domingo, 30 de octubre de 2016

Ida, otra película polaca muy de mi gusto

No se qué me gusta más: si el cine o la lectura.

Esta tarde dominical, víspera del regreso del mister de su viaje de dos meses a Francia y a Bélgica, he escogido una película: Ida, relativamente reciente (2013)



“Anna, una joven novicia en la Polonia de 1960, está a punto de tomar sus votos cuando descubre un oscuro secreto familiar que se remonta a los años de la ocupación Nazi.

Anna es abandonada en un orfanato y, sin más opciones reales en la vida, decide quedarse dentro de la Iglesia que la ayudó a crecer. Una decisión que la Madre Superiora quiere que la muchacha la tome a conciencia, conociendo a una tía que siempre supo de su existencia, pero que jamás quiso reclamarla para criarla. De esta forma, Anna descubre que su nombre de nacimiento es Ida y que proviene de una familia judía que perdió la vida durante la Segunda Guerra Mundial.”

Es una película filmada en blanco y negro, llena de muchos momentos de silencio, recreando la atmósfera comunista de los años 60  y desarrollada en pequeños pueblos polacos. No se qué tengo con Polonia. Debí haber vivido allí alguna vida pasada. No me  explico de otra manera esta relación de amor.

Una película que a veces (muchas) se detiene en una escena de tal manera que parece que la cinta está hecha de fotografías. Una colcha de retazos fotográficos.

Ganadora del Oscar 2015 a la mejor película extranjera de habla no inglesa.

La película me gustó mucho.

La tía de Ida vive en apartamento austeramente decorado en un edificio viejo, asi como era en Bruselas el de mi difunto suegro, ruso y comunista por convicción. Cómo lo echo de menos, camarada Nicolas!!!! 

No diría que murió antes de tiempo. Tenia algo así como 84 años y un enfisema pulmonar que fue finalmente lo que se lo llevó un día a la madrugada, completamente solo en su apartamento. Igual estaría muerto al día de hoy porque sería ya centenario.

Me "tocaron" muy hondamente muchos elementos presentes en la cinta: el convento con sus altos y sólidos muros de piedra. La ceremonia de los votos. Las postulantas con sus coronas de flores trenzadas por ellas mismas. Sus votos de castidad, pobreza y obediencia pronunciados con voz clara y audible. El cambio de velo.

 Ya no hay marcha atrás.

Yo pude ser una de ellas, vivir lo mismo, escoger igual camino. Monja de clausura. Qué lindo me parecía! Así como Clara de Asís o como Santa Teresita del Niño Jesús. Pero sin aureola de santidad, claro está, nunca pretendí eso. Me conozco muy bien desde siempre.

Alguna vez les conté que de niña yo quería ser monja, verdad? . En serio. Pero se que mis padres nunca lo hubieran permitido. Mi mamá, especialmente; ella fue criada en internados desde los  9 años edad en que quedó huérfana de madre y poquísimo afecto era el que le tenía a las monjas. Quedó odiando los internados, la disciplina que les imponían … pero aprendió a tejer con dos agujas y a bordar punto de cruz con tal perfección que el bordado era casi lo mismo al derecho que al revés, sin nudos ni entramados. Me enseñó ambas cosas. Me revisaba los reveses del bordado (hasta bien entrada yo en la adultez) pero nunca pude ser tan prolija y cuidadosa como ella. Ya no tejo, ya no bordo. Ahora hay internet.

Las dos últimas películas polacas que he visto tienen, curiosamente, el mismo escenario: un viejo convento. Una historia de monjas. Son en blanco y negro y transcurren durante la época invernal. Pero eso me gusta. A veces soy  sombría y me encantan las penumbras. Me gustan esas cintas  que recrean tiempos pasados. Que llevan a sus protagonistas a flashbacks de sus historias personales o familiares.  

Influencias de mi profesión, con toda seguridad.

4 comentarios:

  1. Habrá que verla...
    No sabía que habias querido ser monja...
    buena semana

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    1. Así como lo lees!!!
      Otra historia estaría contando! jajajaja
      Abracitos

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  2. Madreselva, tu review ¡me tienta a ver la película!
    Yo tampoco sabía que querías ser monja de chiquita. ¿Sabés? Yo también decía eso y mi familia estaba espantada, jajaja. No sé si vayas a creerlo pero, incluso, también suelo tener mis momentos sombríos... :P
    Un beso grande y lindo domingo ♥

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    1. Nos cuentas tus impresiones si te animas a verla.
      Para ser monja y resignarse a vivir en clausura (que era lo que yo quería) si tiene uno que tener su ladito sombrío y medio oscuro)
      :) :) :)

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