Lo que si es "en carne propia" (ayyyyyyyyyy!!!!!!!!) es la tragicomedia que relato a continuación.
El inicio. Primer acto
Resulta que mi mamá se cayó la semana pasada. Por acá
decimos coloquialmente “mi mamá se nos cayó”. Pero la verdad es que no se le
cayó a nadie y menos que menos a mí.
Según cuentan una de mis hermanas (por el lado materno) y mi
sobrina adolescente, que viven con ella, mi mamá se paró bruscamente de la cama
donde estaba sentada y se fue al suelo cayendo sobre su propio trasero.
Imaginen el soberano porrazo que ha podido pegarse esta
buena señora porque ella está muy, muy delgada aunque come bien, como siempre
lo ha hecho; ya se le han practicado hijuemil exámenes como a toda señora con
hijo médico y nietos-estudiantes-de-medicina y no sale nada anormal.
El hecho es que por tener poca carne y nada de grasa, el
golpe fue de cuidado aunque afortunadamente no se fracturó. Obviamente está muy
adolorida pero el problema es que quiere estar todo el tiempo acostada
(situación que no le podemos permitir porque se anquilosa y seguramente se
escara y ella resultó diabética a estas alturas del partido).
Cuando se le ayuda
a levantarse para ir al comedor o al baño se pone a temblar del puro miedo y
empieza a suplicar que no la dejen caer.
Segundo acto
Esta mañana fui al servicio médico de mi papá a hacerle
autorizar unos medicamentos. Iba por la calle pensando, por cierto, en mi mamá
y en su miedo a caerse de nuevo cuando se levantaba. Confieso que como hija (no
como psicóloga) estaba pecando de incomprensiva ante su miedo e imaginando mi
próximo discurso para motivarla “a atreverse a caminar” cuando….MADRESELVA AL
SUELO!!!
Me tropecé con el borde de una acera porque tengo muy claro
que no fue mareo ni desvanecimiento. Caí de rodillas y aunque iba de jeans, una
rodilla me quedó ligeramente raspada y la otra ya tiene tamaño morado.
Como me
apoyé en las manos, en una tengo dos nudillos con heridas pequeñas de piel y la
parte gordita de la palma de la mano izquierda por el lado del pulgar se está
poniendo hinchada y negra.
No tengo dolores en ninguna parte pero…cuando me
levanté (sola) me fui por la acera donde habían más droguerías y consultorios
(es una zona de médicos y centros hospitalarios) porque como sentía las piernas
temblorosas, me daba miedo de caerme de nuevo y quería que si sucedía fuera
cerca de un sitio donde pudieran auxiliarme médicamente.
Y ahí dejé de juzgar
mentalmente a mi mamá y sus miedos, se me olvidó el discurso psico-filial que
estaba preparando para ella y recordé que no pocas veces, cuando estoy en el
ejercicio mental de criticar a alguien y enmendarle la plana, ¡zuas! me pasa
exactamente lo mismo que a él / ella y entonces me cambia la perspectiva del
asunto. Me ha sucedido muchísimas veces pero está visto y comprobado que no
aprendo.
Lo cierto es que seguí mi camino sin mirar a nadie. Es
curioso el sentimiento de vergüenza que (me) provoca caerse, sobre todo en la
calle. Me sentí como una viejita chuchumeca que se ha escapado del geriátrico
sin acompañante y sin bastón.
Tercer acto
Llego a casa lo más de tranquila pero apenas veo al gringo
le cuento “me caí en la calle” y me largo intempestivamente a llorar cual niña
chiquita.
El gringo se echa a reír y casi que se ahoga de la risa. En
medio de mi llanto y de mi indignación, algo hace click en la máquina de mis
recuerdos y empiezo a reírme también entre lágrimas y sentimientos de
ternura.
Cuando nuestra Nathalie tenía unos 2 años y medio se caía
mucho porque se la pasaba corriendo como una potranquita de un lado para otro.
Pero entonces se ponía de pie tranquilamente, iba en busca de papá o mamá y
apenas encontraba a alguno de ellos decía con su media lengua “a ñiña hizo PUM”
(por cataplúm) y solamente en ese momento arrancaba a llorar a mares y le
empezaba a doler hasta el último mechón de su cabello.
Hasta decía que también tenía “bobo” (así dicen los niños en francés cuando les duele algo) en las
“chunas” (uñas) de las manos y hasta de los “pieses” (porque recuerden que son
dos, no?)
Resulta que el gringo se acordó de las caídas de “a ñiña”,
que guardaba la compostura y los ojos secos hasta que daba la noticia para
largarse a llorar, tal como hice yo.
Mis hijitas del alma! No pasa un momento en nuestras vidas
sin que algún acontecimiento nos traiga a la memoria alguna de las mil
anécdotas vividas con ellas.
Quedan debidamente notificados (as): “a ñiña” Madreselva
hizo PUM y el efecto caída le alineó los pensamientos críticos hacia su propia
madre hasta hacerlos esfumar.
Este post es un "parte médico" jaja
ResponderEliminarAfortunadamente, mo pasó nada serio, sólo tu orgullo quedó herido!
Besos
:D
ResponderEliminarNo, no fue nada serio...pero qué feo se siente levantarse y seguir camino como si nada
:D
A ver si dejo de estar juzgando a los demás...
:D
Soy yo misma, Madreselva!
EliminarEs que me quedé conectada a mi blog de pruebas.,
No se dónde tengo la cabeza últimamente!
Me hizo reir lo de tu caida y como te lo has tomado, y la historia de tu niña haciendo PUM..
ResponderEliminarOjalá lo de tu mami pase rapidito y se anime a moverse mas..
beso, buen finde
Mi mamá va mucho mejor aunque aún no se anima a caminar sola y sin apoyo pero estamos seguros de que ya es capaz de hacerlo, sin embargo, hay que esperar a que se le acabe de pasar la inseguridad.
EliminarEn cuanto ami, no quedan ni rastros del porrazo pero como circulo mucho por ese mismo sitio, ya camino mirando al piso para evitar todos los desniveles de la acera. :D
Saludos, abrazos y que tengas un domingo divertido.
jaja perdóname pero la risa salió solita cuando escribiste Madreselva al suelo, es que te vi caer, me alegro que no fuera nada serio y que sólo haya servido para entender mejor el miedo de tu mamá, a la que de seguro le darás consejos más certeros ahora.
ResponderEliminarMe gusto mucho la historia de tu pequeñita, y que del llanto pasaras a la risa.
Un abrazo y que te mejores de tu PUM
Pues para éso sirvió! Para dejar de juzgar y minimizar los miedos ajenos.
EliminarSoy muy consciente de que todo lo que me pasa en la vida encierra una lección para ser más misericordiosa con el prójimo.
Pero todo va bien para mi mamá y para mi, gracias a Dios.
Espero que ni ninguna de las dos volvamos a "hacer PUM"
Saludos, abrazos y feliz domingo en familia
ay pobre de tí y tu mamá y de los respectivos porrazos....! estuve pensando mucho en tí y en tu familia el 6 de Marzo. Te tengo en mis oraciones y tu familia también.
ResponderEliminarGracias, Tita porque tengo la certeza de que realmente sí nos tienes presentes en tus oraciones.
EliminarExtraño mucho tus escritos en tu blog, espero y deseo de corazón que todo vaya bien para ti, tu esposo y tus nenas.
Saludos y mil abrazos
que linda forma de narrar la que tienes , me gusto mucho el Tercer acto
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