jueves, 7 de marzo de 2013

En carne propia

Antes era (y sigue siendo) "en cuerpo ajeno" : me atribuyen sentires y emociones que no reconozco en mí, como si mi espíritu habitara un cuerpo que no le pertenece y que siente por su cuenta sin contar con mi cerebro...pero ya dije que tiene que ver  con el aniversario (ayer) de la muerte de mis hermanos: 19 años del asesinato de uno y 15 años de la desaparición forzada del otro.

Lo que si es "en carne propia" (ayyyyyyyyyy!!!!!!!!) es la tragicomedia que relato a continuación.



El inicio. Primer acto

Resulta que mi mamá se cayó la semana pasada. Por acá decimos coloquialmente “mi mamá se nos cayó”. Pero la verdad es que no se le cayó a nadie y menos que menos a mí.

Según cuentan una de mis hermanas (por el lado materno) y mi sobrina adolescente, que viven con ella, mi mamá se paró bruscamente de la cama donde estaba sentada y se fue al suelo cayendo sobre su propio trasero.

Imaginen el soberano porrazo que ha podido pegarse esta buena señora porque ella está muy, muy delgada aunque come bien, como siempre lo ha hecho; ya se le han practicado hijuemil exámenes como a toda señora con hijo médico y nietos-estudiantes-de-medicina y no sale nada anormal.

El hecho es que por tener poca carne y nada de grasa, el golpe fue de cuidado aunque afortunadamente no se fracturó. Obviamente está muy adolorida pero el problema es que quiere estar todo el tiempo acostada (situación que no le podemos permitir porque se anquilosa y seguramente se escara y ella resultó diabética a estas alturas del partido). 

Cuando se le ayuda a levantarse para ir al comedor o al baño se pone a temblar del puro miedo y empieza a suplicar que no la dejen caer.

Segundo acto

Esta mañana fui al servicio médico de mi papá a hacerle autorizar unos medicamentos. Iba por la calle pensando, por cierto, en mi mamá y en su miedo a caerse de nuevo cuando se levantaba. Confieso que como hija (no como psicóloga) estaba pecando de incomprensiva ante su miedo e imaginando mi próximo discurso para motivarla “a atreverse a caminar” cuando….MADRESELVA AL SUELO!!!

Me tropecé con el borde de una acera porque tengo muy claro que no fue mareo ni desvanecimiento. Caí de rodillas y aunque iba de jeans, una rodilla me quedó ligeramente raspada y la otra ya tiene tamaño morado. 

Como me apoyé en las manos, en una tengo dos nudillos con heridas pequeñas de piel y la parte gordita de la palma de la mano izquierda por el lado del pulgar se está poniendo hinchada y negra. 

No tengo dolores en ninguna parte pero…cuando me levanté (sola) me fui por la acera donde habían más droguerías y consultorios (es una zona de médicos y centros hospitalarios) porque como sentía las piernas temblorosas, me daba miedo de caerme de nuevo y quería que si sucedía fuera cerca de un sitio donde pudieran auxiliarme  médicamente.

 Y ahí dejé de juzgar mentalmente a mi mamá y sus miedos, se me olvidó el discurso psico-filial que estaba preparando para ella y recordé que no pocas veces, cuando estoy en el ejercicio mental de criticar a alguien y enmendarle la plana, ¡zuas! me pasa exactamente lo mismo que a él / ella y entonces me cambia la perspectiva del asunto. Me ha sucedido muchísimas veces pero está visto y comprobado que no aprendo.

Lo cierto es que seguí mi camino sin mirar a nadie. Es curioso el sentimiento de vergüenza que (me) provoca caerse, sobre todo en la calle. Me sentí como una viejita chuchumeca que se ha escapado del geriátrico sin acompañante y sin bastón.

Tercer acto

Llego a casa lo más de tranquila pero apenas veo al gringo le cuento “me caí en la calle” y me largo intempestivamente a llorar cual niña chiquita.

