sábado, 14 de julio de 2012

Resucitando posts viejos (2)...Réquiem por los sueños (sin cumplir) de Maria Camila

(Sucedió en Agosto de 2010 y lo publiqué en otro blog en ese entonces)

Por haber, claro que sí hay noticias. Noticias de mediados de Agosto, como ésta.

Que si error del piloto, que si una corriente de aire que precipitó el avión a tierra, que si un rayo (la más improbable de las hipótesis puesto que, según expertos pilotos y técnicos de aviación entrevistados en prensa y televisión, los aviones están protegidos contra tales eventos).

El avión se partió en tres pedazos (que hubieran podido ser cuatro) porque las aeronaves dizque están diseñadas para éso (lo cual garantiza que los pasajeros puedan evacuar o ser evacuados más facilmente en casos de siniestros aéreos como el que nos ocupa).

El trágico escenario: San Andrés, la isla caribeña en el mar de los siete colores, destino popular y soñado por colombianos y extranjeros.

Como siempre, impactan las historias personales detrás de las tragedias. Los pasajeros en luna de miel, los turistas nacionales y extranjeros en busca de merecidas vacaciones...

Y la historia de Maria Camila Angarita, a quien su madre, con muchos esfuerzos económicos de su parte, le regaló el viaje como premio a su buen desempeño escolar.

Maria Camila se subió por primera (y última) vez en su vida a un avión para conocer el mar pero se encontró de frente con la muerte a sus escasos 11 años.

Durante dieciseis días libró una dura batalla por su joven vida. La mayoría de ellos permaneció en coma barbitúrico inducido, con trauma craneoencefálico severo, en estado critico y con pronóstico reservado.

Todos los colombianos, los que creemos en los milagros, le estuvimos ayudando a pelear por su vida, con el poder de la fe y la fuerza de nuestras oraciones.

Pero no fue suficiente. El miércoles pasado, finalizando la tarde, Maria Camila murió sin haber cumplido su sueño de conocer el mar.

Fue la segunda de las dos únicas victimas mortales del accidente aéreo.



Me duele mucho que te hayas ido tan temprano, niña. Que hayas tenido que marcharte sin haber jugado con las olas de ese mar verdiazul, sin que la espuma salada te hubiera besado los pies, sin que la brisa marina hubiera despeinado tus cabellos oscuros en los paseos vespertinos a lo largo de la playa de la mano de mamá y la abuela.

Descansa en paz, chiquita, y buen viaje más allá de las nubes y las estrellas.

2 comentarios:

  1. que horror, si de por si la muerte afecta, como que siempre es mas feo cuando son jóvenes con toda la vida por delante...

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  2. La muerte siempre nos confronta pero parece más inaceptable e incomprensible cuando se trata de niños o personas muy jóvenes.
    Gracias por tu visita.

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