martes, 4 de junio de 2013

Reflexiones sobre mi maternidad fraternal

Salidas así como de madre-solo-hay-una-gracias-a-Dios he tenido pocas, yo creo (creo!) que se pueden contar con los dedos de una mano y sobran dedos:

* Porque lo digo yo, que soy tu mamá. Y punto.
* Porque yo mando. Y punto.
* Porque yo quiero que se haga así. Y punto.
* Porque lo que usted tiene que hacer, señorita, es obedecer sin preguntar. Y punto.
* Porque yo se mejor que usted lo que le conviene. Y Punto.

Ayyyyyyyyy no me sobraron dedos en una mano sino que hasta me faltó uno!

Nótese que cuando he ejercido de “madre-solo-hay-una-gracias-a-Dios” no las tuteaba ni las voseaba sino que las trataba de riguroso “usted”… y eso las hacía oír pisadas de animal grande y les daba la pauta de lo que les iba a correr pierna arriba.

Pero no me guardan rencor, según he podido constatar. Si hasta me dijeron en días pasados que ellas no habían sido unas niñas rebeldes porque yo no había sido una madre autoritaria y prohibitiva en asuntos banales.

Es que he estado mirando para atrás, analizando en plan  mamá-psicóloga-desocupada, mi relación materno-filial con estas dos muchachitas y he descubierto, encantada por demás, que más que madre yo he sido realmente como una hermana mayor con las dos.

Como tal las he cuidado (sobreprotegiéndolas en ocasiones muy, muy escasas y puntuales), orientado, hecho frente a sus necesidades afectivas y económicas (con colaboración del míster, pero por lo menos lo del dinero se canalizaba a través mío aunque lo diera él)

Como hermanas charlamos hasta dos horas por teléfono con océano de por medio, nos actualizamos en noticias de allá y de acá (soy la que las pone al día de todos los chismes del clan)… pero eso de que ellas me cuentan todo, todo lo suyo, como se jactan algunas madres e hijas… pues no! Ese cuento no me lo creo. Cómo va uno a contarle a su mamá todas sus intimidades? Si hay aspectos de la vida que son muy privados! 
No, no, no… no me vengan con ese cuentico.

Eso de “yo soy la mejor amiga de mi hija”… yo lo escribiría diferente: mis hijas y yo somos muy buenas amigas… pero cada una de ellas tiene sus mejores amigas, así como yo tengo las mías (no las nombro para no ofender a la que se quede por fuera pero no son más de cuatro, aquí si seguro que me sobra al menos un dedo de una mano). 
Pero Susy es la “más mejor” de todas, la más antigua, porque somos mejores-amigas-casi-hermanas desde el colegio.

Así que después del análisis retrospectivo, me siento satisfecha del balance de lo que he sido y he hecho con y por mis hijas-hermanitas menores. 

El míster si ha sido papá pero de ésos que empujan la carreta suavecito y por caminos asfaltados, con tal de que la bruja mala fuera siempre yo, cuantas veces se necesitase. 
El llegaba oportunamente, cual príncipe azul en su blanco corcel, para salvar a las princesitas traviesas de las malas artes de la madrastra cruel a ver “qué estaba pasando ahí” con ese par de angelitos que más cara de "yo no fui" no  podían poner.

Pero no fueron muchas veces, lo confieso. La crianza de estas dos niñas fue un paseo de mañana navideña en coche tirado por percherones, circunstancia que le agradezco (agradecemos) a Dios pero muy especialmente a ellas, que nos hicieron tan fácil  y agradable la tarea.


Hijitas: yo repito gustosa la experiencia con ustedes dos sin quitarle ni ponerle una coma o una tilde a nuestra historia.

No se si ellas dos sean las mejores hijas del mundo (seguramente no) pero si han sido las mejores hijas que el míster y yo hemos podido tener.

Besitos "coochos" para mis dos mágicas princesas! (*)...Perdón, perdón, Grandes Duquesas.

 

(*) Cuando Nathalie estaba pequeñita jugaba con el papá a darle "besitos de pestaña" (acercaba sus ojos a la mejilla de él y se la acariciaba con las pestañas) y también a "besitos cosquillosos" que era besarse mutuamente en el cuello hasta que los dos se reventaban de la risa. Pero como ella aún no hablaba  bien pues decía "coochos".

9 comentarios:

  1. Que lindo Madreselva!! Ojala yo algún día me vea en retrospectiva y me vea igual..., amiga de mis hijas, y que no me reprochen por como las he educado, La maternidad no es un camino de margaritas, suave y mullidito, la verdad es un camino de rosas y dos por tres se nos clavan las espinitas, pero tiene ese maravilloso aroma y esa belleza inigualable.
    Hermosa entrada!!
    Abrazos

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    1. Yo a mis hijas les he dicho (y éso desde pequeñas) que tengan siempre presente que todo lo que hicimos por ellas lo hicimos con el convencimiento de que era lo mejor que podíamos hacer en ese momento y en esas circunstancias, que cualquier error que hubiésemos cometido no fue hecho intencionalmente sino que fue un acto de amor que por una u otra razón no salió bien.
      Con eso los vamos concientizando de que en nuestro caso, no hubo maldad en nuestras actuaciones, que ellos no llegaron con un manual de instrucciones bajo el brazo y que aprendimos a ser mamás con ellos.
      Las tendencias modernas en las relaciones padres-hijos son de compañerismo y orientación y no de autoridad e imposición como antes.
      Seguro que serás una buena amiga de tus chiquitas!! Ya lo verás.
      Saludos y abracitos

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  2. Que hermoso leer esto, en este preciso momento me estoy aguantando las ganas de llorar porque está Molly aquí presente. Yo quisiera haber tenido un mamá como tú pero eso no se puede cambiar, así que intentaré tomar tu ejemplo para parecerme a ti con tus hijas en cuanto a crianza, si me lo permites. Te quiero!!!

