domingo, 25 de noviembre de 2012

Pensando en Pucky y en Norton

Acabo de leer por ahí (“por ahí” es uno de los tantos blogs que busco y encuentro en mi habitual vagabundeo por el ciberespacio) que no hay que humanizar a las mascotas y en este caso específico a los perros.

Humanizarlos es acariciarlos y hablarles como uno les habla a los bebés? Jugar con ellos a traer ramas secas en los parques una y otra vez hasta que uno se cansa pero ellos no? Escribirles algunas palabras en el blog de los amos que les pertenecen? (al revés nunca ha sido, ni crean!). Permitirles que estén cerca de uno en cualquier lugar de la casa? (Pucky se nos mal acostumbró pero la odio en la cocina y no la soporto pasando la noche en nuestro cuarto, a puerta cerrada. De hecho, no se lo permitimos).
 En el día en cambio, y como recompensa, se le da la dosis que ella quiera y necesite de compañía humana y de caricias (sobre todo de parte del “gringo”, de su amita Tatiana y de los visitantes de esta casa, que la adoran), de palabras dulces porque es una perra muy dócil, muy cariñosa… rara vez hay que regañarla. Y cuando ha habido que hacerlo ella se hace la desentendida y sigue echada como si nada, aunque mueve la cola y entonces uno se entera de que sí sabe perfectamente de qué va el asunto.

Leí también que los perros no entienden ni una sílaba de lo que los humanos les decimos. Que reaccionan es al tono de nuestra voz. Miren uds por dónde me he venido a enterar… y yo que me despido de ella todas las noches deseándole que duerma bien y sin miedo, que si hay truenos y rayos a la madrugada haga ruido en la puerta de nuestro cuarto para salir a tranquilizarla… y para ella es el segundo saludo al comenzar el día y encontrarla enroscada, hecha una bola de pelo dorado, junto a la puerta cerrada de nuestro cuarto.

Acariciarla la acaricio poco, lo confieso. No soy de toque-toques y menos con animales pero con mis palabras la consiento todo el día. Para que ahora vengan a salirme con que no entiende ni un cachito de todos mis discursos almibarados, que he gastado saliva en vano.

Norton… dime que no es así, te lo suplico. Porque soy incapaz de sentir y ver a la Pucky a mi lado por donde quiera que yo voy y no hablarle ni decirle que es una curiosa de primera línea, que me llaman a mi y es ella la que se levanta y sale corriendo, que cuando suena el timbre ella anuncia con ladridos o sin ellos si el visitante es conocido o no y éso mucho antes de que uno se asome al balcón o abra la puerta.

Pero seguiré con mis monólogos perrunos. Sobre todo ahora que ya no están mis hijas acá todos los días del año para preguntarme desde el primer piso, desde la ducha, desde sus cuartos: “Con quien hablás, ma? Tenemos visita?”
 

3 comentarios:

  1. Para mi que si entienden, eh! Asi que seguiles hablando!
    Hace rato teniamos un gatito que entendía de todo! Estamos seguros que había palabras a las que reaccionaba de una manera especial, no tanto al tono de vos.
    Una vez nos reimos mucho porque mi mamá lo estaba acariciando y le decia cosas lindas: bonito gatito, hermoso, chiquito, etc.. en una de esas y con el mismo tono dulce en vez de decirle hermoso le salió horroroso. Sabes que hizo el gato? La miró como con odio, dio un salto y se bajó! Que no me vengan a decir que no entienden!!! El tono era igual, pero el tipo supo que esa palabra no significaba hermoso! ja.ja
    beso

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  2. Yo también creo que entienden las palabras, no me vengan con investigaciones científicas.
    Y hablarle, claro que le seguiré hablando aunque ella haga como que no entiende, porque taimada si es a veces la Pucky, es como los chicos, que entiende solamente lo que le conviene.
    Me dió risa lo del gato pero sabes: siempre he oido que son seres especiales y con otro tipo de percepción ante los humanos.
    Saludos y feliz fin de domingo

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  3. Entienden sigueles hablando, que dan amor verdadero, y como dice el dicho, mientras más conozco ala gente más amo a mis perros.
    Seguramente el que dijo que no había que humanizar a los animales no tiene uno en su casa.
    Un abraso

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Gracias a quienes han pasado a visitarme en Mi Jardin Secreto para leerme y dejar sus huellitas