Pero estas tristes historias de vida tienen un elemento que las hace aún más tristes e increíbles: madres que en su momento se hicieron de la vista gorda y prefirieron fingir que no creían por miedo a cuestionar o a enfrentar a su pareja, por temor a ser abandonadas por el proveedor de la familia a quien no conviene enviar a la cárcel por considerar que aún abusador e incestuoso es necesario económicamente en el hogar.
Prefieren su repugnante presencia en casa a verlo improductivo encerrado entre barrotes.
Pero todo no está dicho...HORROR DE HORRORES!!!!!.... madres que en realidad no les creen a sus hijos. Que justifican esas acusaciones argumentando que el niño nunca ha querido a su padre o padrastro y que por tanto inventaría cualquier canallada con tal de alejarlo de él y de su familia.
Estos abusos incestuosos los esconde la propia víctima o su grupo familiar por vergüenza y también por temor a represalias del agresor o a estigmatizaciones sociales incluso entre parientes.
Secretos familiares. Esqueletos en el armario que nadie se atreve a sacar de su escondite para ventilar sus huesos o darles cristiana sepultura.
Todo ésto me parece REPUGNANTE. No lo entiendo, como me sucede con muchas otras conductas humanas.
Ser psicóloga no me sirve de a mucho para entender. Menos aún para justificar.
Cualquier explicación, aún a la luz de las teorías psicológicas más científicas, no me satisfacen, No me dan claridad. Solamente exacerban mis sentimientos de repudio y de repugnancia.
Y no sucede solamente en los estratos socio-económicos bajos. La perversión y la ignominia, el abuso a menores también se pasean a alto nivel.
Hace algunos meses un reconocido empresario (78 años) de una ciudad en la costa caribeña colombiana fue apresado acusado de abusar de uno de sus nietos.
Y el más reciente caso del cual hemos tenido noticias es el de una mujer que descubrió por azar en el teléfono móvil que había olvidado en casa su pareja actual, un video de él cometiendo actos de abuso sexual con su hijastra de 2 años.
Cualquier pena es poca para estos monstruos asquerosos, ladrones de niñez y de inocencias.
Espeluznante lo que escribes en tu post, sin embargo tenemos que asumir la realidad de una practica che se ha vuelto casi normal en todos los estratos sociales.
ResponderEliminarEntonces me pregunto: ¿ Llegamos a esto porque la mayoria de las personas son seres con aberraciones sexuales? ¿Hemos perdido, con el paso del tiempo, los valores morales y religiosos que nos permetian actuar respetando a los demàs y sobretodo a los niÑos?
Me gustaria saberlo........ Por lo pronto me quedo angustiada por el trauma desgarrador que viven todos los niÑos abusados.
Un abrazo fuerte
Raffaella