Llevo 7 días en la República Checa y aún me quedan otros
tres en este país.
He conocido bien a fondo (como me gusta a mi) Praga, Český
Krumlov, Karlovy Vary y ahora estoy en Brno en el apto de una de mis sobrinas,
con otra sobrina que también viene desde Cali (acuérdense que tengo como 40
sobrinos/sobrinas de todas las edades, tamaños y colores).
He caminado mucho en cada ciudad a la que llego. Nathalie dijo ayer (via Iphone) que yo era de las viajeras que en cada sitio donde estaba no dejaba piedra sin levantar a ver qué había debajo. Y mentira no es!!!
Mañana Martes, mientras mi sobrina Valentina se va a
trabajar en sus investigaciones de Biología en su laboratorio, Beatriz y yo
haremos una escapada a Bratislava (Eslovaquia) y ya el miércoles ella va a
París a encontrarse con mis dos hijas para hacer un corto “viaje de primas” y yo,
mientras tanto, habré llegado ya a Lyon en autobús.
Me queda faltando Ljubljana, la capital de Eslovenia, país
más cercano a Francia pero no estoy muy segura de alcanzar a hacerlo en esta
ocasión aunque estoy cuadrando presupuesto.
Me la he pasado de 10 pero ya quiero ir a estar con mis
chicas. A la mayor aún no la he visto en esta ocasión porque cuando yo llegué a
Lyon ella estaba todavía en Boston a donde viajó por dos meses. Y quiero
abrazarla!!!!!!!!!!!!!! Hace casi dos años que no la veo personalmente a ella
así que imaginen el afán que tengo de llegar a estar con mi Gran Duquesa mayor.
En Lyon organizaré el blog y las fotos para compartirles
pues me quedaré allí hasta el 22 de Noviembre, fecha en que regresaré a mi vida
de todos los día en Colombia.
(Les adelanto que el corazón se me quedó en pedacitos por
todos los rincones de Cracovia, ciudad que me fascinó y mis lágrimas se las
regalé a Auschwitz-Birkenau, envueltas en un profundo dolor, tristeza y hasta incredulidad)
El mail más esperado por mi familia. Rescatado de mi correspondencia privada con ella y que por supuesto, irá en el blog.
28 de Octubre. Otoño de 2013
Medio en shock y llorando mientras les escribo.
Una cosa es ver fotos, leer testimonios, ver películas y
otra enfrentarse en la realidad con todo ésto, con los escenarios donde todo
pasó.
No entiendo cómo puede haber personas que se atreven a
negar que estas cosas ocurrieron.
Lo que más me impactó fueron: las cientos y cientos de
fotos de momentos felices en familia cuando nada hacía presagiar el horror que
se avecinaba, las vitrinas con la ropa de los bebés casi destrozada y los
objetos personales (zapatos, maletas, artículos de aseo personal,
prótesis) porque pensaba siempre en quienes habrían sido sus dueños y cual su
suerte: murieron, sobrevivieron, escaparon? Cómo fue para ellos vivir después
de haberlo perdido todo, hasta su dignidad?
En el Muro de la Muerte me quebranté e hice mucha oración
para los difuntos y pedidos de perdón para los victimarios.
Visité el pabellón donde se honra la memoria de los
deportados franceses y belgas, porque históricamente algo de todo éso le toca a
mis hijas.
No encontré nada para los rusos porque también hubiera
pasado por esa exposición.
Hice la visita como en tres horas, a mi ritmo. Fue un
buen día de otoño, con viento muy fresco, hojas cayendo de los árboles, cielo a
ratos oscuro, a ratos soleado.
Pero lo que realmente me impactó y me golpeó fuerte fue
Birkenau. Yo pensaba que era un campo menor pero cuando vi su inmensidad me
quedé helada con su capacidad de albergar deportados. Allí sí que vivencié la
magnitud del genocidio. Y éso que este era solamente uno de las tantos campos.
No me pregunto dónde estuvo Dios en todos esos sitios y
momentos porque de alguna manera estaba allí... pero si me pregunto dónde
estaba el resto de la Humanidad, por qué se permitió que ésto ocurriera... por
qué se permite, de hecho, que sigan ocurriendo cosas parecidas...
Me sacudió fuertemente la vista de tantas barracas.
Ahora, pareciera que allí nunca pasó nada: todo tan limpio, tan bien
conservado... a excepción de las cámaras de gas que los nazis alcanzaron a destruir
y cuyas ruinas se conservan tal cual.
Me emocionó ver varios grupos de estudiantes (debían
haber venido de Israel) portando sobre sus hombros la bandera de su país con la
Estrella de David o haciéndola ondear al viento (que estaba fuerte).
Hicieron oración ante las cámaras de gas destruidas y
dejaron piedritas con inscripciones, sobre todo los hombres mayores que los
acompañaban.
Podría resumir en pocas palabras mi vivencia? Sí:
compasión, incredulidad, soledad, frío y un espeso silencio de
muerte, roto solamente por el ruido de las pisadas de los visitantes.
