lunes, 18 de marzo de 2013

Para ti, que ayer te quedaste sin el amor de tu vida.


Imagino la soledad de tu primera noche de viudez... imagino que ves llegar las primeras sombras cuando termina el día y caes en la cuenta de que en tu cama ya no hay, no habrá nadie más aparte de ti, que tu cuarto y la casa entera están llenos solamente de recuerdos de antes, de sollozos y lágrimas de ahora.

Imagino que oyes cómo la tristeza se pasea con pasitos leves por todos los espacios que antes ocupaban tu y él, espacios que él llenaba con su presencia y con ese amor de pareja que compartieron durante todos estos años de matrimonio.

Amiga, te has quedado viuda tan temprano! Terminaron abruptamente los sueños de mimar juntos a los nietos cuando llegara el momento, de envejecer tomados de la mano y llegar a ser una simpática pareja de viejitos.

No más tertulias y reuniones familiares o de amigos donde él ejercía brillantemente de anfitrión y tu deleitabas a la concurrencia con tu maravillosa voz...en los tiempos del cole decíamos que cantabas como Rocío Dúrcal... cuándo volverás a cantar con alegría y con ganas de vivir? Es más...volverás a sentir ganas de cantar ahora que te enfrentas a una vida sin él?

Te acompaño en estos días sin sol y llenos de sombras, te abrazo mientras cruzas por ese túnel frio y oscuro donde aún no vislumbras ninguna luz al final...un túnel interminable del cual sentirás en algún momento que no vas a salir nunca. Pero saldrás. Herida de por vida pero fortalecida por esas Manos Amorosas que te sostienen y en las cuales tu confías con tanta fe. Sabes que no te dejarán caer y que si lo haces, te ayudarán a ponerte de nuevo en pie.

Dame tu mano, toma las de tus hijos, familiares y amigos y echemos a andar. El camino es largo, al principio nos abandonarán las fuerzas y se nos llagarán los pies pero en esa Vía Dolorosa no faltarán los samaritanos compasivos que vendrán a curarnos las heridas con su bálsamo de amor.

Se puede, amiga, se puede. El olvido no vendrá nunca pero la ausencia dolerá alguna vez un poquito menos. Sólo un poquito. Se de qué te hablo.

Vamos, ha llegado la hora de echarse a andar con el dolor y la tristeza a los costados como fieles guardianes, no importa si las lágrimas no te dejan ver el camino. Llora, llora, llora hasta que se te queden los ojos secos como unas uvas pasas.

Y vivamos esperando que se cumpla esa maravillosa promesa de volvernos a encontrar todos algún día, en alguna dimensión.





5 comentarios:

  1. Madreselva me declaro tu fan, fan de tu calidad humana, de tu sensibilidad, de tu calidez. Es tan reconfortante leerte, me llenan de emocion tus escritos, y mi alma se llena de jubilo de saberte cerca aunque sea ciberneticamente. Un abrazo para ti, otro para tu amiga, que tiene la suerte de tenerte en su vida.

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    1. Gracias, Mel, por tus palabras y por la percepción que tienes de mi.

      Esa es mi misión en la vida, reflejada en la profesión que escogí: llevar una palabra de aliento, algo de Luz, un poco de consuelo a los que necesitan de mi y a quienes Dios ha puesto en mi camino para hacer juntos (así sea cibernéticamente) el viaje de la Vida.

      Bienvenida a mi mundo, Mel querida y recuerda
      que "dos almas no se encuentran por casualidad"

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  2. que tristeza más grande! ní siquiera me puedo empezar a imaginar por lo que deberá estar pasando tu amiga. Me da gusto saber que cuenta con alguien como tú para encontrar apoyo y para poder llorar en tu hombro...

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    1. Ay, Tita! Esos golpes tan duros solo los puede saber quien los vive.
      A esta pareja siempre la vimos unida, se casaron casi recién ella se graduó de secundaria conmigo.
      Algunas veces hicimos reencuentro de egresados en su casa.
      Intento ayudar pero realmente, el consuelo solo lo trae el tiempo y la fe que ella tiene en Dios como buena cristiana que es.
      Seguro que en medio de su dolor y de su tristeza siente las buenas vibras de todos nosotros.
      Abrazos

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  3. Mi amiga nos ha hecho llegar este mensaje a todos quienes le hemos manifestado nuestros sentimientos de pesar:

    Quiero agradecer a todos los mensajes que me han enviado con motivo del fallecimiento de mi amado esposo.
    El era un ser maravilloso que irradiaba amor, felicidad, luz, en fin un ser especial.
    Aunque estoy segura que él está ahora disfrutando de la presencia de Dios, humanamente me siento triste porque me hace muchísima falta, él era parte de mi vida y aunque se que es difícil la vida sin él, le pido a Dios que me de las fuerzas necesarias para seguir adelante como él lo deseaba.
    Los quiero mucho y gracias de nuevo a todos.

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Gracias a quienes han pasado a visitarme en Mi Jardin Secreto para leerme y dejar sus huellitas