar que se parezca ligeramente a la cassonade...nuestra azúcar morena (sin refinar) no tiene nada que ver con ella porque....”ah...ese sabor, ese aroma de la cassonade esparcida sobre las crêpes... como te atreves a comparar, hija de Dios?” ( no se de dónde provenga la cassonade, quizá de las remolachas y la nuestra es azúcar de caña…te dice eso algo, gringo? Explicaría la diferencia? )

(NB: la cassonade, según Monsieur Google, también puede obtenerse de la caña de azúcar pero en Bélgica, específicamente, se saca de las remolachas…así que el gringo jamás encontrará su añorado sabor por estos pagos. Que se compre unos kilitos antes de irse para sus largas vacaciones en Siberia. Y que los disfrute. La cassonade y sus días de descanso.)

Lo cierto es que la cassonade es la materia prima en todo lo que le halaga el paladar al gringo: tarte au sucre, spéculoos, flan à la flamande, crêpes et gaufres.

Se vanagloria  también el señor de que en SU país las legumbres saben mejor (no diferente, MEJOR), que los cortes de carne en SU país hacen más apetecibles los platos, que los productos lácteos se ven (no que saben sino que se ven) de mejor calidad en SU país… ésos son algunos de sus lamentos borincanos en la cocina o en el supermercado. Menos mal que los hace en francés que si no…le caerían tomatazos y lluvia de huevos crudos porque de susceptibles está lleno este país.

Para qué sigo haciendo la lista, saldría un Memorial de Agravios y no, no les quiero amargar el rato.

Fuera de casa, en la calle, sigue la letanía : que « allá » hay más respeto por el peatón (me toca darle la razón), que los buses de transporte público y los taxis están mejor conservados  y mantenidos « allá » (le concedo parcialmente la razón, acá están renovando, por ley, todos los vehículos de transporte masivo, que eran realmente un atentado contra el usuario).

Que acá tenemos mucha delincuencia, mucho robo, mucha corrupción, muchos asaltos y asesinatos… yo supongo que en Bélgica no asaltan, no roban, no matan, no hay ladrones de cuello blanco ni asesinos en serie ni autores de masacres…(si, si, si !!! Ya se que no es tan común como acá, que allá se vive y se camina por las calles con más tranquilidad pero es que no me las puedo dejar ganar todas del gringo…y mi orgullo nacional ? Mi sentido del patriotismo ? Quien podrá defender a Colombia si no soy yo ?)

Me queda una última disculpa : » es que allá no hay tanta hambre ni desigualdades sociales como acá »…aunque internamente no me convence que eso justifique nuestra delincuencia…quizá la explique pero nada más.

Se queja también amargamente el gringo de la publicidad en los programas de TV y la razón está completamente de su lado porque en las emisiones hay que aguantarse que casi el 50% del tiempo se le dedique a la pauta publicitaria.

No soporta el ruido ambiental (y éso que este asunto ya está más controlado que antes), ni los estallidos de la pólvora para celebrar cualquier cosa, ni la música de las comparsas ambulantes, ni los trancones de tráfico (menos comunes que en años pasados porque han mejorado la malla vial)

Pero no le digan al gringo que nos regresemos para el paraíso perdido, que nos vamos a vivir de nuevo a ese país que yo adoro más que al mío desde la primera vez que puse mis pies ahí…su Muro de los Lamentos aplica también para la Belgique : que si los altos impuestos … que si la falta de oportunidades laborales sobre todo después de haber estado tanto tiempo por fuera… que si la dificultad para ser independiente en lo profesional…que si ese clima tan merdique casi todos los días del año (cosa que a mi no me molesta para nada)… que si ésto, que si lo otro…

Yo lo único que tengo que reprocharle a los belgas (y que conste que yo también soy belga par mariage) es que son muy tacaños con sus nacionales en el extranjero y nunca echan un salvavidas cuando es necesario como si hacen los franceses con sus coterráneos en el exilio.

En una época económicamente muy difícil para nosotros, el gringo se apersonó en la Embajada de su país en Bogotá solicitando una ayuda para la educación de nuestras hijas en el Liceo Francés, por el derecho que ellas tenían de educarse dentro de la cultura francófona, como ciudadanas belgas legalmente reconocidas.

Al pobre gringo lo despacharon a casa con la cola entre las patas diciéndole que si realmente acá en Colombia nos estábamos viendo a gatas en el tema educativo nos devolviéramos a Bélgica, que allá la educación era gratuita y tan buena como la de los franceses en su Liceo. O que cambiáramos a las niñas a otro colegio nacional menos caro.

Lo mío con Bélgica debe ser amor puro e incondicional porque éso no disminuyó ni un ápice mi devoción por le plat pays.

El gringo en cambio….ahí fue cuando empezó a construir a domicilio su Muro de los Lamentos, piedra por piedra…que para eso había trabajado como burro de carga mientras vivió allá, que para éso había pagado impuestos bien altos, que para éso llevaba tantos años fuera del país, sin causarle ningún gasto o molestia al Gobierno para que le vinieran a salir con el cuento de que entonces se devolviera para dónde nunca debió salir, que lo más era que le ayudaban con los trámites de repatriación para él y su familia (cuestiones administrativas, no económicas) y que cambiara sus criaturas de colegio y más vale les hablara en francés en casa y que… y que… y que…

Pero como Dios aprieta pero no ahoga, las cosas retomaron nuevamente su cauce. Sin embargo, el Muro comenzó a crecer y crecer en anchura y altura. Ahora está más sólidamente construido que el de Jerusalem y amenaza con alcanzar la longitud de la Muralla China porque el gringo cada vez critica, rezonga y se lamenta más. Coloca una piedra por Colombia y otra por Bélgica, dos por Bélgica y otras dos por Colombia.


El consuelo es que los de allá y los de acá estamos democráticamente empatados.

4 comentarios:

  1. El paraiso no se encuentra en un lugar, es un estado mental :) abrazotes Madreselva

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  2. Tienes un premio. Fijate en la entrada del 1 de enero de mi blog. hay algo para ti. Se llama Lovely Blog, buscalo. Besos

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  3. Bien cierto lo que dices, Mel.
    Pero para la condición humana el pasto es siempre más verde en el jardín del vecino y lo seguirás viendo así aunque luego el vecino seas tu.
    Saludos y abrazos

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  4. Gracias, Sergio.
    Misión cumplida por mi parte.

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Gracias a quienes han pasado a visitarme en Mi Jardin Secreto para leerme y dejar sus huellitas