sábado, 20 de octubre de 2012

Another day in paradise


 El paseo con una quinta o sexta parte de la familia fue en Julio de este año (es que se trataba precisamente de éso: de "un paseo" y no de una peregrinación).

Un domingo en que el calor apretaba más de lo normal "subimos" a Dapa buscando temperaturas más amables.

 Hasta hace pocos años tuvimos una casa de campo familiar allí pero como era solamente de recreo pues tocó venderla porque costaba casi un ojo de la cara sostenerla sin que ella produjera nada.

Seguimos yendo con frecuencia pero en el día. Apenas oscurece y la niebla lo cubre todo, "bajamos" de nuevo a Cali.

Dapa es como un paraiso al alcance de la mano. Cuando uno va subiendo la montaña van apareciendo paisajes como de los Alpes Suizos pero sin nieve, sin rebaños de ovejas y sin Heidi y su abuelito.

En algunos puntos se puede divisar toda Cali, ciudad asentada en un valle.

Hay una buena oferta de restaurantes típicos y campestres. La gente acostumbra "subir" a tomar agua de panela o chocolate caliente (hirviendo!) con queso y arepa para matar el frio mientras se recompone el país y se arregla la situación mundial a punta de lengua...es que se bota corriente y se charla rico en este sitio, a 2.105 mts sobre el nivel del mar.

Ese domingo de Julio organizamos el paseo para ir con Tatiana y con mi papá.
Terminamos la tarde en el restaurante super conocido y acreditado de un señor español afincado en la región desde hace una pila de años.

Allí pedimos calamares apanados (yo) y chocolate con churros (al mejor estilo español) los suertudos que todavía pueden darse el lujo de consumir el chocolate bien espeso con azúcar (sale asi de la cocina, no hacen concesiones con edulcorantes) y una bandeja de churros revolcados en azúcar blanca granulada, de la cual me robé al escondido dos o tres pedacitos para calmar el antojo...aunque Tatiana y "mi-hermano-el-médico" me miraron fija y severamente a los ojos (pero yo me hice como que el asunto era con algun comensal de la mesa vecina).

Aquí van las fotos (menos aquella del post anterior...estoy pensando seriamente en desheredar a la Tatiana...a ésa si la habré parido yo o me la cambiaron en la clínica?)


La neblina comienza a descender y cubrir la región hacia las 5 de la tarde
                   
Las dos banderas ondeando al viento que baja de las altas cimas de la Cordillera Occidental



El restaurante consta de dos edificaciones

Pero la Joya de la Corona es la casa de Manolo, el propietario del restaurante.
Está situada a un lado del mismo, en la ladera de una montaña un poco más alta.
He sentido envidia de la mala, de la rastrera, de la que provoca bilis...
mi conciencia está ronca de tanto repetirme en todos los tonos posibles
que "no debo codiciar la casa del prójimo".


 Será mucho pecado seguir codiciándola, deseándola, envidiando a su propietario?






4 comentarios:

  1. nombre que paisajes!!! y que casa, yo tambien la envidio!! que lindo que puedan ir alla para cambiar de aires! y que rico que te hayas comido una mordidita del churro para que no te salga un grano en la lengua...

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  2. Que hermosos lugares, aunque la altura me da vértigo solo de decirla jaja, esa casa me ha dado envidia a mi también, que belleza, aunque creo que el chocolate me ha dado más envidia que la casa he..mmm chocolate ne taza, que delicia :).
    Un besote

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  3. Qué rico me supo ese churro, Negra! Asi fuera un pedacito retechiquito.
    Cualquier dia vuelvo y repito, vale la pena aguantarse las miradas de reproche y no que me salgan granos en la lengua, verdad?
    Saludos y abrazos.

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  4. Y qué dirías, María, de un chocolate en taza en el salón de aquella casa, frente a una chimenea encendida mientras afuera desciende la neblina sobre la montaña y esos árboles frondosos?
    Saludos y abrazos

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Gracias a quienes han pasado a visitarme en Mi Jardin Secreto para leerme y dejar sus huellitas