No me gusta el fútbol (y lo dice una originaria de un país donde “el
fútbol es pasión”) pero tal como van las cosas pronto diré/escribiré “ahora sí me
gusta el fútbol”
Anoche fui invitada a un restaurante para ver en familia el partido
Colombia – Paraguay con miras a nuestra clasificación para el Mundial de Rusia
2018
Yo de ese juego entiendo poco, casi nada. Que si tiro libre, que si
tiro de esquina, que si penalty… con decirles que el día que hagan un auto gol
voy a preguntar éso qué es y cómo lo hicieron, si es “bueno” o “malo” para el
equipo que lo hizo.
En las mesas vecinas quienes alcanzaban a oírme me miraban como con
incredulidad. Mis hermanos, sobrinos y cuñadas me hacían gestos de “Silencio, en
la casa le explicamos”.
In illo tempore, cuando era apenas una adolescente, los partidos de
fútbol no se veían por televisión sino que mayormente se oían por radio. Y para
mi eso era tortura china porque al menos en mi casa, mis hermanos oían la
transmisión a todo volúmen. Como era en domingo en la tarde entonces estábamos
en casa de la abuela, en un pueblo cercano a Cali, donde a esa hora (y a todas
horas) hace mucho calor.
Entonces la ecuación era: gritería de locutor + gritería de oyentes
por un gol o un casi gol + calor asfixiante + ganas de salir corriendo hasta
las Antípodas (pero no poder hacerlo) asi que tocaba soportar ese martirio sin ni
siquiera una gotica de cristiana
resignación.
De ahí en adelante, en cualquier mundial futbolero, veía las
transmisiones en televisión solo para admirar piernas, traseros, caras guapas y
figuras atléticas de los jugadores (estoy hablando como hombre!!!!) Eso definía
si le apostaba a ese equipo o no. Admito que ni vergüenza me da contarlo.
Anoche parecía que nos habíamos ganado la clasificación a Rusia
2018 pero en cinco minutos o menos un sorpresivo gol de los contrincantes
paraguayos cambió el marcador de un empate 1-1 a un fatal (para nosotros) 2-1 a
favor de los rivales.
Sigo sin entender de qué va la cosa pero me encanta estar en medio
del alboroto que se arma cuando se mete un gol nuestro o de los contrincantes,
los aplausos para nuestra selección, los abucheos cuando se cometen faltas y/o agresiones físicas en el
campo de juego, los reclamos al árbitro (como si él pudiera oírlos detrás de
las pantallas), las instrucciones que desde acá se le dan a los jugadores (todo
el mundo se vuelve director técnico igual o mejor que el oficial), los saltos
de alegría cuando el marcador está a nuestro favor, en fin, toda una gama de
emociones y demostración de las mismas.
Yo ni aplaudo, ni salto, ni grito, ni vocifero, ni insulto, ni le
corrijo jugadas a los futbolistas pero me divierto en cantidades alarmantes con todas esas
demostraciones de los hinchas.
Lo mismo me sucedía cuando, también en épocas muy lejanas y antes
de volverme antitaurina, iba a las corridas de toros. Lo mío era ver por los
binóculos a los toreros (especialmente a Palomo Linares), disfrutar con el
desfile de modas de las asistentes, escudriñar caras conocidas entre el público
y también gozarme el despliegue de emociones en los tendidos.
Me encantaba cuando las muchachas más bonitas y de la “alta
sociedad” o alguna reina de belleza abrían plaza en unos caballos de raza magníficamente
enjaezados, en fin, toda la parafernalia desplegada alrededor de las corridas
de toros.
Volviendo a los acontecimientos futboleros de anoche: tras la euforia del primer gol colombiano vino la
sorpresa y la desilusión por el segundo gol paraguayo que nos devolvió (por el
momento) de Rusia a Colombia.
Las caras de asombro y confusión de los asistentes al restaurante
(con pantallas de televisión estratégicamente ubicadas para ver el partido desde cualquier
ángulo y posición) no se las pinto.
Hoy las redes amanecieron inundadas de memes colombianos tornando
en risa y burla la derrota.
Bendito pueblo mío y bendito su sentido del humor que sabe buscar y
encontrar el lado divertido en cualquier suceso que nos haya dejado ¡plop! como
le sucede a Condorito.
Asi es la vida: no hay que dar nada por supuesto ni por ganado
porque como decía mi difunta madre “en la puerta del horno se quema el pan”.
En menos de lo que canta un gallo la vida y sus circunstancias dan una voltereta, un
salto mortal. Lo que hace décimas de segundos era ya no es.
Las ilusiones se
desinflan ruidosamente como un globo que alguna mano perversa pinchó con un alfiler… pero
siempre queda la capacidad del ser humano para levantarse, sacudirse de la ropa
el polvo del camino, curarse los raspones de las rodillas y seguir “p’adelante, que es p'allá, pa'l frente”, eso si, si es en medio de risas e ironías tanto mejor.
Estamos igual entonces!!! Aca pendientes de si podemos hacernos un lugarcito en el mundial.. Argentina a punto de quedarse afuera.. que horror!!!
ResponderEliminarLa realidad es que tampoco entiendo mucho de futbol, pero tanto se hablaba del partido del otro dia que tuve que verlo.. y como ahora si nos jugamos el despedirnos de Rusia o no seguramente lo vea.. ya veremos!
beso!
Nosotros en vilo y sin muchas esperanzas hasta las 6 y media de la tarde de hoy.
EliminarQue haya suerte para Argentina y para Colombia.
Abrazos
Jajaja, mira yo tampoco entiendo mucho de fútbol... bueno por lo menos si se lo que es penalty y pa´que lado va el balón de nuestro equipo jajajaja.
ResponderEliminarTampoco soy de verlo, pero si juega la selección en algo como un mundial o copa américa lo veo, no soy de las que muere si no ve el partido, pero sí lo veo.
Mi esposo es enfermo por el fútbol, se ve los partidos, las repeticiones de los mismos, los partidos de equipos de países que ni sabes que existen (exageración jajajaja), y eso si me emberraca jajajaja, pero bueno.
Y lo de verlo en un ambiente donde hay muchos hinchas, tienes razón es muy divertido!!!
Ojalá ganemos hoy y si no se nos acaba la guachafita mundialera
Hola Pilita!!! Ya no te encuentro en el mundo bloguero pero que bueno que hayas reaparecido por acá.
ResponderEliminarMe dio mucha risa lo de la guachafita, esa palabra la usamos mucho en mi familia.
Tu historia con el fútbol es similar a la mía, mi esposo es igual pero solo si juega Bélgica, me marea con las repeticiones y explicaciones de las jugadas acertadas o no.
Ya veremos qué pasa esta noche y si compramos boleto para Rusia 2018.
Abracitos
Madre mía! Clasificamos para Rusia 2018!
EliminarGod save James Rodriguez
Como siempre, lo mejor fue la alegría desbordante de los jugadores y los espectadores.
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