El gringo se echa a reír y casi que se ahoga de la risa. En medio de mi llanto y de mi indignación, algo hace click en la máquina de mis recuerdos y empiezo a reírme también entre  lágrimas y sentimientos de ternura.

Cuando nuestra Nathalie tenía unos 2 años y medio se caía mucho porque se la pasaba corriendo como una potranquita de un lado para otro. Pero entonces se ponía de pie tranquilamente, iba en busca de papá o mamá y apenas encontraba a alguno de ellos decía con su media lengua “a ñiña hizo PUM” (por cataplúm) y solamente en ese momento arrancaba a llorar a mares y le empezaba a doler hasta el último mechón de su cabello.

 Hasta decía que también tenía “bobo” (así dicen los niños en francés cuando les duele algo) en las “chunas” (uñas) de las manos y hasta de los “pieses” (porque recuerden que son dos, no?)

Resulta que el gringo se acordó de las caídas de “a ñiña”, que guardaba la compostura y los ojos secos hasta que daba la noticia para largarse a llorar, tal como hice yo.

Mis hijitas del alma! No pasa un momento en nuestras vidas sin que algún acontecimiento nos traiga a la memoria alguna de las mil anécdotas vividas con ellas.

Quedan debidamente notificados (as): “a ñiña” Madreselva hizo PUM y el efecto caída le alineó los pensamientos críticos hacia su propia madre hasta hacerlos esfumar.

10 comentarios:

  1. Este post es un "parte médico" jaja
    Afortunadamente, mo pasó nada serio, sólo tu orgullo quedó herido!
    Besos

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  2. :D
    No, no fue nada serio...pero qué feo se siente levantarse y seguir camino como si nada
    :D
    A ver si dejo de estar juzgando a los demás...
    :D

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    1. Soy yo misma, Madreselva!
      Es que me quedé conectada a mi blog de pruebas.,
      No se dónde tengo la cabeza últimamente!

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  3. Me hizo reir lo de tu caida y como te lo has tomado, y la historia de tu niña haciendo PUM..
    Ojalá lo de tu mami pase rapidito y se anime a moverse mas..
    beso, buen finde

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    1. Mi mamá va mucho mejor aunque aún no se anima a caminar sola y sin apoyo pero estamos seguros de que ya es capaz de hacerlo, sin embargo, hay que esperar a que se le acabe de pasar la inseguridad.
      En cuanto ami, no quedan ni rastros del porrazo pero como circulo mucho por ese mismo sitio, ya camino mirando al piso para evitar todos los desniveles de la acera. :D
      Saludos, abrazos y que tengas un domingo divertido.

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  4. jaja perdóname pero la risa salió solita cuando escribiste Madreselva al suelo, es que te vi caer, me alegro que no fuera nada serio y que sólo haya servido para entender mejor el miedo de tu mamá, a la que de seguro le darás consejos más certeros ahora.
    Me gusto mucho la historia de tu pequeñita, y que del llanto pasaras a la risa.
    Un abrazo y que te mejores de tu PUM

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    1. Pues para éso sirvió! Para dejar de juzgar y minimizar los miedos ajenos.
      Soy muy consciente de que todo lo que me pasa en la vida encierra una lección para ser más misericordiosa con el prójimo.
      Pero todo va bien para mi mamá y para mi, gracias a Dios.
      Espero que ni ninguna de las dos volvamos a "hacer PUM"
      Saludos, abrazos y feliz domingo en familia

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  5. ay pobre de tí y tu mamá y de los respectivos porrazos....! estuve pensando mucho en tí y en tu familia el 6 de Marzo. Te tengo en mis oraciones y tu familia también.

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    1. Gracias, Tita porque tengo la certeza de que realmente sí nos tienes presentes en tus oraciones.
      Extraño mucho tus escritos en tu blog, espero y deseo de corazón que todo vaya bien para ti, tu esposo y tus nenas.
      Saludos y mil abrazos

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  6. que linda forma de narrar la que tienes , me gusto mucho el Tercer acto

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Gracias a quienes han pasado a visitarme en Mi Jardin Secreto para leerme y dejar sus huellitas