    Me has dado en la llaga amiga! Ando bajoneada! Pero me has sacado una sonrisota también!

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    1. Ay, mi niña!!! Ya esto lo comentamos en tu blog.
      El tiempo no se puede echar para atrás, lo que pasó pasó pero lo que sí podemos hacer es comprometernos a no cometer los mismos errores que cometieron con nosotros en nuestra crianza.
      Ya con eso llevamos la batalla ganada contra esos fantasmas del pasado que nos acosan.
      Me ha dolido leer aquí tu comentario y en tu blog el post sobre el tema, porque te imagino de niña, con lastimaduras y con tantas cosas que en su momento no sabías pero que intuías que no eran las más adecuadas...y que te dejaron tantas heridas que parece que aún sangran.
      Claro que puedes tomar de mis experiencias todo lo que creas que te sirve, esa es mi intención cuando comparto vivencias que a mi me dieron resultado: que si a alguien le sirve el testimonio pues que lo adecúe a sus circunstancias personales.
      Yo también he aprendido a quererte en tan poco tiempo porque me pareces un ser sin dobleces ni hipocresías, sin temor a mostrarse tal cual es y yo eso lo super valoro.
      Sigue recibiendo todos los abrazos que necesites, tengo un depósito enorme de ellos.

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  3. madreselva, te leo y se siente tu satisfacción del trabajo bien hecho, me encanta que seas retrospectiva de a ratos y nos compartas de tu historia. un abrazo.

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    1. Si, Mel, tienes razón: siento una satisfacción enorme por lo que el míster y yo pudimos hacer por y con nuestras hijas.
      Pero había buen material de base en ellas.
      Con una mala condición no hubiésemos logrado gran cosa.
      Fueron ellas quienes nos enseñaron a ser padres.
      Para eso hay que estar atentos a las señales que nos mandan nuestros propios hijos, ellos nos van marcando sus necesidades y expectativas.
      Mira que tu lo comentaste en el post donde nos hablas de las diferencias entre tus dos hijos y yo te digo que aunque el amor sea igual para los dos, la manera de transmitírselo debe adecuarse a sus necesidades, tu lo tienes muy claro.
      Para mi lo básico ha sido respetar la esencia de cada una y ellas las de nosotros, sus padres, sin atropellarnos mutuamente.
      Todos cuatro fuimos creciendo codo a codo, aprendiendo los unos de los otros porque es indiscutible que nuestros hijos son también nuestros más grandes Maestros.
      Mil abrazos y sigue por donde vas, tienes tánto que darle a esos niños!! (bueno, y el padre también. Trabajen unidos!)

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  4. Hay muchísimas coincidencias en lo que contás, con lo que he vivido con mis dos hijos que ahora tienen 30 y 26 años.

    Tambien he tratado de acompañarlos, manteniendo la "rienda" un poco suelta... siempre negociando... y me siento tan satisfecha con ellos como vos y le agradezco a Dios los hijos que me ha dado.

    Besos!

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    1. Has dicho la palabra que yo considero correcta y apropiada: "acompañarlos".
      Acompañarlos en su descubrimiento del mundo, orientarlos en el camino pero sin desconocer sus propias expectativas, respetando su proyecto de vida, sus sueños, aunque no sean los mismos nuestros porque hay padres que tienen la tendencia a proyectar sus deseos y hasta sus carencias en los hijos.
      Educar otro ser humano es una responsabilidad muy grande que nos ha sido confiada y nuestro compromiso es cumplir con esa misión lo mejor que podamos.
      Ah.... y las riendas un poco sueltas, si señora, pero que podamos templarlas cuando sea necesario!!
      Negociar es importantísimo porque así nos escapamos de la imposición y la tiranía que es lo que ha creado profundas brechas generacionales.
      Abracitos y claro que sí me gustaría recorrer Bs As en compañía tuya, veo que tenemos muchas afinidades.
      Seguro que se dará!!

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  5. Siempre me he preguntado porque hay familias de padres responsables, atentos, carinosos que tienen hijos que son gente de mal vivir y ninos sin hogar o con situaciones dificiles que se convierten en hombres de bien.... Serà que, a pesar de la genetica, la educaciòn,la contenciòn y los valores que transmiten los padres, hay algo misterioso que no nos podemos explicar? Quizàs......Yo me conformo con tener a un hijo maravilloso, que intentamos criar de la mejor manera, y sin querer ser presumida, creo que lo logramos.
    Abrazos

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Gracias a quienes han pasado a visitarme en Mi Jardin Secreto para leerme y dejar sus huellitas