miércoles, 29 de mayo de 2013

Bonjour tristesse

"A ese sentimiento desconocido cuyo tedio, cuya dulzura me obsesionan, dudo en darle el nombre, el hermoso y grave nombre de tristeza.
Es un sentimiento tan total, tan egoísta, que casi me produce vergüenza, cuando la tristeza siempre me ha parecido honrosa.
No la conocía, tan sólo el tedio, el pesar, más raramente el remordimiento.
Hoy, algo me envuelve como una seda, inquietante y dulce, separándome de los demás …"



Llueve. Llueve fuerte al finalizar este domingo 26 de Mayo, como ha sucedido casi todas las tardes de estos últimos 10 días.

Regreso a casa en taxi, son más o menos 20 minutos de recorrido en medio de un tráfico que hoy es fluido a pesar de la lluvia. Quizá porque es domingo casi noche y por tanto no hay muchos vehículos particulares circulando y el transporte público masivo también se disminuye considerablemente.

Apoyo la frente en la ventanilla de mi puesto trasero. El conductor me mira por el espejo retrovisor y casi puedo adivinar que se está cuestionando el por qué de esa expresión de infinita tristeza en mi rostro, en mi mirada, en mi gesto de profunda desesperanza.

Y sin embargo... acabo de pasar un día diferente, agradable, en casa de una amiga a la que quiero mucho y con quien me llevo de maravillas. Marina me ha invitado a almorzar porque le encanta cocinar y lo hace muy bien. Nos hemos puesto al día en nuestros asuntos personales: ella anda ahora metida de patas y manos en el catolicismo. Su marido dice, con cierto tono de reproche, que se la pasa en la iglesia, Biblia en mano, asistiendo diariamente a misa, tratando de evangelizar a todo el mundo: amigos, familia, fieles del barrio. 

Ella se ve radiante, realizada, satisfecha, me confiesa que se siente feliz y en paz consigo misma y con Dios, a través de Jesucristo. No tengo nada que comentarle ni añadirle al respecto, solo que me gusta verla plena. Aunque no comparta que deje un poco de lado su familia y amigos por estar recluida en la iglesia cada que puede escaparse de sus labores de ama de casa.

Me comenta que después de casi un mes de habernos visto por última vez me encuentra más delgada… y con una expresión muy, muy  triste. Me pregunta qué me pasa y yo le contesto lo que creo que es la verdad: “Nada”.

Quiero decir: nada diferente a lo que me pasa siempre, todos los días… nada ha cambiado ni para bien ni para mal. Me preocupan los mismos compromisos económicos. Me siguen doliendo igual, con la misma intensidad, la vejez de mis padres con los achaques propios y no tan propios de su edad, la ausencia irremediable de mis hermanos, la de mis hijas con un océano de por medio pero la verdad es que ellas se declaran tan contentas y realizadas que nada más por eso la nostalgia se me minimiza y se me convierte en una tranquilidad casi absoluta.

Antes de irme a casa de Marina hablé con ellas. Estaban pintando los muebles de sus habitaciones para darle un look nuevo a su apartamento. Dijeron como quien no quiere la cosa y para ver si su padre o yo nos  tragábamos el anzuelo: “es que como no tenemos plata para comprar muebles nuevos, entonces les estamos cambiando la cara”. Sigan pintando, queridas mías … aunque según su papá, ustedes se saltaron el “décapage” (la lijada) de los muebles, así que no se quejen, les hubiera podido ir peor si él hubiera estado allá corrigiéndoles el trabajo. De la que se salvaron, preciosas, no les parece?

Si todo está igual o por lo menos no está peor… por qué yo me siento así? 
Quizá por eso mismo, porque todo está igual? 

Muchas veces abro los ojos por las mañanas y me digo, con cierta tristeza: “otro día como todos los días de mi vida” y no es que no me apetezca vivirlo. De hecho, es lo primero que hago: orar y agradecer a la Divinidad porque me desperté y todavía estoy viva.

Paradójicamente: no quiero adrenalina, no quiero ni siquiera esa pizca de aventura y de riesgo que se que me faltan, que me han faltado siempre. Pero es que no me gusta vivir con sobresaltos. No quiero turbulencias en mis vuelos ni mareas altas en mi navegar por los mares de la existencia. 