Si nadie habla, si nadie camina, lo único que se escucha
es el silbido del viento entre los árboles. Ni un canto de pájaros. Es como si
el tiempo se hubiera estancado sobre los edificios rojos de Auschwitz y el Campo estuviera fuera del mundo que lo circunda, como en una dimensión aparte.
Es la soledad de la muerte, del horror, del injusto sufrimiento humano.
Que descansen en paz todas estas almas con el consuelo de
que el mundo no las ha olvidado, de que nunca podremos olvidarlas ni a ellas
ni, lamentablemente, a sus victimarios porque sus tristes destinos están irremediablemente ligados por toda la eternidad.
Que las victimas (directas o indirectas) de esta barbarie
puedan perdonar desde sus propios cielos a sus torturadores y que la
inconsciencia, la intolerancia y la maldad humanas no vuelvan a manifestarse ni
de esta ni de ninguna otra manera.
De todos
nosotros depende.
Saber que estás tan bien disfrutando de ese viaje me llena de alegría!
ResponderEliminarCuando estuvimos en Alemania, no quisimos recorrer los campos de concentración y ahora ni soporto leer tus líneas, es algo tan cruel lo que ha pasado que me niego a soportarlo y me limito a rezar por esas inocentes familias.
Abraza a tus hijas y pulica FOTOS cuando puedas.
Besos
Hola! Que genial que estes disfrutando a fondo del viaje.
ResponderEliminarEspero que prontito puedas darle el abrazo tan esperado a tu hija.. me imagino que debes estar de lo mas ansiosa por el encuentro!!
Como te contaba, sueño con poder conocer la Republica Checa. Praga me encantaría. En Brno vive una chica con la que tenemos correspondencia virtual desde hace unos diez años. Ella estudió español y comenzamos a escribirnos a través de un foro. Aunque ahora no lo hacemos muy seguido cada tanto tengo noticias de ella y de su ciudad. Me encanta el intercambio cultural que surge con eso.
Que sigas paseando!! beso
Hola Madreselva!! me encanta que estes disfrutando tanto de este viaje tan lindo! y sobretodo que busques y rebusques cualquier lugar donde se pueda encontrar algo bello por conocer. Sobre tu hija , espero se puedan ver pronto, es bastante tiempo el que no han estado juntas ,asi que me imagino tus ancias y el gran abrazo que se daran..que felicidad!!
ResponderEliminarY lo demas uff!! me quedo helada, es un tema tan delicado para mi porque me recuerda mucho las atrocidades que se cometieron en mi país y que como familia nos toco muy de cerca...aun lloramos la tortura y muerte de mi tio..y todavia estamos averiguando que paso? por lo tanto este tipo de tema me parece tan tremendo, me rompe realmente el corazón. quien se puede creer tener el derecho de semejante daño. es muy cruel!! y espero que de alguna forma se pague.
bueno solo deseo que sigas disfrutando mucho y que nos muestres todas esas fotitos.
muchos besitos
Estimada sra. Madreselva, que entrada más conmovedora... como usted bien dice una cosa es ver imágenes en la tele, o documentales y testimonios y muy diferente y fuerte la experiencia de estar ahí. Estoy de acuerdo con usted ojalá que no se nos olvide para no volver a repetir ese desgraciado suceso.
ResponderEliminarMadreselva que lindo viaje, cuanto paseo y cosas para ver y disfrutar, como has hecho para aguantar 2 años sin ver a tu duquesa! yo creo que no aguantaría, pero a todo uno se acostumbra dicen.
ResponderEliminarSe me puso la piel de gallina cuando leí tu mail, realmente espero que nunca se olvide lo que pasó para que no vuelva a suceder nunca más.
Abrazos gigantes
Estoy muy contenta por el éxito de tu lindo e interesante viaje y sobretodo por el reencuentro con tus dos hermosas y queridas duquesas.
ResponderEliminarEn tu mail sobre los campos de concentraciòn expresaste de manera emocionante los sentimientos de horror que todos nosotros tenemos al respecto.
Quisiera poder creer que estas barbaries no vayan a pasar nunca màs, pero los acontecimientos de cada dìa me recuerdan que la maldad humana no tiene lìmites. Enfin, hay que esperar y como tù comentaste, "de todos nosotros depende".
Un fuerte abrazo
Mi queridísima Bella... qué puedo decirte si desde que leí "el diario de Ana Frank" en la preparatoria (fue mi inicio en el conocimiento de esta barbarie) no podía creer lo que pasaba, luego fue "El Pianista", luego "El niño con pijama de Rayas", luego "la lista de Schindler"... el último libro sobre esta terrible época que nadie debería negar ni olvidar fue "El Pintor de Cracovia", he tenido que dejar de leer un poco porque me afecta mucho. Te envío sinceramente un gran abrazo y muchos besos. Disfruta de tus duquesas que no hay mayor felicidad para una madre que sentir a sus hijos cerca.
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