La abuela que nunca fue abuela. Siempre Madre. Mamá Elvira. Nunca pudimos llamarla de otra manera.
La segunda madre para la mayoría de sus numerosos nietos y para uno de ellos, la única mamá que la vida y el amor le regalaron.
Su recuerdo, mamá Elvira, se pasea entre viandas y cacerolas. Se enreda entre sopas y guisos humeantes y olorosos y en la dulce espesura del manjar blanco batido en paila de cobre y cuyo pegado era el premio final a nuestra impaciente espera.
Porque cuando usted nos cocinaba, mamá Elvira, nuestro Paraíso quedaba en su cocina.
Tantas anécdotas de infancia, de adolescencia, de vida adulta vividas en torno a usted. Mejor aún: gracias a usted.
Rosario de recuerdos que en vida suya desgranábamos entre risas. Collar de reminiscencias que de hoy en adelante repasaremos entre nostalgias.
De la muerte dicen muchas cosas: que es la última batalla que los humanos siempre llevamos perdida y que estas despedidas no son más que “un hasta luego, un breve adiós”.
Dicen también que “morir es volver a casa”. Vaya entonces en paz con Dios y con nuestros eternamente bienamados difuntos, mamá Elvira.
(Agosto 28 de 1912 - Enero 3 de 2010)
(Escrito y publicado hace cuatro años)
Seguramente estará en el cielo protegiéndolos a todos ustedes que la quieren tanto.
ResponderEliminarBesos
Así es, Betty. Vivió 98 años pero los últimos 8 estaba muy impedida y con enfermera día y noche para su cuidado personal.
EliminarAbracitos
Se ve que la amabas mucho y que fue un gran ejemplo, de amor, es bonito como la describes.
ResponderEliminarMe gusta el cambio de look del blog
Besotes miles
Lo que escribí: fue madre de un solo hijo biológico pero ese hijo le dió una cantidad de nietos a los cuales ella cuidó y protegió cuando fue necesario como si se tratara de sus propios hijos.
EliminarEstoy en la onda minimalista... a ver cuánto me dura, me aburro rápido con el mismo look en el blog.
Abracitos