Como buena Tauro, me encanta pacer tranquilamente en los mismos pastos,  regresar por las noches al mismo corral, dormir echada al lado del mismo toro, verlo todo con los mismos ojos de vaca tontamente feliz, rumia que te rumia, con la cabeza orientada en la misma dirección que las demás…



Seré yo, Maestro? Será la Fluoxetina? Serán mis hormonas haciendo lo que les viene en gana porque se escapan al control del sistema? “Qué será, será….? ”

Me costó mucho asumir mi diabetes diagnosticada hace tres años y medio. Cada que iba a mi control mensual, terminaba llorando delante de la doctora porque si, porque no, porque tal vez, porque de pronto… y hace como 10 meses o quizá algo más, decidí rendirme ante las evidencias y aceptar la sugerencia de la doctora de “ensayar con algo suavecito” mientras me estabilizaba porque “en casa de herrero, cuchillo de palo” y estaba bien visto y comprobado que mis técnicas psicoterapéuticas no estaban funcionando conmigo misma… entonces: Fluoxetina… una pasta al día, temprano en las mañanas (para que el desayuno fuera más nutritivo y el día más sabroso...) 

Que no daba sueño (a mí si me dio los primeros días pero es que yo siempre le llevo la contraria al Vademecum y a la Ciencia Médica en general), que no me iba a idiotizar como si fuera un robot (y realmente no lo hizo… no más de lo habitual) pero que tampoco esperara ver pasar la vida y sus encantos sin inmutarme. También fue así. Aunque no siempre eran (son) encantos los que veía y veo pasar.

Qué quiero que cambie? No lo se. Así como lo leen: NO LO SE. Eso es lo que complica el asunto.

Me da miedo pedir cambios porque a veces el Cosmos se lo toma muy en serio y entonces nos manda eventos con la potencia de un cataclismo, un tsunami, un tornado de fuerza EF5 que todo lo ponen patas arriba, que nos voltean la vida de tal manera que uno termina concluyendo entre mocos, lágrimas, raspones y arrepentimientos que “mejor que todo hubiera seguido como estaba”.

Entonces…nos quedamos con la Fluoxetina y “que siga la procesión”? Amanecerá y veremos? Nos secamos las lágrimas y seguimos recorriendo el camino a pasito de ganso? Nos ponemos la máscara de carnaval veneciano y vamos por la vida con expresión de “carita feliz” como si realmente no pasara nada dentro de nosotros?

7 comentarios:

  1. Que bien que escribes mujer!!! has relatado detalladamente todo que me parece estar viéndote a tí, a tu amiga, a tus hijas, en fin a todos los protagonistas y tambien comprendo como te sientes porque debemos tener edades cercanas y algunas de las cosas que mencionas yo tambien las siento.

    En mi caso las "combato" con trabajo... creo que si algún día tuviese que dejar mis tareas me derrumbaría, por ello me propuse seguir haciéndolas a pesar que a veces me cuesta levantarme a las 7hs.

    Más no te puedo decir a esta hora de la noche... este post se merece leerlo con más atención...

    Espero hayas hecho catarcis y mañana te sientas más animada.

    Besos



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    1. Si,efectivamente escribir este post ha tenido un efecto catártico.
      Siempre me ha servido de mucho escribir y es lo que usualmente aconsejo a mis pacientes y a mi familia, amigos, etc
      Creo que ése es el valor añadido de los blogs.

      Gracias por tus apreciaciones, realmente me da gusto escribir y que a alguien le sirva y le guste lo escrito.

      Saludos y abracitos

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  2. Madreselva, no soy quien para dar consejos, ni para opinar, sin embargo te quiero compartir algo que me ha servido a mi de las mil maravillas, tan asi, que ya deje absolutamente la fluoxetina, no es un efecto inmediato, sin embargo el ejefcto es....honesto. la formula es:

    Corro como loca y sudo como un puerco por media hora, intensamente, muy intensamente, tanto asi que no exagero que sudo como puerco, luego de la sesión maratónica medito alrededor de 20 minutos, y santa paz..... me sienta muy bien, mi salud física, mental y sobre todo emocional han mejorado gratamente. just saying :) un abrazo, que si no ayuda, no estorba

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    1. Como que no eres quien para dar consejos, Mel? Pues una lectora de mis posts!!!!

