domingo, 19 de abril de 2015

No estamos solos (1)



¡¡¡¡¡ CUIDADOOOOOOOO !!!!!
 El grito del míster resuena en la casa y retumba en mis pobres oídos cuando me dispongo a cruzar la sala. Me detengo en seco. Aturdida y presa  del pánico lo miro con una expresión que es todo un poema al desconcierto.

Será que la guerrilla narcoterrorista de este país  ha  sembrado minas  quiebrapatas  en el salón de nuestra nueva casa como lo han hecho en algunas zonas del suelo colombiano? (y que encima se niegan a retirar dizque en pleno proceso de paz?)

Afortunadamente no. Nos hemos salvado por un pelo (de un calvo).  Lo que atraviesa el recinto es un escuálido ciempiés de unos escasísimos cms de largo. Yo digo que es ciempiés pero la verdad es que no le conté las patas.

 El bichito atraviesa el espacio con toda la parsimonia del caso (a pesar de sus numerosas patitas).

El mister ha hecho como cuatro anillos de seguridad a su alrededor para que las 3 perras y los bichos bípedos que pueblan esta casa no lo manden (emos) directamente al  mundo espiritual  de los invertebrados tropicales.

“Por qué tanto escándalo? No es una invasión de extraterrestres. Este animalito no hace nada” (Escándalo! Si yo no he dicho esta boca es mía a pesar de la repulsa que me producen estas criaturas de la Naturaleza) pero saco mi arsenal informativo:

"Que no hace nada, míster? Lea, vaya lea, la reseña en Google (le informo adelántandome unas cuantas horas a mi investigación on line. Recuerdos del futuro, que le llaman) Es un quelópodo (se me ha olvidado mirar qué es un quelópodo pero creo que es una especie de miriápodo. Ejem en qué íbamos?) y si, su mordedura puede poner en serios aprietos (incluso mortales) a sus victimas sobre todo si éstas sufren de alergias. (por aquello de los shocks anafilácticos)

En honor a la verdad, los ciempiés que me mostró Google describiéndolos como les cuento arriba  solo se parecen al que me estaba bloqueando el paso en mi propio casa, en que se arrastran por el suelo, es decir reptan. (De acuerdo, de acuerdo, no reptan. Caminan, que para éso mi Dios les dió tantas patitas)

 Los de Google parecen alacranes pero igual creo que no lo son. “Nuestro” ciempiés debía ser una especie  mutante y doméstica  o un lejano antepasado primitivo de los ciempiés que hibernan en Google pero igual no me fio. "No hay enemigo pequeño", nos advirtieron  siempre los mayores de la familia.

Por lo pronto el míster, que de bicho tropicales sabe muy poco porque no los conoce desde niño ni tuvo abuelos colombianos viviendo en el campo, está digiriendo la peligrosidad de este animalito  invertebrado que él  ayudó a subir en una servilleta de papel para luego depositarlo delicadamente en el jardín trasero de la casa.

Ya los observa  con desconfianza, se queda fuera de los tres más cercanos anillos de seguridad y ya no me mira con cara de “qué cobarde y escandalosa eres!” (de quien fue el grito de alerta? Mío? Mío, míster?)

Claro que bichos rastreros más peligrosos que los alacranes negros venenosos son otros que también se esconden en  las selvas colombianas pero  que en vez de ponzoñas portan fusiles, granadas, siembran minas quiebrapatas, secuestran, extorsionan, matan con alevosía.

(No nos engañemos, nada de ciempiés: las fotos en Google no concuerdan ni siquiera tratándose de la clase doméstica así que, en nuestro caso, se trataba probablemente de un inofensivo gusanito de jardín o de un ciempiés piernicortico.)

2 comentarios:

  1. Me reí mucho, me esperaba algo de un fantasma y apareció un ciempies!!
    Tu descripción es sencillamente exquisita. Supongo que esto es parte de tu nueva vida en el campo, tu nuevo contacto con las distintas especies.
    Yo sólo gritaría ante la aparición de una araña, fobia total y absoluta al insecto de 8 patas, con el ciempies no hubiera sido grave aunque sí precavida.
    Espero leer el no estamos solos 2. Sólo te pido que si fue una araña no me pongas fotos!!!
    Besos!!

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  2. Bienvenida al mundo de los bichos... yo admiro al Mister por invitarlo a salir tan amablemente yo le daba un zapatillazo y aunque suene terrible terminaría con su existencia.
    Odio las serpientes y mi marido las arañas y las abejas (aunque es un tema más médico jeje), Cachete le tiene fobia alas palomillas (no se como se llaman en otros lados, quizás polillas) son como maripositas bien pequeñas y andan principalmente de noche, si la sientes gritar como que vio al mismo demonio seguro es una palomilla, la Tijereta no tiene miedo a los bichos aún, aunque me pinta que tira a las arañas igual que el padre.
    Besotes y espero la segunda parte, a ver que otro bicho se les cruza en frente.
    Besotes

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Gracias a quienes han pasado a visitarme en Mi Jardin Secreto para leerme y dejar sus huellitas