      A mi me gusta intercambiar experiencias, escuchar testimonios (recuerda mi profesión) y es por éso que escribo dejando los comentarios abiertos.

      Así que no te eximas de expresar en este espacio lo que piensas y sientes, tus vivencias, etc.

      Te cuento que yo también hago "caminadora" un promedio de 30 minutos al día a muy buen ritmo. Es obligatorio para el manejo adecuado de mi diabetes e hipertensión.

      Vieras como viajo hasta las nubes con mi selección de música instrumental directamente en mis oídos, ni cuenta me doy del paso del tiempo.

      Creo que algún día dejaré la Fluoxetina, me han dicho que es poco a poco y no de manera brusca porque provoca bajones... pero como ya dije que yo soy la voz contraria de los médicos y los laboratorios, capaz que la dejo y no siento ni cosquillas.

      Los abrazos sí ayudan, mejor si se dan y se reciben personalmente pero por acá también tienen su valor terapéutico y se agradecen.

      Saludos y más abrazos de vuelta, Mel, me alegra saber que has recuperado el equilibrio y que ha sido de manera sana y natural.

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  3. Madreselva, creo que a todos nos pasa lo mismo, que la rutina nos cansa y se necesita un cambio, cualquier cosa que nos saque de la rutina, a veces una cosa tan superficial como un cambio de peinado, un viaje fin de semana, etc. o a veces algo profundo que nos cambie la vida y nos deje limpias con solo los cimientos para volver a construir! te entendiendo porque aunque si el diabetes es una enfermedad que permite vivir una vida relativamente normal, es dificil asumir el diagnostico. Por cierto, en el post anterior me encantò la foto de la Pucky montando guardia a las croquetas, esta tan tierna!

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    1. Pues yo también he pensado que el asunto tiene que ver con la rutina, con que la vida se viva todos los días de la misma manera.

      Lo que pasa es que pensar en cambios (sobre todo importantes) me causa temor y hasta desconfianza.

      La tristeza pues no se... a veces me dan ganas de llorar y lloro, sobre todo al quedarme dormida pero no lo relaciono con nada, es solo que siento que estoy agobiada y necesito descargarme un poco.

      Pero bueno, pasará aunque se que esos ciclos vuelven porque ya me ha sucedido.

      Espero que tu estés bien, fui por curiosidad a tu blog ayer y me encontré tres posts que no había leído.

      Saludos y abracitos

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  4. Me apena tan profundamente esos sentimientos tan profundos y "amargos" (pudiera decirse)... me gustaría tener palabras consoladoras mi querida Madreselva, pero no las sé. Yo paso seguido por estados de ánimo así, pero a mí me consume la rabia y la vergüenza, porque sí nada cambia en mí vida es porque soy muy cobarde y no tomo cartas en el asunto, sí te soy sincera me dá miedo tomar decisiones y equivocarme, así que aquí estoy estancada y descompuesta, con resentimendo hacia mí propia indesición e inercia, pero sin mover ni un dedo, a veces pienso que me gustaría tener a alguién, a una amiga de esas con una energía y positivismo rayando en locura para que me ayude a salir de esta "depre" que no creo que sea clínica, sino el resultados de mis años y falta de carácter. Es curioso como entre algunas de nosotros se ha instalada algo así como tristeza y estamos batallando con ella. Yo empecé a tomar algo que se llama "artic root" un adaptógeno y que según ayuda a sentirte más positiva, a mejorar la salud, la arritmía, lucha contra el estrés.... llevo poco, creo que sí me ayuda pero hasta ahora no se me quita el horrible mal genio (supongo que no hace milagros)
    Que te puedo decir, estoy contigo, que tienes mi aprecio y amistad, me gustaría que se nos levantase del cuerpo y el alma la tristeza, y el tedio que nos embarga. Hay que pedir nuevos "lentes" para apreciarnos y a nuestras vidas de manera feliz y plena. Te mando un abrazo fuerte, fuerte.

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Gracias a quienes han pasado a visitarme en Mi Jardin Secreto para leerme y dejar sus huellitas